NOTAS DEL EDITOR

- Quién lo creyera: uno de los personajes, el Ministro Serpa, quien lideró la reforma constitucional en 1991, ahora promueve su abolición con el apoyo de muchos de los mismos personajes a quienes él mismo ayudó a revocar su mandato.

26 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

- Al Ministro del Interior no se le exige que sepa de economía, pero tampoco que tenga la desfachatez de descalificar las críticas de los gremios -de por sí ablandados- o de empresarios que advierten que la solución a la crisis económica debe pasar primero por un arreglo en el Palacio de Nariño. Tristemente los primeros perjudicados de que el crecimiento de la economía caiga este año más del 50 por ciento son los millares que quieren que Samper se quede. O si no, que el Ministro revise los datos de desempleo.

- Y para completar el panorama, Serpa le ha montado a la inversión extranjera en minería y petróleo una Mesa Permanente de Concertación con los Pueblos y Organizaciones Indígenas, adscrita al Ministerio del Interior, para modificar el Código Minero, detener inversiones en sus territorios o hasta revisar permisos y licencias otorgados o en trámite para explotar esas zonas. Y así queremos atraer la inversión extranjera en petróleo y minería?.

Hasta el Ministro de Minas se sorprendió y en carta a Serpa le dice que el citado decreto desborda o excede los términos de la Constitución y la Ley, puesto que otorga a los pueblos y organizaciones indígenas la facultad de disponer sobre la exploración y explotación de recursos que por mandato constitucional son de propiedad del Estado .

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Los militares de hace dos décadas proyectaron muy mala fama con sus acciones y ayudados por la izquierda comunista de entonces.

Ese militar golpista lo caricaturiza Alfredo Iriarte en Bestiario Tropical y lo identifica con Anastacio Somoza, Tacho I. Sus rasgos más sobresalientes, como muchos otros que manejaron a su antojo varios países centro y suramericanos, fueron: - Rapacidad sin freno. En corto tiempo, Somoza llegó a ser el hombre más opulento de Nicaragua.

- Crueldad vesánica. Le encantaba que le llevaran las cabezas de sus opositores recién cortadas.

- Lubricidad inextinguible. Era un atleta erótico sin parangón, que no tardó en convertir a la población femenina de su país en un vasto serrallo a su servicio.

- Inocultable simpatía por las ideologías fascistas. Desde que fue comandante de la Guardia Nacional creó su propio escuadrón de matarifes, quienes desempeñaron con lujo de detalles todos los trabajos más viles y sucios del régimen.

Y los militares quedaron marcados. Pero la izquierda tuvo un gran cuidado de no dejar que Fidel Castro quedara en esa clasificación, así ahora digan que allá violan menos los derechos humanos que en Colombia.

Si fueran tan malos, por qué existen los militares?, y por qué el mismo establecimiento al que defienden y protegen los relega y nos sonrojamos al considerarlos como una opción de poder en momentos de crisis?. Será que si llegan al poder, seguirán como el dictadorcito ecuatoriano García Moreno que de niño estrangulaba pajaritos en cámara lenta? No. El militar de hoy es muy distinto al de aquellos años. Si la crisis actual que vive el país se hubiera dado hace tres décadas, con seguridad ya habrían asumido. Su inteligencia está en que hoy no lo hacen...por eso la única opción real de poder está en la clase política que como en películas del Oeste americano regresa con sevicia por el botín. Qué tristeza!.

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