PALOMAS MENSAJERAS EN CARRERAS

PALOMAS MENSAJERAS EN CARRERAS

No es que Gilberto Arizabaleta Velasco sea un excéntrico, a pesar que lleva viviendo en medio de palomas mensajeras de carreras hace 27 años.

25 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Las cosas sucedieron de una manera tan natural que ni él mismo sabe a ciencia cierta cómo empezó todo esto.

Pero lo único real es que superó, a los 66 años, una intervención quirúrgica a corazón abierto, hace cuatro meses, porque no era la hora de morirme y tenía que ver mi palomita, identificada con el número 46533, llegar primera en el colombodromo en el tercer vuelo de los cuatro programados .

Lo dijo con una gran alegría que se quedó reflejada en sus ojos porque no la podía trasladar a su pecho. Ese deseo lo mantuvo vivo.

Y junto a él, aunque nadie lo crea, se preparó el VII Derby Colombiano de Palomas Mensajeras de Carreras y el IV Iberoamericano con la participación de 859 palomas en representación de Portugal, España, Alemania, Taipei, Argentina, Chile, Perú, México y Colombia y partieron, en la última prueba, 266.

Las aves viajaron en camión a los sitios de partida. El primer vuelo salió desde Pasto (ganó Gabriel Fierro con la paloma 49707 luego de recorrer 248 kilómetros. El animal voló 1.312 metros por minuto), el segundo de Tulcán (se impuso Virgilio y Nelson Acevedo de Portugal con la paloma 6122104 que tuvo una velocidad de 1.063 metros por minuto), el tercero de Cayande (la victoria fue para Arizabaleta Velasco), mientras el último se cumplió desde Ambato (el triunfo correspondió a Gerardo Cardona de Cali con la paloma 46208 que tuvo una velocidad de 830 metros por minuto debido a la lluvia).

Había que ver los rostros de los vencedores en el momento en que sus representantes llegaban a la meta.

Desde el preciso instante en que salían al vuelo, cada paloma subía lo más alto posible. Primero con todas sus fuerzas hacia arriba y luego manteniendo sus alas quietas a alta velocidad; aleteaban hasta setenta kilómetros por hora y luego, quietas las alas.

Allá arriba se desplazaron juntas. Y si descendían, lo hacían de manera vertical, el pico hacia abajo y las alas completamente extendidas y estables en el momento en que alcanzaban la velocidad que las llevaría a recorrer largas distancias como las registradas con tiempos récords que fueron computados en el momento de llegar.

A pesar que el viento les azotaba la cabeza como si fuese un bramido, solamente entornaban los ojos contra el viento hasta transformarlos en dos pequeñas rayas. Sesenta kilómetros por hora! Las cifras indican que el vuelo de las palomas mensajeras, en este tipo de competencias, son como el instante , dijo Arizabaleta Velasco. El instante es un movimiento con que una persona se asoma a un espejo o es la fracción con que la luz va y viene .

Había que estar ahí, señores, en el colombodromo. Aquellas palomas para todos los que participaron en este certamen que reunió a representantes de diez naciones del mundo se asemejaban a la amiga que tiene todo hombre y que le permite pensar que el mundo es una casa de dos cuartos porque las distancias han sido anuladas.

Las palomas que no llegaron se quedaron entretenidas en el camino o les cogió la noche , dijo Arizabaleta Velasco. Ese es el peligro de cualquier recorrido que se escoja porque pueden aparecer animales que las devoran .

Y mientras unos y otros hacían conjeturas de la competencia, allá, en el horizonte, se veían las palomas que aparecían como si tuviesen, en el cerebro, cartas de navegación.

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