DISTURBIOS DEJAN 4 MUERTOS EN CAQUETÁ

DISTURBIOS DEJAN 4 MUERTOS EN CAQUETÁ

La guerra comenzó , dijo un policía, mientras se refugiaba en su escudo de las piedras que le lanzaban centenares de manifestantes que intentaron tomarse ayer durante siete horas el parque principal de Florencia.

24 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Las balas, las piedras y los gases lacrimógenos hicieron llorar desde las 8 de la mañana a los habitantes de la capital de Caquetá, en donde rige desde 7 de la noche de ayer el toque de queda y la ley seca.

En la tarde, cuando en las calles solo quedaban cartuchos quemados y huellas de sangre se conoció el resultado de los enfrentamientos: tres heridos, uno de ellos a bala.

Igualmente, fueron destrozadas la sede administrativa de la Fiscalía, Telecom, varias entidades bancarias, la sede de la electrificadora y hasta la casa del Alcalde.

Mientras esto ocurría, a una hora de allí, en la población Belén de Los Andaquíes, se hablaba de cuatro muertos y 30 heridos. Dos de ellos fueron identificados como Gratiniano Herrera, de 29 años, y Haney Parra González, de 20 años.

Por otra parte, voceros del Concejo de Florencia informaron de la muerte del esposo de la presidenta del Concejo de Belén de los Andaquíes, Néstor Castro.

En esta población, cerca de 20.000 campesinos intentaron avanzar por el río Pescado hacia la población de Morelia y fueron dispersados con gases lacrimógenos por el Ejército.

El alcalde William Sánchez dijo que el Ejército atropello a los campesinos y tiene inmovilizadas a cerca de 200 personas . Entre los heridos se encuentra el personero Vicente Puentes, con arma de fuego.

Sánchez señaló que la situación era gravísima porque allí se han concentrado millares de campesinos que protestan contra la erradicación de los cultivos de coca.

En Florencia, la revuelta comenzó a las 8 de la mañana cuando apenas se izaban las banderas de Colombia en las casas de Florencia, como solidaridad con los 45.000 cultivadores de coca que protestan por la erradicación de cultivos ilícitos en las poblaciones de Santuario, Doncello, Morelia, San José y Belén de los Andaquíes.

La jornada, promovida por un comité intergremial, buscaba llamar la atención de las autoridades para que permitieran que los campesinos ingresen a la capital. Sin embargo, lo que se había anunciado como una jornada pacífica terminó en un campo de batalla.

La mecha se prendió en la plaza de mercado. Allí, los comerciantes realizaron una manifestación que se nutrió con centenares de habitantes de barrios subnormales. Los protestantes intentaron llegar a la plaza principal, alrededor de la cual se encuentra la Gobernación y la Alcaldía, pero la Policía lo impidió.

El grupo se replegó y se dividió en cuatro frentes que intentaron llegar por diferentes calles al centro de la población. Luego, se alzaron columnas de humos de llantas quemada en los barrios de la población.

Cerca de 120 policías se atrincheraron en los alrededores del parque. Con gases intentaban dispersar a los manifestantes, que destrozaban con piedras los ventanales de locales comerciales y bancarios.

Por momentos, se escuchaban tiros, mientras cortinas de humo cubrían las principales calles tapizadas de vidrios y piedras. A las 10 de la mañana, se escuchó el lamento de una ambulancia. Desde ese momento no dejó de sonar. Personas asfixiadas por los gases eran trasladadas a los centros asistenciales.

Se intentan tomar la ciudad , dijo un habitante que corría por el pueblo, mientras los manifestantes prendían fuego al carro del Plante, una camioneta HI LUX de placas YT 1385. En ese momento, otro grupo apedreaba Telecom y la sede de Adpostal.

Igualmente, la casa del alcalde Héctor Orozco era incendiada con su vehículo particular y dos motos en su interior.

A las piedras de los manifestantes la Policía respondió también con piedras. Mientras tanto, los vidrios seguían cayendo y los almacenes de ropa fueron saqueados. A las 12 del día fue quemado el bus biblioteca de la casa de la cultura. Los tres extinguidores que llevaron los socorristas no alcanzaron a salvarlo de las llamas.

Pérdidas millonarias El vandalismo se apoderó de las calles. Los manifestantes se entraron a almacenes y restaurantes. Salían con bolsas llenas de ropa y comida en las manos. Cerca de 200 locales resultaron afectados.

Otros retenían y quemaban las motos que pasaban. Según cifras no oficiales, cerca de 300 motos fueron incineradas.

Desde los balcones y ventanas, los habitantes que no participaban en la revuelta pedían calma, mientras tres tanques cascaveles corrían por la calles.

A la 1 de la tarde, la Policía con ayuda del Ejército logró disolver los focos de protestas. Desde entonces comenzó a reinar una calma aparente, custodiada por tanques y fusiles de soldados que se asoman en las esquinas.

Durante las protestas fueron retenidas cerca de 60 personas que participaron en la protesta, entre los que se encuentran habitantes y campesinos, informaron las autoridades.

Esto estaba preparado estratégicamente por infiltrados de la guerrilla para alterar el orden público en la ciudad , dijo un alto oficial.

Mientras tanto, en el hospital María Inmaculada de Florencia eran atendidos los tres heridos de esta ciudad y dos más que fueron trasladados de Belén de los Andaquíes. La Policía informó que 30 policías resultaron heridos con piedras. Hoy son esperados refuerzos de Bogotá, Medellín y Cali. Las autoridades calcularon las pérdida superiores a los 2.000 millones de pesos.

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