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ALGODONEROS PIDEN LIBERTAD DE MERCADO

ALGODONEROS PIDEN LIBERTAD DE MERCADO

El futuro del algodón colombiano no es tan blanco como el propio producto. Las cifras sobre producción y mercadeo así lo demuestran. La primera variable bajó de 160.287 toneladas de fibra en 1977 a 100.000 en 1989. Claro que para el presente año se espera una recuperación en 15.000 toneladas, según lo establecen los pronósticos de siembras.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
01 de septiembre 1990 , 12:00 a. m.

Lo más preocupante, según la Confederación Colombiana del Algodón (Conalgodón), es que si no se adoptan correctivos inmediatos, la industria textil se verá abocada a importar grandes cantidades de fibra. Para el presente año, las fábricas de telas nacionales adquirirán unas siete mil toneladas de algodón producido en el exterior, cifra similar a la importada en 1959.

En opinión de los algodoneros, el problema se originó en 1977, cuando el Gobierno decidió fijar el precio y la cantidad de fibra que los algodoneros tenían que venderle a la industria textil nacional.

A partir de 1977, Colombia se convirtió en un exportador de excedentes . La razón: desde ese año, a los agricultores se les ha obligado a abastecer la demanda de la industria textilera nacional, incluyendo la materia prima que las empresas destinan para exportación. Adicionalmente se fija un precio obligatorio, el cual, según los algodoneros, siempre ha favorecido a los textileros.

Se estima que para 1990, las exportaciones no superarán las veinte mil toneladas, de las cuales más de la mitad serán de fibra larga y extralarga. La caída en las exportaciones colombianas de algodón son evidentes. En 1975, el país abastecía un 2.61 por ciento del mercado mundial y en la actualidad sus ventas representan únicamente el 0.2 por ciento.

Los algodoneros acusan a la industria de comprar fibra a precio interno y de exportar el 30 por ciento de las telas que fabrican con esa materia prima. Inclusive, Conalgodón está dispuesto a aceptar que el Gobierno establezca la cantidad que ellos le deben entregar a la industria textil colombiana, siempre y cuando esa fibra sea únicamente para elaborar las telas y la ropa de consumo nacional.

En los últimos cinco años, las compras de fibra por parte de la industria nacional se han incrementado considerablemente, al pasar de 61.000 toneladas en 1985 a 78.000 en 1988. Para el 90 se calcula que las compras llegarán a cien mil toneladas. De esta cifra, 23.000 toneladas se destinaron en 1989, a las exportaciones textileras. Bloquean exportaciones En opinión de los algodoneros, ninguna ley faculta al ministerio de Agricultura para imponer a los agricultores la obligación de vender una cantidad determinada de fibra a la industria textil nacional.

Sostienen además que la fijación de precios también es violatoria por cuanto las normas solo facultan al Gobierno para establecer las reglas a las que debe sujetarse la fijación de cuotas de obsorción obligatoria de materias primas de la producción nacional .

Pero en realidad, el problema del algodón colombiano no radica ni siquiera en que el precio externo esté por encima del interno. Cuando eso ocurre, los agricultores quieren exportar toda la cosecha para lograr buenos precios, y los textileros, en cambio, piden que se les amplíen las ventas de algodón nacional para no tener que comprar a precios altos.

Además, cuando los precios internacionales son similares a los internos, o están levemente por debajo, los productores piden que la industria les reconozca parte del dinero de los costos de importación.

Esto quiere decir que si una tonelada de fibra en el exterior vale el equivalente a ochocientos mil pesos, pero con el costo de la importación asciende a 850.000, el precio interno de la fibra debe ser, según los algodoneros, similar a lo que los textileros pagan finalmente por la materia prima comprada en el exterior.

Ese punto es uno de los más discutidos entre agricultores e industriales. Sinembargo, si se hace una relación entre lo que los algodoneros le han transferido a los textileros y visceversa, se detecta que los productores han subsidiado a la industria en 6.595 millones, durante los últimos veinte años.

En un informe sobre l actual situación algodonera, el presidente de Conalgodón, Gustavo Castro Guerrero, plantea algunas soluciones, tales como libertad de mercado y precios de la fibra, continuidad y fortalecimiento de las exportaciones, apertura económica con salvaguardias y libertad y rebaja de aranceles e impuestos a la importación de insumos.

Asimismo, Conalgodon solicita que se establezca la devolución de impuestos generados en el proceso de producción y mercadeo para la exportación de la fibra, diseño e implantación de programas de investigación y creación de la Comisión Nacional del Algodón.

En opinión del presidente de Conalgodon, parte de la responsabilidad sobre la difícil situación que afronta el sector, recae en los agricultores, debido a que no invierten en investigación y tecnología.

Con el propósito de cambiar la mentalidad del gremio, entre el pasado jueves y hoy se realizó en el Centro Convenciones Pozos Colorados de Santa Marta, un Foro Tecnológico Internacional sobre el algodón.

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