AMBIVALENCIA FRENTE A LA REFORMA POLÍTICA

AMBIVALENCIA FRENTE A LA REFORMA POLÍTICA

Los colombianos parecen ser expertos en ambivalencias frente a los grandes problemas del país. Nunca dejaron de contestar que estaban seguros de que el narcotráfico había financiado la campaña de Samper, pero no creían que por eso debía irse de la Presidencia.

25 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Ahora dicen que quieren una reforma constitucional, pero rechazan casi por parejo las propuestas que planteó el gobierno.

Al menos así se desprende de la encuesta hecha por la firma Yankelovich Acevedo Asociados contratada por EL TIEMPO.

Anhelar una nueva reforma constitucional puede interpretarse como una manera de rechazar la Constitución de 1991. Pero más bien parece ser un ejemplo de la cultura muy colombiana de creer que con la Carta política se arreglan los grandes problemas de la vida como la pobreza, la guerrilla, el narcotráfico y la falta de vivienda. De hecho, la Constitución que rige está cargada de buenas intenciones en todos esos campos.

La ambivalencia frente a los grandes temas queda confirmada en respuestas tan paradójicas como que la mayoría de los encuestados no está de acuerdo con mantener de manera indefinida los estados de excepción (que es una propuesta del gobierno y consiste prácticamente en regresar al antiguo estado de sitio), pero la mayoría dice estar de acuerdo en que las normas que se dicten bajo esa figura se conviertan en legislación permanente.

Y esa dualidad se deja ver también en el hecho de que el fiscal Valdivieso en todas las encuestas da como una de las personas con mejor imagen del país, condición primera para aspirar a la Presidencia de la República, pero simultáneamente la mayoría quiere seguirlo viendo en la Fiscalía y no como candidato. Pero además quién los entiende! cuando se les pregunta a los encuestados si están de acuerdo con prohibirles a los que ocupan el cargo de Fiscal, Procurador y Contralor, que aspiren a la Presidencia inmediatamente después de dejar sus cargos, dicen que no están de acuerdo. O sea que sí quieren verlos de candidatos.

Aquí vale la pena hacer un corte pues quizá las contradicciones no sean tan exageradas y se pueden resumir de la siguiente manera: la gente quiere a Valdivieso, pero en el cargo de Fiscal. Si lo deja, no quiere que lo inhabiliten para que sea candidato a la Presidencia de la República, así finalmente no voten por él. Una conclusión que, a la luz de la encuesta, podría aplicársele también a Humberto de la Calle.

Esta resulta una conducta política interesante si además se compara con otras que arroja la encuesta. Por ejemplo, la gente es tremendamente liberal (en el sentido ideológico, no partidista), frente a las costumbres políticas. No quiere que la lleven obligada a votar, ni mucho menos que los obliguen a pertenecer a un solo partido o movimiento político.

Lo del voto obligatorio, que no le gusta a la mayoría, se explica en la medida en que en Colombia no ha habido dictaduras prolongadas, y al menos los menores de 50 años no se acuerdan de la dictadura de 1953. En los países vecinos, cuando se salía de una dictadura, se imponía el voto obligatorio para que una alta abstención no les diera nuevos argumentos a los golpistas. Aquí la abstención es de aproximadamente el 50 por ciento de los votantes en casi todas las elecciones, y no por ello deja de ser legítimo el elegido. De hecho, la Constituyente, el cuerpo que reformó la Constitución, se eligió con una de las votaciones más bajas de la historia.

Y el que los encuestados no quieran que los amarren a un solo partido o movimiento se explica en que la gente vota por un presidente liberal, un senador conservador, un representante comunista y un concejal que es vecino del barrio.. Claro que la propuesta de reforma constitucional del Gobierno no apunta a que el ciudadano tenga que hacerlo de otra manera, sino a que, por ejemplo, si Fabio Valencia Cossio fundó su propio grupo que se llama Coraje, hecho que le permite tener televisión gratis y reposición por gastos electorales de manera directa, no pueda meterse en las juntas de parlamentarios del partido Conservador a tomar decisiones y elegir candidatos.

En eso incurre no solo Valencia, sino infinidad de congresistas liberales y conservadores. Algunos candidatos, por ejemplo, para evadir la inhabilidad de que no se pueden presentar miembros de una familia a una misma corporación, fundan sus propios movimientos. Eso sí, a la hora de elegir mesas directivas y recibir puestos, todos son liberales.

La encuesta, en fin, indica que la gente no confía en nada cuando le hablan de pacificar al país. Ni en la propuesta de Tirofijo, ni en un impuesto de guerra, ni en la posibilidad de que este Gobierno pueda llevar a cabo el proceso.

Ficha técnica Fecha de realización: Agosto 21-23 de 1996.

Título: Encuesta sobre reformas a la Constitución de 1991.

Ordenada por: EL TIEMPO.

Realizada por: Yankelovich Acevedo & Asociados.

Personas encuestadas: Hombres y mujeres mayores de 18 años, pertenecientes a los estratos 2, 3, 4, 5 y 6.

Metodología: Muestreo aleatorio telefónico en las ciudades de Santafé de Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla, Bucaramanga, Cartagena, Manizales y Cúcuta.

Total de encuestas: 800 distribuidas así: Bogotá, 100; Cali, 100; Medellín, 100; Barranquilla, 100; Bucaramanga, 100; Cartagena, 100; Manizales, 100 y Cúcuta 100.

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