Secciones
Síguenos en:
'Mi sueño era ser universitaria'

'Mi sueño era ser universitaria'

Andrea Linares Gómez Redactora Vida de Hoy Muy bien dice el dicho que el estudio es la mejor herencia. Y Alicia lo tiene claro. Por eso, no escatima palabras para recordárselo a sus tres hijos.

Karen, la mayor de ellos, no solo 'le cogió la caña', sino que lo entrega todo para ser la mejor.

Y su esfuerzo le trajo tres recompensas: contar con un crédito educativo para cursar una carrera en la universidad de sus sueños, obtener una beca parcial por sus buenos resultados, que logra a costa de sacrificar horas de sueño, y recibir del Gobierno un subsidio de manutención hasta que termine sus estudios.

La semana pasada, el propio presidente Santos le entregó en sus manos una tarjeta débito con la cual podrá retirar 630.000 pesos cada semestre, dinero que le servirá para pagar sus libros, fotocopias, transportes y alimentación. Este subsidio se otorgó a 22 mil jóvenes de escasos recursos que, como ella, estudian con préstamo del Icetex. El objetivo es que no deserten.

Karen Johana Martínez, de 24 años, cursa segundo semestre de Enfermería en la Universidad Javeriana. Vive en el barrio Juan Pablo II, en Ciudad Bolívar. En transportes gasta cerca de 7.000 pesos diarios y en fotocopias, un valor similar. Como el dinero es escaso para comprar todos los libros requeridos, varios los saca prestados de la biblioteca; los demás, como el de fisiología y anatomía humana, que cuesta 180.000 pesos, deben esperar hasta reunir la plata.

Cuando retire los primeros 155.000 pesos del subsidio -este es el valor mensual que se abonará a su cuenta hasta completar los 630.000-, lo primero que hará será completar para el libro y conseguir una bata de 50.000 pesos. "Fue una sorpresa recibir este dinero. Es una ayuda enorme, pues me quedé sin empleo y estaba pensando en trabajar en un bar para ayudarle a mi mamá con estos gastos", cuenta la joven.

Trabaja desde los 15 años Su primer sueldo lo usó para comprar un uniforme nuevo. Trabajó en un asadero, donde aprendió el arte de sazonar y despresar pollos. De allí, salió a las calles del centro a vender ropa interior.

Alicia Martínez, su mamá, que vive de vender catálogos de productos de belleza y de turnos esporádicos en droguerías, la animó a estudiar una carrera técnica en el Sena. Se graduó, entonces, como auxiliar de farmacia y droguería, pero siempre con el sueño de ser universitaria. Incluso, se matriculó en un instituto privado para convertirse en auxiliar de enfermería, pero no pudo terminar porque le faltó dinero para pagar el semestre y los implementos.

Por eso, siguió trabajando.Se empleó en un supermercado, en dos droguerías, en un almacén de ropa y en un call center. Este fue su último trabajo, y los ahorros que tenía para el primer semestre se los gastó en el año que duró desempleada. "Volví a emplearme en una droguería del centro y ahí tomé la decisión de ir a la universidad. No tenía plata, pero pedí un préstamo. Me decidí por la Javeriana porque, además de ser buena, me quedaba cerca del trabajo y tenía convenio con Icetex".

Cada semestre vale 4'800.000 pesos. El Icetex le presta el 75 por ciento. El resto, se lo condonó la Javeriana por ser buena estudiante. Si se gradúa, el Estado le perdonará la tercera parte de la deuda.

Mientras esto ocurre, Karen hace turnos en la droguería cuando la llaman.

Quiere ayudar en su casa y con algunos de sus gastos. En la farmacia no le renovaron el contrato porque su horario de estudio interfería con el trabajo.

Salía de clase a trabajar y terminaba su jornada a las 8 de la noche. Llegaba a las 9:30 p.m. a la casa y estudiaba hasta la madrugada. "Yo le digo que se dedique a estudiar, a ser la mejor, y que no se acompleje por nada", dice Alicia, madre cabeza de hogar que sacó adelante a sus tres hijos trabajando en casas de familia.

"No hay nada imposible, solo incapaces", recalca la mujer. Ella siempre tuvo fe en el préstamo, en la beca y en el subsidio. Tiene buen olfato e intuición.

Le funcionó con las amistades de sus hijos y ahora con la suerte de Karen.

Dios, dice, la ha bendecido.

Error Imprimendo XML

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.