DOBLE JUEGO DE E.U. EN COLOMBIA

DOBLE JUEGO DE E.U. EN COLOMBIA

Le Monde Diplomatique, de Francia, resumió en estos días una conferencia del célebre lingista en MIT el año pasado, sobre realidades de la política antinarcóticos. Profesor en esa Universidad, Chomsky estuvo hace poco en Colombia.

25 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

En América Latina, Colombia es el país que exhibe el balance más deplorable en materia de derechos humanos. Sin embargo, su gobierno es el que recibe más ayuda militar de E.U.: casi la mitad del total que se suministra al conjunto del subcontinente. La cuestión que se plantea es saber si los dos fenómenos no están ligados... En 1981, un estudio de Lars Schoultz, universitario especializado en derechos del hombre en América Latina, concluía que la ayuda estadounidense tenía la tendencia a ir de manera desproporcionada a los gobiernos que torturan a sus ciudadanos... a los que violan los derechos fundamentales de la manera más descarada .

Un observador superficial podría deducir que en Washington se ama la tortura. Así pues es necesario distinguir bien la correlación de vínculo y causalidad, y buscar, entonces, más lejos la explicación. Esto fue lo que se hizo, poco más o menos por la misma época, en una encuesta de mayor amplitud de 1979, en una obra de la que Edward Herman, economista de la Universidad de Pensilvania, y yo mismo, fuimos coautores. Analizando las relaciones entre tortura y ayuda extranjera a escala mundial, Herman constató que había mucha correlación. Efectuó también un segundo estudio que proporciona una explicación plausible: comparando el volumen de la ayuda estadounidense y la existencia de un clima favorable para los negocios , descubrió que ambos aspectos son de importancia para todos los países del hemisferio. Los ejércitos latinoamericanos vieron cómo se les asignaba una nueva misión: no se encargarían más de la defensa del subcontinente, sino de la seguridad interior , término codificado para dar a entender guerra contra la población.

Esta modificación se tradujo inmediatamente, para las FF. AA., en la planificación de sus objetivos, de su entrenamiento y del tipo de materiales que les fueron suministrados. Desencadenó oleadas de represión sin precedentes en países cuya historia era, sin embargo, rica en episodios sangrientos. Algunos años más tarde, Charles Maechling, alto funcionario responsable de los programas de contraguerrilla para la administración Kennedy y para la primera parte de la administración Johnson, describió así lo que sobrevino: con la decisión de 1962, se pasó de la simple tolerancia en cuanto a la rapacidad y la crueldad de los militares latinoamericanos , a una complicidad directa con los que utilizaban los métodos de los escuadrones de exterminio de Himmler . En su libro Instrumentos para el arte de gobernar: Michael McClintock explica cómo, después de 1945, especialistas nazis fueron acogidos en E.U. para que ayudaran en la elaboración de los manuales de entrenamiento destinados a las unidades de contraguerrilla.

Los intelectuales que rodeaban a Kennedy tenían un léxico propio para el problema. En 1965, el secretario de Defensa, Robert McNamara, explicó al consejero del presidente para la Seguridad Nacional, George Bundy, que la formación dispensada por el Pentágono a los oficiales latinoamericanos les había inculcado una buena comprensión de los objetivos de E.U. y una clara simpatía al respecto . Ello era lo esencial, proseguía, pues en el medio cultural latinoamericano se admite que los militares deben estar listos a separar del poder a los dirigentes que, según su concepto, tengan un comportamiento perjudicial para el bienestar de la nación . Sin duda, McNamara pensaba en el golpe de 1964 contra el régimen constitucional del Brasil que, durante años, iba a dar libre curso a las torturas, a los asesinatos y demás manifestaciones del terrorismo de Estado.

Motivos para el comercio Hay muchas razones para el narcotráfico actual. Así, por ejemplo, en 1968 E.U. obligó a los productores de café a denunciar un acuerdo que había mantenido las cosas a un nivel razonable. El precio del café, producto principal de exportación de Colombia, cayó 40 por ciento. Cuando los ingresos se desploman de tal manera, y los hijos padecen hambre, no hay que extrañar que los productores de café se vuelvan hacia las compensaciones que les brinda el mercado norteamericano de la droga: las políticas neoliberales impuestas al tercer mundo han sido una de las causas del incremento del narcotráfico. Por otra parte, la política estadounidense de represión del uso de los estupefacientes también ha desempeñado su papel: condujo a los consumidores de marihuana, sustancia relativamente inofensiva, a volverse hacia las drogas duras, como la cocaína. Así, Colombia dejó de producir marihuana para concentrarse en la cocaína, más rentable y más fácil de transportar.

