A LA FUERZA DESALOJAN A INMIGRANTES EN PARÍS

A LA FUERZA DESALOJAN A INMIGRANTES EN PARÍS

El Gobierno francés puso fin ayer al espinoso asunto de los africanos indocumentados, al evacuarlos por la fuerza de la iglesia de San Bernardo, en París, la que ocupaban desde hace casi dos meses. Horas después, miles de personas, al grito de todos somos hijos de inmigrantes , protestaron por el desalojo.

24 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

A las siete y treinta de la mañana, un millar de policías antidisturbios, en su mayoría, entró a la iglesia en una operación salpicada de incidentes y que provocó la indignación de la oposición.

Los policías pelearon primero contra centenares de simpatizantes de los inmigrantes que intentaban impedirles ingresar a la iglesia de Saint Bernard. Cuando los superaron, entraron al recinto de la iglesia no sin antes tumbar el portón principal.

La policía debió lanzar gases lacrimógeno y utilizar bastones para tratar de dispersar la muchedumbre frente a la iglesia, mientras los manifestantes coreaban la consigna Pueblo francés, inmigrantes, solidaridad! .

Diez de los inmigrantes que estaban en huelga de hambre, la mayor parte oriundos de Malí, fueron conducidos hacia los hospitales militares de Percy y Begin, en la región parisiense. Dos de ellos se rehusaron a ser hospitalizados.

Doscientos diez de estos africanos indocumentados -89 hombres, 53 mujeres y 68 niños- así como dos huelguistas de hambre, fueron conducidos al centro de detención administrativa de Vincennes, en las afueras de la capital indicó la prefectura de la policía. A última hora de ayer se supo que más de un centenar de ellos sería devuelto a sus países en vuelos militares hoy por la mañana.

La manifestación, cuyo lema era libertad para los indocumentados , fue convocada, en un llamamiento conjunto, por el Partido Socialista (PS), el Comunista (PCF), la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), los principales sindicatos, varias asociaciones humanitarias y el colectivo de apoyo a los inmigrantes.

Centenares de manifestantes, movilizados por las mismas organizaciones, desfilaron igualmente delante de las prefecturas de Toulouse, Grenoble, Lille, Estrasburgo, Poitiers, Dijon, Chambery, Annecy, Caen, Orleans, Tours, Marsella y otras ciudades francesas.

En las primeras filas de la manifestación parisiense, Robert Hue (secretario general del Partido Comunista) declaró que lo que pasó es inaceptable . Juppé, añadió, escogió la fuerza contra los débiles. Hoy son los indocumentados, pero quién será mañana: los asalariados, los agricultores, los desempleados que rechazan la política de desastre social de Juppé? .

El final de la protesta que centró la actualidad informativa francesa en las últimas semanas empezó el pasado jueves por la tarde, cuando el primer ministro Alain Juppé declaró que la ley tenía que ser aplicada, y sería aplicada , tras un dictamen favorable al Gobierno del Consejo de Estado, la más alta instancia jurídica administrativa francesa.

Era el momento de intervenir con firmeza, pero también con humanidad y cariño , según el ministro de Interior, Jean-Louis Debré, principal valedor de la política de expulsión de los inmigrantes de San Bernardo desde el inicio de la crisis.

Debré, para tratar de conciliar los ánimos, tras congratularse de que la operación se hubiera desarrollado sin incidentes , prometió que entre un 30 y un 40 por ciento de estos indocumentados obtendría papeles de residencia.

La cuestión de los inmigrantes en Francia se ha convertido en el foco de un debate nacional acerca de qué hacer con los miles de inmigrantes que residen ilegalmente en el país en momentos en que el desempleo llega al 12,5 por ciento.

Grupos derechistas han exigido la expulsión de los inmigrantes ilegales, en tanto sus simpatizantes ruegan al Gobierno que les conceda tarjetas de trabajo que les permitan permanecer en el país.

foto Una de las inmigrantes con su hija se despiden desde el bus que las llevaría hasta el centro de detención administrativa de Vincennes.

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