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QUÉ PASÓ CON PAIPA IV

QUÉ PASÓ CON PAIPA IV

A finales del siglo pasado un gran fantasma recorría a Europa y con esta frase se iniciaba el Manifiesto Comunista, después anduvo por el mundo y, hoy, camina al medio día sin afanar a alguien. En Colombia deambula, ahora, con efectos inmediatos, para padecerlos los que ahora vivimos, el mostruo del apagón. Boyacá está ubicado en la línea equinoccial del cercano espanto y, pese a las unidades de termoáPaipa y a Chivor, si la memoria no falla, en el pasado reciente, 1992, se tuvo un racionamiento como si jamás se hubiera superado la vela.

Es bueno recordar a los lectores todo lo que significó no tener energía: recurrir a esos aparatos infernales que, por su número, hacían imposible la audibilidad, y todos recuerdan cómo los dueños de estabalecimientos salían insólitamente ufanos a prender las desesperantes maquinitas cuando las sombras asomaban, además, para nadie es un recuerdo olfativo agradable el gas producido, volviéndose imposible respirar, en una palabra, eso que la Constitución Política actual denomina calidad de vida , se torna letra muerta, apenas unos meses después de proclamada.

En Boyacá estamos hablando de TermoáPaipa IV superado el apocalíptico insuceso, que junto con el adelantamiento de la hora estuvo a punto de volver, aún más, manicomio este País de anuales consagraciones y que, tal vez, por ellas nos salvamos.

El año pasado se asistió al lanzamiento técnicoáfinanciero de la obra, ingenieros, economistas, proponentes con calidad de adjudicatorios, durante toda una tarde comenzaron a explicar por qué se había recurrido a esa forma de contrato y no a otra; se habló de que quienes se habían escogido eran personas con gran experiencia en TermoáBarranquilla, obra seria, terminada y, por tanto, Boyacá estaba en turno de recibir los beneficios de una termoeléctrica con la que superaría, en el futuro cercano y remoto, cualquier posibilidad de apagón. Se utilizaron videos, cuadros estadísticos, fórmulas, diapositivas, discursos, hubo reclamos ecológicos, de todo, y el lugar fue un salón de la Electrificadora de Boyacá.

Hoy el panorama es diferente, la Empresa de Energía Eléctrica de Boyacá no sale de crisis gerenciales, termoáBarranquilla está sellada por razones de incumplimiento de los contratistas, según el decir del Alcalde de Soledad, y, aquí, no se percibe por parte alguna que termoáPaipa IV haya arrancado. Luego, pretender superar la crisis energética con el cuento de las termos y no volver con hidroeléctricas por desuetas y alterantes del ecosistema, no deja de ser retórica barata, todos están pensando que el mejor negocio son las barcazas salcedistas, pero en estas alturas cómo? Se sabe que el Ministro del Medio Ambiente ya dió licencia, pero se informa que no ha habido adjudicación, cosa realmente sorprendente, que todo el proceso licitario se iniciará hasta el año entrante.

Que alguien diga qué pasó con termoáPaipa IV?, porque un apagón, nuevamente, sólo vendría a corroborar eso de que en el sector energético la mitad es ineficiencia, o no?

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