FANTASÍA NOCTURNA

FANTASÍA NOCTURNA

Este miércoles en la noche se llenó el estadio Fernando Londoño y Londoño. Dicen algunos manizalitas que como si se enfrentaran el Cristal Caldas y el Milán. Pero no. Se trataba de la presentación de los hombres de luces, no los toreros. Eran los mejores polvoreros del país. En esta oportunidad no pudo estar, por cuestión de presupuesto, pues él vive 3O kilómetros adelante de Cali, Pedro Antonio Victoria, ganador en esta modalidad este año en Villa de Leyva. Según él, el campeonato profesional de fútbol sin el América .

05 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Se presentó un espectáculo con la participación de los mejores pirotécnicos del país, grupos folclóricos y bandas de música. Además, allí se realizó el sorteo de la Lotería de Manizales.

La sensación la constituyó el espectáculo de las luces. Un grupo en el lado norte de la plaza y otro en el lado sur. Participaron siete polvoreros. Iniciaron los hermanos Rozo Lara, de Chiquinquirá, con lo que ellos llaman una revista aérea , consistente en lanzar voladores de diversos estilos y colores. Luego dispararon los paracaídas verdes, rojos, morados y amarillos, que caen lentamente y ante lo cual los asistentes al estadio aplaudían admirados.

Y continuaron su presentación los hermanos Rozo, con una tanda de platillos con silbidos incorporados. Finalizaron con un alto castillo en cinco tiempos, que iluminó el estadio. Se inició con cuatro cilindros multicolores y luego apareció la figura de una mariposa, con la cual deseaban enviar un mensaje ecológico. El tercer tiempo presentaba una faena de toreo, como homenaje a la feria taurina de Manizales. Finalizaron formando en sus colores y dimensiones exactas, la bandera colombiana, rematada arriba con diversas figuras. Para hacer este arreglo, los hermanos Rozo demoraron preparándolo 7O horas.

Los chiquinquireños hicieron honor a su tierra. De tradición de polvoreros, venían acompañados por su señora madre, Rosa María Lara de Rozo, quien en el centro de la cancha destapó su olla, en la que les traía una paella. Y no faltó el aguardiente Líder. Esto no es un negocio grande, pero con el producto de nuestra pequeña industria nos hemos educado , dijo uno de ellos.

Son ocho hermanos que están saliendo adelante entre luces y libros. Ya hay varios en la universidad: uno estudia agronomía, otro ingeniería civil, otro derecho, otro ingeniería de sistemas y aspiran a tener un oficial de rango, pues uno está en la Escuela de Policía General Santander.

Para este certamen, en el cual se gastaron dos millones y medio de pesos, también vinieron cuatro representaciones de Ibagué y una de Caldas. Manizales, desde luego, tuvo la suya. Los tolimenses se unieron. Carlos Sánchez presentó una cortina de 8O metros en dos tiempos y cuatro salidas de voladores roncadores. Gran ovación.

Siguió Reinaldo Hernández, con un castillo, como un vestido de reina, pues iniciaba en brillantes y finalizaba en lentejuelas, con tres soles giratorios y tres granadas al aire, una salida de pitos de cien y 5O voladores con caída de cabellera. Para quien no haya visto el espectáculo, es difícil entenderlo, pero seguramente posible imaginarlo.

Luego Miguel Campos hizo una invasión de paracaídas que fue como una película de ciencia ficción. Y terminó la noche su colega Héctor Díaz con otra invasión de mil pitos, luces y cohetes.

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