LA FALTA DE ELECTRICIDAD ILUMINA LOS PROBLEMAS EN ARABIA SAUDITA

LA FALTA DE ELECTRICIDAD ILUMINA LOS PROBLEMAS EN ARABIA SAUDITA

De todos los países del mundo, la nación más rica en petróleo se enfrenta a una fuerte escasez de electricidad.

21 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

El año pasado, algunas zonas de Arabia Saudita experimentaron apagones ocasionales. En la costa del mar Rojo, cerca de Jeddah, varias fábricas nuevas han tenido que recurrir a generadores para abastecerse de electricidad y algunas han postergado sus planes de expansión.

En Riyadh, la capital, varios edificios de oficinas y apartamentos siguen desocupados por falta de fluido eléctrico. Incluso en los pueblos petroleros del golfo Pérsico en el este del país, el gobierno ha pedido a las mezquitas que apaguen los equipos de climatización durante las horas que los fieles no rezan. También ha pedido a la población que apague los equipos de aire acondicionado cuando se vayan de vacaciones.

La solución parecería sencilla: construir rápidamente más plantas de generación eléctrica, alimentadas por el enorme caudal de petróleo y gas natural con que cuenta el país.

Sin embargo, Arabia Saudita se ha dado cuenta que la solución es mucho más complicada de lo que parece debido a la escasez de efectivo y a que la demanda de electricidad crece a un ritmo tres veces más rápido que la economía.

Camino a la privatización Arabia Saudita, que durante mucho tiempo se ha resistido a que empresas externas controlen sectores económicos sensibles, estudia proyectos para privatizar empresas de servicios públicos _con la participación de compañías extranjeras_ para mejorar el suministro de electricidad. Ya se aumentaron las tarifas que cobran las cuatro electrogeneradoras estatales para atraer a los inversionistas.

Las autoridades del sector incluso tratan de cobrar el servicio a la familia real, cuyo acceso gratuito a la electricidad y otros recursos nacionales disgusta a los 18 millones de habitantes del país.

Sin embargo, en este país los cambios avanzan despacio, porque tanto la familia real como el ciudadano promedio valoran la estabilidad por encima de cualquier cosa, y donde la ortodoxia en materia religiosa mantiene bajo control la influencia de Occidente.

El lema de nuestro programa es: Hacia el mercado, para el mercado, por el mercado , expresa el príncipe Abdullah bin Faisal bin Turki, que apoya un plan de privatización para dos ciudades industriales del país. Declara que recientemente pagó US$30.000 por la instalación eléctrica en su nueva residencia en Riyadh.

El mayor obstáculo para la industrialización es la falta de energía eléctrica , indica Anzar Ahmad, subdirector ejecutivo del Centro de Asesoría Financiera e Inversión de Riyadh. Señala que el sector industrial se ha convertido en una inversión popular para los sauditas, en particular porque el gobierno a menudo regala terrenos y ofrece préstamos sin intereses.

El éxito de Arabia Saudita en la producción de petroquímicos ha creado una oferta inmediata de materias primas para los fabricantes de alfombras, productos plásticos y textiles. Además, las compañías sauditas han salido en busca de mercados para exportar y venden, por ejemplo, equipos de aire acondicionado a Asia y tapas de aluminio en todo el mundo.

La expansión industrial del país también ha llamado la atención de los compradores de petróleo. Si el país gasta más crudo en la producción de electricidad para las fábricas, podría tener que recurrir a parte del crudo que exporta para mantenerse dentro de su cuota de producción de ocho millones de barriles diarios, fijada por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). El país ya ha reducido sus exportaciones petroleras en un 5% debido al aumento del consumo interno, que asciende a casi un millón de barriles diarios.

En el olvido Arabia Saudita, que cuenta con el 25% de las reservas conocidas de petróleo y el 10% de gas natural, ha invertido esos recursos en numerosas obras públicas.

Sin embargo, no se prestó atención a las plantas eléctricas. Durante la última década, la generación de electricidad ha crecido en un 50%, mientras que la demanda se ha duplicado. El aumento de la población ha hecho aumentar la cantidad de equipos electrónicos y el gusto por el lujo. Las tiendas de moda atraen a los consumidores con enormes vitrinas de dos pisos y letreros de neón.

Para 1994, la demanda de electricidad había crecido peligrosamente a casi el máximo de la capacidad instalada.

Un apagón en el oeste del país cortó el suministro eléctrico a la Gran Mezquita de la Mecca, lo que llamó la atención del rey Fahd.

El año pasado, el gobernante dispuso una reestructuración de su gabinete y nombró a Hashim Yamani nuevo ministro de Industria.

El mes pasado, los funcionarios sauditas dieron su primer paso hacia la financiación externa de proyectos de generación de electricidad. Tras largas negociaciones firmaron un contrato con Mitsubishi Heavy Industries de Japón por US$1.100 millones para construir una planta de 2.400 megavatios. Chase Manhattan Corp. y otros bancos sauditas financiarán casi la mitad del proyecto.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.