Por otra parte, investigaciones del congreso de E.U. concluyeron que más del 90 por ciento de las sustancias clínicas que sirven para la producción de la droga proviene de E.U. Si la guerra contra la droga tuviera únicamente a ésta como blanco, por allí se encontrarían pistas para averiguaciones muy prometedoras. En realidad, se sabe perfectamente que, fuera de las fronteras, esta guerra sirve de mampara a acciones de contraguerrilla y que ofrece compensaciones no despreciables a los fabricantes de armas. A domicilio, se utiliza como pretexto para meter bajo cerrojo a una parte de la población. En una sociedad que se tercermundiza cada día más, y en que las fuerzas de seguridad no practican (o todavía no) la purificación étnica, es preciso hallar otros medios para regular el caso de los ciudadanos privados de los derechos humanos porque no contribuyen a la generación de beneficios. Su aherrojamiento surge de sana lógica en la medida en que permite un resurgimiento keynesiano de la economía.

Buena parte de los detenidos han incurrido en delitos sin víctimas. Tomemos el caso de la cocaína. La droga privilegiada en los guetos es el crack, y su posesión implica fuertes sanciones. En los barrios blancos residenciales, en cambio, predomina el polvo, cuya posesión se castiga con mucho menor severidad. Ejemplo típico de una legislación clasista, todo ello explica por qué el porcentaje de población carcelaria es mucho más elevado en E.U. que en los demás países desarrollados, y por qué se espera que siga creciendo.

Todo se relaciona. Es lo que me escribía una militante colombiana de los derechos humanos, torturar, asesinar, o encarcelar a sindicalistas, a dirigentes campesinos y a defensores de los derechos humanos, determina una relación de fuerzas sociales favorable al capital, al famoso clima para los negocios . A este respecto, Colombia presenta un caso de escuela con una fachada de régimen constitucional que disimula a una sociedad militarizada , para retomar la fórmula de Alfredo Vásquez Carrizosa, presidente del comité permanente de los derechos humanos de ese país. Colombia es muy rica, pero para la mayoría de la población es muy pobre; es un país en el que la tierra constituye un enorme problema, no porque sea escasa, sino porque la posee un número pequeñísimo de personas, pues la reforma agraria adoptada en 1961 todavía espera ser aplicada en serio.

Ello por un motivo muy sencillo: el país está dirigido por los terratenientes y por un ejército a su servicio, pagado por los contribuyentes americanos. Fue la administración Kennedy la que puso en vigencia el sistema actual por decisión de 1962, que tendría inmensa importancia, como ya se dijo. Pero un milagro económico iba a presentarse, tal como lo había previsto el embajador estadounidense en el Brasil, Lincoln Gordon, que vio en el putsch de los generales una gran victoria para el mundo libre , de naturaleza suficiente para crear un clima considerablemente mejor para las inversiones privadas . Ciertamente, los inversionistas extranjeros, así como una pequeña fracción de la sociedad brasileña, tuvieron buenas razones para felicitarse por el cambio, y la prensa económica no halló calificativos suficientemente elogiosos para describirlo. El lujo extraordinario en el que vivían los privilegiados podía hacer olvidar la miseria en que se debatía la mayor parte de la población. Pero no es esto, precisamente, lo que significa el término técnico milagro económico ? Así, México también conoció un milagro económico hasta diciembre de 1994, cuando estalló la burbuja financiera. Como de costumbre, el contribuyente estadounidense fue invitado de inmediato a proteger a los ricos de los rigores del mercado.

