Secciones
Síguenos en:
QUÉ TAN CULPABLES SON LAS TRANSFERENCIAS

QUÉ TAN CULPABLES SON LAS TRANSFERENCIAS

El discurso oficial que se viene esgrimiendo para justificar el aumento de los impuestos señala a las transferencias como las responsables de los desajustes fiscales que vive el país.

El ministro de Hacienda ha llegado a señalar como desorientadores de la opinión pública a quienes se han atrevido a observar que, además de las transferencias, existen otras razones de perturbación en el gasto público.

La retórica del Gobierno ha resuelto enfilar todas las baterías contra la descentralización, contra los departamentos y los municipios, contra la misma Constitución del año 91 (a pesar de que en el gabinete del presidente Samper hay cuatro ex constituyentes), en fin: contra todo el mundo salvo contra él mismo.

Qué hay de cierto en todo esto? Es razonable explicar la totalidad del crecimiento del gasto público del Gobierno Central durante los últimos años solamente en razón al incremento de las transferencias? Como puede verse en el cuadro No. 1, entre 1985 y 1996 el gasto del Gobierno Central como proporción del Producto Interno Bruto (PIB) aumentó de 11,5 por ciento a 18,4 por ciento, es decir, cerca de 7 puntos porcentuales. Mientras que las transferencias durante el mismo período, como se observa en el cuadro No. 2, se incrementaron en 4,5 por ciento del PIB.

O sea, el 40 por ciento del crecimiento del gasto público en el país durante los últimos años se explica por razones asociadas exclusivamente al Gobierno Central y no a la descentralización.

Hay que tener en cuenta que dentro del concepto de transferencias aparecen contabilizados (además del situado fiscal y de la participación de los municipios en los ingresos corrientes de la Nación) gastos que, en rigor, no pueden imputársele a la descentralización. Tal es el caso de las cotizaciones que hace el Gobierno al Seguro Social para atender los pasivos pensionales de sus trabajadores, y los subsidios que paga el presupuesto para los consumos de servicios domiciliarios de personas ubicadas en los estratos 1, 2 y 3.

Desde luego al mecanismo de las transferencias y a la descentralización deben hacérsele ajustes y rectificaciones. El año entrante, cuando se revise la Ley 60 de 1993, será la ocasión para hacerlo.

Pero colocar en el cadalso de las responsabilidades fiscales exclusivamente a las transferencias, como lo viene haciendo últimamente con persistencia el dueto Perry-Ocampo, además de ser una inexactitud, es una estrategia equivocada que de prosperar llevaría a hacer todo el ajuste en donde no está toda la culpa.

(*) Ex ministro de Minas y Energía y actual Senador de la República.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.