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La tragedia de Somalia

La tragedia de Somalia

Aquel viejo dicho según el cual "todo lo del pobre es robado" no podría tener más triste expresión que en la actual situación de Somalia.

La hambruna que diezma a los habitantes de esta región africana no disminuye.

El más reciente informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) señala que cada día mueren 10 niños sólo en el campamento de Kobe, en el sur de Etiopía. Es este uno de los cuatro dedicados a recibir a los miles de somalíes que huyen de la absoluta miseria a pie y dejan en el camino los cadáveres de sus familiares. Como si no fuera suficiente con la desnutrición y la gastroenteritis, una nueva peste azota a los 25.000 refugiados de Kobe. Se trata de una epidemia de sarampión que está provocando, según Adrian Edwards, vocero de Acnur, "tasas de fallecimientos con niveles alarmantes".

La suma de hambre y sarampión es letal, según se ha demostrado históricamente en otros casos. La ONU ha iniciado ya una campaña masiva de vacunación, pero realizó un nuevo llamamiento para que se envíe ayuda humanitaria de manera urgente y masiva. No sobra recordar que desde hace algún tiempo se previó que habría una terrible hambruna en Somalia y, sin embargo, los países ricos no proporcionaron los aportes que se esperaba de ellos.

A los problemas de salud hay que agregar los obstáculos que ponen a la ayuda alimentaria los guerrilleros islámicos y, ahora, los ladrones de comida. Según una reciente denuncia de la ONU, comerciantes criminales roban miles de bultos de alimentos dirigidos a las víctimas y los venden en mercados y tiendas. Ya había ocurrido el año pasado y en las hambrunas de 1991 y 1992. Se calcula que una mafia de contratistas e intermediarios roba cerca de la mitad de las viandas enviadas a los campos de refugiados.

Como si fuera poco, las tropas del gobierno contribuyen al saqueo. Hace poco, dos grupos de soldados se enfrentaron por hurtar las cajas de raciones de uno de los campos de desplazados y la ONU teme que haya funcionarios comprometidos en la desviación de alimentos. Mientras tanto, persiste la sequía, que podría convertirse en la peor de los últimos 60 años.

Todas las circunstancias sumadas han producido ya miles de muertos y amenazan a 3,2 millones de personas.

editorial@eltiempo.com.co

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