En Colombia, el Ministro de Defensa, en un acceso de franqueza, declaró un día que el aparato de terror oficial estaba destinado a librar una guerra total en las esferas política, económica y social . Oficialmente, se trataba tan solo de combatir las guerrillas. Un alto oficial también descubrió la mecha en 1987: El verdadero peligro consiste reconocía en que los insurgentes han apelado a la guerra política y sicológica , guerra destinada a controlar las capas populares y a manipular las masas . Dentro de veinte años dispondremos, sin duda, de elementos más completos sobre la doctrina colombiana , pero ya percibimos algo en el informe oficial sobre la espantable matanza de la población de Trujillo, perpetrada por el Ejército y la Policía en marzo de 1990, contra una treintena de campesinos sospechosos de haber estado en contacto con la guerrilla.

Fue gracias a la obstinación de la organización Justicia y Paz como la tragedia de Trujillo pudo por fin ser objeto de una investigación. Pero en los cuatro años que siguieron, se cometieron otras 350 masacres de Trujillo, de las cuales la casi totalidad quedaron impunes. El presidente de la época, César Gaviria convertido seguidamente en secretario general de la Organización de los Estados Americanos, suministró en esta ocasión, nos dice Justicia y Paz, la medida de su rectitud moral haciéndose durante cuatro años el de los oídos sordos ante las solicitudes de investigación. Es preciso, al menos, reconocer a su sucesor, Ernesto Samper, el mérito de haber aceptado la responsabilidad del gobierno por las atrocidades de que fueron víctimas sus conciudadanos.

Parte del león Detrás de estos acontecimientos está, se nos dice, la guerra contra la droga. Al concluir los 70, Colombia se convirtió en un gran país productor de cocaína. Por qué? Por qué los campesinos latinoamericanos producen más coca de la que necesitan para su propio uso? La explicación radica en las políticas impuestas a los países del sur. Al contrario de los ricos estados occidentales, tienen, en efecto, que abrir sus mercados, muy especialmente a las exportaciones agrícolas estadounidenses subvencionadas, que arruinan su producción nacional. Los granjeros locales son invitados a convertirse en productores racionales , según los preceptos de la economía moderna, y luego a producir, ellos también, para la exportación. Y precisamente porque ellos son racionales, se vuelven hacia la coca, la marihuana.

Pero algo se olvida cuando se habla de tráfico de drogas: el papel de los bancos. Según estudio de la Organización para la cooperación y el desarrollo económicos (Ocde), los beneficios de este tráfico, a escala mundial, se elevarían a más o menos 500 mil millones de dólares anuales, de los cuales la mitad transita por los circuitos del sistema financiero estadounidense. Colombia, según Ocde, no retira sino el 2 ó el 3 por ciento de lo que queda, o sea más o menos 6 mil millones de dólares anuales. Fue lo que hizo decir a un miembro de la Comisión Andina de Juristas y de la Asociación Latinoamericana de los Derechos Humanos, en el Excelsior, de México, que el gran negocio de la droga está sobre todo al norte del Río Grande.

La industria química de E.U. no desmentirá esta constante. En 1989, en los seis meses anteriores al anuncio de la guerra contra la droga en Colombia, la policía local descubrió más de 5,5 millones de litros de productos químicos utilizados para la elaboración de cocaína, de los cuales muchos ostentaban logotipos de compañías estadounidenses. La CIA había señalado, en un informe, que las exportaciones estadounidenses de estos productos hacia América Latina eran superiores a las necesidades lícitas. Es útil citar algunos extractos de otro informe fehaciente: Estoy convencida de que todo se relaciona, en la medida en que el verdadero culpable es el sistema económico. Es muy importante que los estadounidenses comiencen a confrontar los problemas de los demás con su propia realidad, empezando por la política extranjera. Tomemos el caso de la droga. Los hijos de madres pobres que, en Colombia, no tienen ninguna perspectiva, porque la sociedad los ha abandonado, están obligados a convertirse en testaferros o a trabajar en los laboratorios de cocaína. O se les recluta para los escuadrones de la muerte. Se encuentran en la misma situación que los hijos de las madres pobres de E.U., que se ven obligados, para sobrevivir, a vender cocaína en las esquinas, o a servir de vigías o campaneros para los distribuidores, etc. La única diferencia es que los unos hablan español y los otros, inglés. Viven la misma tragedia .

Tiene razón. Y la tragedia se ve exacerbada en nuestros dos países por políticas sociales cuidadosamente elaboradas. Si preferimos no hacer nada para cambiar el curso de las cosas, no es difícil imaginar qué nos espera.

(Adaptación de LUIS E. GUARIN G.)

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