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COMIDA CHINA, MANO DE OBRA HISPANA

COMIDA CHINA, MANO DE OBRA HISPANA

Paula Villalta envuelve un rollito chino tras otro con rapidez y, mientras lo hace, se deja envolver por el entusiasmo. Sus dedos se mueven con una velocidad asombrosa mientras coloca una mezcla pegajosa sobre una pequeña hoja de masa de hojaldre antes de enrollarla y cerrarla de un sólo movimiento. Pero el secreto de su rapidez no sólo está en sus manos ágiles.

La verdadera clave, dice Villalta mientras apunta a su cabeza, es mantenerse completamente concentrada durante un turno de ocho horas.

Es muy fácil perder mucho tiempo cuando uno piensa en otras cosas , explica la enrolladora más rápida de Chung s Gourmet Foods, uno de los mayores productores de rollitos chinos de esta ciudad, que cada vez tiene más sabor asiático. Me concentro intensamente en el rollito chino .

Los resultados son anonadantes. El enrollador promedio de Chung s Gourmet produce unos 4.000 rollitos de camarones, cerdo, verdura o pollo por turno. Villalta en general supera los 6.000.

Como una artista Creo que nació con un talento, como si fuera una artista , se maravilla Marissa Martínez, directora de personal de Chung s Gourmet.

Un puñado de los otros 43 enrolladores de la empresa se acercan a los niveles de producción de Villalta, pero nadie lo iguala. No podemos mantenernos a su altura , dice Rosa Ruiz, que se sienta directamente detrás de Villalta en la sala de producción. Intentamos hacerlo, pero terminamos exhaustos .

No todo el mundo nació para ser un profesional de los rollitos chinos, conocidos en Estados Unidos como eggrol. Apenas uno de cada cinco que se postula para trabajar en Chung s Gourmet consigue el puesto. La mayoría sencillamente no tiene la rapidez suficiente , dice Gene Chung, presidente de la compañía.

El 80% de los rollitos que se consumen en EE.UU. se fabrican en Houston.

Sin embargo, desde el principio Villalta, de 25 años, demostró que tenía las condiciones necesarias, y con creces. La emigrante de El Salvador, que nunca había probado la comida china antes de llegar a Estados Unidos en 1987, se encontró en el camino a Chung s Gourmet hace tres años después de trabajar un tiempo como camarera en un restaurante mexicano de Houston.

Al hacerlo, se convirtió en parte de una confluencia de culturas que ha cambiado el rostro de la cuarta ciudad más grande de Estados Unidos. Entre 1980 y 1990, la población hispana de la zona de Houston creció un 75% y ahora es levemente mayor que la comunidad negra. Pero durante el mismo período, la población asiática creció un 139% a más de 110.000 habitantes, y según todas las fuentes consultadas ha mantenido la misma tasa de crecimiento extraordinaria.

Capital productora Por el camino, los asiáticos han dejado su sello por todo Houston: hay carteles con los nombres de las calles en chino en dos barrios chinos diferentes, varios programas diarios de radio en idiomas asiáticos y han surgido tres bancos de originarios de la misma región del mundo.

Además, Houston ahora hace valer el título de Capital de los Rollitos Chinos de Estados Unidos. Por lo menos el 80% de los rollitos chinos que se venden en los supermercados estadounidenses provienen de esta ciudad, según un análisis de mercado realizado por Chung s Gourmet.

Pero aunque los asiáticos y los hispanos de Houston comparten una experiencia migratoria común, hay profundas divisiones de clase.

Con excepción de los refugiados vietnamitas, muchos de los asiáticos llegan con una riqueza considerable, que no es el caso para la mayoría de los inmigrantes de México y América Central. Un nuevo estudio de Stephen Klineberg, sociólogo de Rice University, encontró que el 56% de los asiáticos de la ciudad tienen títulos universitarios, en comparación con sólo el 11% de los hispanos. Muchos de los asiáticos de Houston son empresarios, mientras que muchos hispanos son obreros.

La mano puede enrollar en ángulos muy delicados; las máquinas no .

En Chung s Gourmet, donde el olor a rollitos chinos fritos invade el aire, esta mezcla del crisol de razas y culturas que es Estados Unidos es claramente palpable.

Distintos puestos El director de la compañía es Chung, originario de Taiwan, que cuenta con un doctorado en ingeniería mecánica. En menos de una década, el ex científico de General Motors Corp., de 56 años, ha convertido a Chung s Gourmet en un distribuidor de rollitos chinos que factura US$20 millones al año y vende en todo Estados Unidos.

Mientras tanto, en el piso de la fábrica se sientan 44 enrolladores, que al igual que Villalta hablan español y muy poco o nada de inglés. Su supervisor, Mei-Yuan Miaoi, es bilinge: habla chino y español.

Chung sospecha que algunos de sus empleados tienen un don para hacer rollitos chinos porque son muy parecidos a los burritos típicos de la cocina mexicana. Pero Villalta dice que no tenía experiencia alguna en nada parecido. Simplemente es rápida.

Chung le recompensa su velocidad. Su enrolladores más lentos ganan alrededor de US$6,5 la hora, mientras que Villalta, que envía una gran porción de su sueldo a El Salvador, gana US$9 por hora. Es la número uno , dice Chung.

Villalta, encorvada sobre la mesa metálica de trabajo, mete los dedos en un pequeño balde de pasta de trigo y echa un toque de la pasta en la esquina superior de la masa plana de hojaldre. Luego mete la mano derecha en el recipiente del relleno _en este caso una mezcla de verduras, especias y aceite de sésamo_ que coloca sobre la masa.

Pasta pegajosa Entonces comienza a enrollar la masa con la mano izquierda. Cuando ha arrollado la cuarta parte, comienza a plegar hacia adentro suavemente los extremos, lo que atrapa la pasta pegajosa. El rollito se termina en una extensión impecable de sus dedos y muñeca, una técnica mucho más fluida que la de muchos de los trabajadores que se sientan a su alrededor. Han transcurrido alrededor de tres segundos.

En un momento dado, Chung intentó construir una máquina que pudiera fabricar los rollitos chinos de manera más eficaz que los seres humanos. Hace varios años una empresa japonesa, Daiei Engineering Co., también trató de venderle un dispositivo para hacer los rollitos. Pero Chung dice que todavía no ha encontrado una invención que pueda competir con la destreza de Villalta y sus compañeras de trabajo.

La mano puede enrollar en ángulos muy delicados , dice. Las máquinas no .

Además, agrega, dada la velocidad de Villalta, la automatización podría frenar las cosas. Su récord es de más de 6.500 rollitos en un turno. Al entrar en el ritmo adecuado , promete Villalta, creo que puedo superar el récord.

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