CONVERSACIONES SOBRE SEXO CON MI PEQUEÑA NIÑA

CONVERSACIONES SOBRE SEXO CON MI PEQUEÑA NIÑA

Tengo una hija de seis años y el tema del sexo comienza a rondar por mi hogar. Sé que hoy en día los niños están más expuestos a esto por la televisión. Me atormenta el hecho de que es muy pequeña para hablarle del tema, pero prefiero ser yo quien le clarifique sus dudas. Qué debo hacer?

20 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

La sexualidad es un tema que se trata en los hogares en todo momento, pues la relación de la pareja y el nacimiento de los niños están incluidos en ella. Desde el primer contacto con los hijos e hijas, los padres se encargan de educarlos para la sexualidad, comenzando por la identificación que se hace de él o de ella como hombre o mujer y todo lo que biológica, social y culturalmente se transmite por este hecho.

La sexualidad es un área muy importante en la vida de los seres humanos y, al igual que las otras, sigue un proceso de desarrollo que se inicia con el nacimiento y termina con la muerte. La asistencia de los padres durante el proceso garantiza niños más sanos y felices. Para que esta asistencia sea eficaz es importante que los padres presenten una actitud positiva frente al sexo, definido con un sentido mucho más amplio que el anatómico y biológico que garantiza la reproducción, para comprenderlo como una fuente de placer, de comunicación y de afecto con los demás.

Durante sus primeros años, el niño se explora a sí mismo y a su entorno como una forma de conocer. Primero toca y siente su cuerpo, experimenta la retención y expulsión de sus excrementos y se observa a sí mismo. Más tarde, se dedica a conocer a los demás, los observa y también los toca, juega con otros niños sin importar su sexo y a través de todo esto desarrolla su sensibilidad y experimenta gran placer. Si se le deja seguir el curso de su desarrollo, cada etapa pasará dejando lugar a la siguiente. Para esto es importante que el adulto permita y no juzgue los actos del niño como peligrosos, pecaminosos o denigrantes, puesto que para él ocurren con naturalidad y están desprovistos de malicia. En todo este proceso es importante que los niños jueguen y se relacionen especialmente con otros niños de su edad.

Hacia los cinco o seis años el niño complementa sus juegos con preguntas, cuyas respuestas le permiten una mayor comprensión de sí mismos y del mundo. Esta parece ser la etapa de su niña. Es importante que tengan en cuenta que las respuestas que brinden a los hijos deben ser inmediatas o sencillas y que resuelvan sus preguntas. Eviten vueltas y rodeos innecesarios o discursos moralistas, largos y evasivos. Las preguntas de los niños suelen ser muy concretas y así deben ser las respuestas. Es posible que pasen algunos días entre una pregunta y otra porque en ocasiones requiere tiempo para elaborar la información obtenida. Probablemente continuará la pregunta que le sigue en complejidad o se repetirá la misma si algo no ha quedado claro. Si en el momento no conocen la respuesta, díganle que intentarán averiguar para más tarde, pero no permitan que se les convierta en una disculpa para evitar el asunto.

Siempre deben responderle con la verdad pero utilizando un lenguaje apropiado para la niña. No teman llamar las cosas por su nombre, tampoco usen lenguaje académico. Refiéranse en los términos que normalmente se usan en la familia.

Nunca se burlen de las dudas que la niña les exprese ni la reprendan por su contenido. Cuando hablen con ella, permitan toda clase de preguntas pero también háganlas para que sepan qué piensa y cómo entiende las cosas. Si la escuchan sabrán cómo orientarla. También pueden mostrarle que las personas suelen tener diferentes opiniones sobre los mismos temas.

En los tiempos actuales, los medios de comunicación, y muy especialmente la televisión, irradian mensajes y contenidos que aportan información y despiertan la curiosidad de los niños sobre muchos temas, incluido el sexo. Por eso, es importante que acompañen a su hija cuando ve cine o televisión y presten atención a la publicidad puesto que también tiene, al igual que estos, importantes contenidos sobre la identidad de los hombres y las mujeres, que vale la pena discutir y conversar con ella.

No se sientan apenados por aparecer frente a sus hijos como seres humanos sensibles y sensitivos, necesitados de afecto y capacitados, no solamente para darlo y recibirlo en su diario vivir, sino también para disfrutarlo intensamente. Porque sus actitudes frente a la vida y a las relaciones con los demás son mucho más importantes y definitivas para la formación de seres seguros y felices, que la información verbal que les den acerca del sexo.

Asumir una percepción clara y positiva del sexo, libre de prejuicios e interferencias puritanas o represivas, es el mejor aporte para que los hijos evolucionen de manera sana y natural en este trascendental aspecto de la vida y es la base para que ubiquen su sexualidad en el contexto adecuado de la afectividad y el respeto por ellos mismos y por los demás.

*Sicóloga infantil

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