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UNA COSA ES UNA COSA...

UNA COSA ES UNA COSA...

Recogiendo la idea propuesta en octubre de este año por Adriano Quintana, gerente general de Fenalce, durante el debate parlamentario sobre el sector agropecuario, Juan Manuel Ospina, presidente de la SAC, en el reciente Congreso Nacional Agrario de Santa Marta, planteó la iniciativa de realizar un juicio histórico de responsabilidades a César Gaviria Trujillo, orondo secretario general de la OEA, por considerarlo el principal responsable del desarrollo de la política de apertura, hoy por hoy, considerada por tirios y troyanos como la principal causa del estado de ruina y desestímulo que reina en la gran mayoría de los sectores productivos de la economía rural.

No hay duda de que el expresidente Gaviria se tiene bien merecido el dudoso honor de haber contribuido con su gestión a debilitar y a empobrecer a los agricultores y campesinos de este país. Ninguno como él, en tan poco tiempo, ha logrado hacer tanto daño.

En el ánimo de fijar hitos, para el análisis histórico, valga el juicio planteado. Pero los actores del drama rural colombiano, no deben aceptar que la bruma del recuerdo, empañe la visión clara que les permita observar la situación actual.

Todos los días y en forma reiterativa, concluyen los analistas, desde diferentes vertientes del pensamiento económico y social, que la política de apertura de profunda raigambre neoliberal, constituye una clara imposición que se le ha hecho a la Nación, la cual es originada en la cúpula del Gobierno norteamericano e impuesta por los organismos multilaterales de crédito y, que por lo demás, se ha hecho extensiva a toda Latinoamérica. De esta manera los Estados Unidos pretenden solucionar una crisis originada por la dura competencia proveniente de Europa y Japón.

En vaquería, los baquianos en estas lides, enseñan que para detener la manada resulta más útil lidiar con el padrote. Y como de política gremial se trata, la lidia ahora es con el gobierno de Samper. La becerrada se encuentra en el exilio, sufriendo las mieles de la diplomacia.

Mucho se teme, que por enfrascarnos en un debate contra el anterior gobierno, dejemos de lado el estudio y seguimiento de las medidas que aún prevalecen. El Gobierno actual ha seguido desarrollando las líneas generales de la llamada política de apertura, no obstante las inequidades y desequilibrios que trae consigo.

La desatención de los problemas rurales, la insistencia terca en los desiguales acuerdos de comercio internacional, la ascendente importación de alimentos y materias primas, el desmonte de las instituciones de apoyo al agro, la desaparición del crédito de fomento, el despojo de las propiedades de los agricultores a través de los embargos, la desprotección a la producción nacional y en fin, el continuismo de Samper, deben constituirse en tema prioritario del análisis que los gremios y los productores de base realicen en la presente coyuntura. Hacia acá, hacia lo presente, se debe desplazar y concentrar el esfuerzo principal de la gestión pública de los productores.

Lo otro, lo de seguir enjuiciando a los gobiernos anteriores, sólo es una muestra del poco valor civil de nuestra dirigencia gremial y de algunos sectores de la clase política proclives del acomodamiento.

Arrogantes con los que se van y dóciles con quienes les ponen el tramojo.

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