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MARIHUANA, DROGA NO ADICTIVA

MARIHUANA, DROGA NO ADICTIVA

Desde hace alrededor de 20 años se viene asegurando que la adicción a la marihuana es inocua, en comparación con la adicción a otras drogas.

No obstante, en los últimos meses varios informes publicados en revistas científicas han empezado a considerar que esta posición es relativa, y hasta peligrosa.

Según varios expertos en Estados Unidos y algunos países europeos, toda droga produce una adicción física y una sicológica. La física es un estado fisiológico que se reconoce fácilmente en síntomas como retraimiento, temblores severos, convulsiones, cuando se descontinúa el uso de una droga.

En contraste, los síntomas sicológicos se manifiestan sólo en un deseo repetido de la persona por utilizar la droga. Por ello, muchas veces los adictos no reconocen esa condición y la explican como simplemente un mal hábito.

La marihuana es la segunda droga de abuso más común después del alcohol, en el mundo entero. Lo realmente peligroso, según las últimas publicaciones, es que se trata de una droga que no causa síntomas físicos de retraimiento. Lo que la convierte en algo todavía más serio es que es precisamente la adicción sicológica lo que hace al paciente recaer .

Cómo y por qué ocurre esto? Porque la droga, cualquiera que esta sea, se ha convertido en una parte del estilo de vida del drogadicto.

Por ejemplo, un adicto al alcohol o a la heroína que se someta a desintoxicación, y que en consecuencia ya no sufra de síntomas de retraimiento físico, recaerá debido a que en su vida social, simplemente no puede decir que no al ambiente del bar del barrio en donde todos saben su nombre, o a los compañeros del club campestre en donde todos juegan su juego.

Por qué? Porque probablemente se siente más amado en el bar o en el club que en su casa. De modo similar, en el ambiente de los negocios, un alcohólico racionalizará que uno no puede ser un vendedor, y no beber con sus clientes . Y una madre o ama de casa, que ha estado alejada de su droga por dos meses, puede volver a las pastillas porque sus hijos la hacen enloquecer .

Respecto a la marihuana, específicamente, existen muchos adictos de edad media (todavía producto de los años 60) que no pueden dejar de fumarla, aunque quieren dejar de hacerlo. Las razones de ese dilema son bastante complicadas. He aquí algunos ejemplos: - Un exitoso hombre finalmente conoce a la mujer con quien quiere casarse, pero ella se niega a casarse con él a menos que deje de fumar marihuana.

- Una estudiante de posgrado se queja de que la marihuana le roba su energía física y que hace marcadamente más lento su trabajo en su tesis de maestría.

- Un mecánico automotriz en libertad bajo palabra sabe que si lo encuentran fumando marihuana, irá a la cárcel.

- Un mecánico de aviación que puede perder su posición si llega su turno para realizarse las pruebas anti-drogas que se requieren para todos los que trabajan en la aviación.

- Un maestro, alcohólico en recuperación, quien dice que fumar marihuana siempre le lleva de vuelta al alcohol y a otras drogas, y que entonces tiene que comenzar de nuevo su programa de recuperación.

Una revisión de la historia de estos pacientes revela que durante su adolescencia y sus primeros años de la vida adulta todos discutían de modo vehemente el derecho a fumar marihuana, en gran medida como sus padres defendían su propio derecho a beber.

Incluso utilizaban las propias palabras de sus padres: lo disfruto, todos lo hacen y puedo dejar de hacerlo en cuanto lo desee . Se sienten tranquilos creyendo que han descubierto una droga segura que creen que no es adictiva, a diferencia del alcohol.

Actualmente, estas personas se ponen a rememorar acerca de que sí sufrían de una gran dependencia (aunque fuera sólo sicológica) que los llevaba a tomar grandes riesgos. Uno de los más comunes era esconder la marihuana mientras se produce un chequeo de seguridad en un aeropuerto en un país extranjero, sabiendo que se podía ir a la cárcel por ello.

Ahora mucha de esta gente acepta que ha llegado a un punto en el cual una noche de viernes sin marihuana es un desperdicio. Y reconocen que son adictos y deben abandonarla por completo.

Si usted tiene dudas sobre su propia dependencia de la marihuana, por qué no se hace la prueba del gran desperdicio un viernes por la noche? The Los Angeles Times Syndicate.

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