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'Hacemos carreteras a lo pobre'

'Hacemos carreteras a lo pobre'

Un informe del Departamento de Planeación Nacional reveló esta semana los altos sobrecostos en las concesiones de dos importantes vías del país: la que permite la integración comercial de la Costa Atlántica con Venezuela y la vía entre Bogotá y Villavicencio.

Según ese informe divulgado por el diario Portafolio, la vía Santa Marta- Riohacha-Paraguachón ya suma 982.500 millones de pesos, algo así como 829 por ciento más respecto al valor del contrato original que fue de 121.268 millones de pesos. Fue adjudicada en 1994 e incluía la rehabilitación de 382,5 kilómetros de calzadas y estructuras.

Aparte del problema de los sobrecostos, hay otros que son más graves porque se pone en alto riesgo la vida de los usuarios de esas carreteras. Las actuales vías en construcción como las dobles calzadas Bogotá-Girardot y Briceño-Tunja- Sogamoso no cumplen con aspectos importantes en materia de seguridad vial, pues fueron contratadas bajo otros parámetros y con manuales de diseño diferentes.

"Las actuales vías, desafortunadamente fueron diseñadas con criterios anteriores al 2008. A través de conversaciones, se han logrado algunas mejoras en aspectos de seguridad vial, pero para hacerlas seguras habría que volver a diseñarlas", explica el ingeniero Ary Fernando Bustamante.

A partir del año, mediante la Ley 1228, se estableció la obligatoriedad de que las carreteras deben tener zonas de seguridad a los costados, separadores y otros elementos que hagan las nuevas vías más seguras. Esos requisitos los debe cumplir las Ruta del Sol con base en los nuevos manuales de diseño y lo que dice la Ley 1228.

"Antes, no había esa conciencia, como siempre nos consideramos pobres, tenemos que hacer carreteras pobres (...). El mejor diseño es el que más barato podemos construir con especificaciones mínimas. El que más barato salga es el mejor diseño y ese fue el gran error", dice el ingeniero Bustamante.

A la ausencia de 'zonas de seguridad', las actuales vías tienen separadores, bermas y banca (ancho de vía) muy angostos, y hay que sumar a esto la ausencia de una señalización eficiente o el uso de pinturas que son particularmente peligrosas para los motociclistas. (Ver nota anexa).

En el tema de señalización, solamente esta semana y con una demora de más de un año, el Instituto Nacional de Vías, Invías, adjudicó la licitación para poner más de 25 mil señales en las carreteras a su cargo.

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Sin zonas de seguridad o elementos de contención, las carreteras son un peligro para los usuarios.

La mayoría de las carreteras nacionales no cuenta con los elementos mínimos de protección para peatones y conductores. Archivo/ELTIEMPO

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