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La felicidad como política pública

La felicidad como política pública

En medio del sinnúmero de noticias que aparecen todos los días, hubo una esta semana de la mayor importancia que pasó completamente desapercibida.

Este fue el titular: "La ONU reconoce la búsqueda de la felicidad como un objetivo humano fundamental".

Y así fue presentada en un cable internacional: "La Asamblea General de la ONU aprobó hoy una resolución que reconoce la búsqueda de la felicidad como un objetivo humano fundamental, e invita a los Estados miembros a promover políticas públicas que incluyan la importancia de la felicidad y el bienestar en su apuesta por el desarrollo. Se busca que la comunidad internacional reconozca la necesidad de que se aplique al crecimiento económico un enfoque más inclusivo, equitativo y equilibrado, que promueva el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la felicidad y el bienestar de todos los pueblos".

Luego, la misma información señala que la iniciativa fue impulsada por Bután, un pequeño país de 700 mil habitantes en los Himalayas, donde "la riqueza no se mide en dinero, sino en felicidad". Esto demuestra, en primer lugar, que el mundo está cambiando y lo está haciendo para bien, por supuesto. En mi sentir, hay un aspecto central de esta resolución de la ONU: le da la misma importancia a la búsqueda de la felicidad de las personas que a las políticas de desarrollo sostenible y erradicación de la pobreza.

Es un reconocimiento de que, dentro del proceso de transformación del mundo hacia niveles de mayor prosperidad y bienestar, hay una responsabilidad que es de cada individuo: ser feliz. Y que el Estado puede y debe ayudarlo.

Por supuesto, están de por medio en muchos países cuestiones fundamentales aún no resueltas como la pobreza extrema, el hambre o el acceso a los servicios de salud. Pero la búsqueda de la felicidad, de la paz y la satisfacción interior de cada persona, es también parte y aspecto esencial del desarrollo de los pueblos. Es un reto para Colombia y para cada país esta resolución de la ONU.

¿Qué podemos hacer? ¿Por dónde empezar? Me imagino que a esta misma pregunta se enfrentaron muchos cuando hace décadas se iniciaron las políticas de género, concretamente los temas de mujer que hoy forman parte integral de políticas de Estado bien estructuradas. No se trata de correr o nombrar un Consejero Presidencial para la Felicidad - eso podría venir más adelante-, pero ciertamente no empezamos de cero. Muchas personas hoy, millones, saben que la búsqueda de la felicidad -su felicidad- es un aspecto primordial de la vida, sino el más importante. Pero lo que sí sabemos es lo que no hay que hacer: repetir el camino recorrido por muchas ideologías y religiones que perdieron su rumbo como motores de transformación social y hoy, por el contrario, aprisionan y encadenan a pueblos enteros. Y en casos extremos, promueven la violencia. El objetivo de esta nueva política pública es ayudar al hombre en su propia búsqueda.

Ricardo.santamaria@fd.com

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