INDIOS URBANOS: SON O NO SON

INDIOS URBANOS: SON O NO SON

La olla humea sobre un improvisado fogón de leña levantado en un lote esquinero de Suba, en el noroccidente de Bogotá. Blanca Nieves Ospina Mususú la destapa rápidamente y con un cucharón gigantesco rebulle el contenido: es chicha.

02 de septiembre 2001 , 12:00 a.m.

La olla humea sobre un improvisado fogón de leña levantado en un lote esquinero de Suba, en el noroccidente de Bogotá. Blanca Nieves Ospina Mususú la destapa rápidamente y con un cucharón gigantesco rebulle el contenido: es chicha.

"Por mi totuma han pasado bigotes como los de Horacio Serpa y barbas como las del alcalde Antanas Mockus", dice jocosamente la diminuta mujer--1,35 centímetros de estatura-, presidenta del Consejo de Mujeres del Cabildo Indígena de Suba.

Pero así como hierve la chicha de la descendencia Mususú, también se cocina una polémica prendida por las familias que en el Distrito aseguran ser descendientes directos de los muiscas y que hoy, además, buscan tener un resguardo.

Esto a pesar de que la Fiscalía o ministerios como el del Interior, investigan el funcionamiento del Cabildo Indígena Muisca de Suba, denunciado hace dos años por anomalías en su administración.

Es un asunto que no desconoce Blanca. Pero ella insiste en que es una descendiente chibcha de purita verdad .

También afirman lo mismo otras 7.200 personas que así se han acreditado en los últimos dos años ante la Alcaldía Mayor. Significa que el 0,10 por ciento del total de los habitantes del Distrito (calculados en más de siete millones) proclama el antepasado muisca o mosca, como también los llamaban los españoles.

Son los indígenas urbanos de la Bogotá del siglo XXI. Están agrupados en dos comunidades: el Cabildo Indígena de Suba, registrado en la Alcaldía en 1991, y el Cabildo Indígena de Bosa, en 1999.

El Distrito los reconoce como minoría étnica indígena, declara la secretaria de Gobierno, Soraya Montoya. Informa que en Bosa ocupan un territorio extendido entre las veredas San Bernardino, San José y el Barrio Villa Emma. Son más de 160 hectáreas. En cambio, los muiscas de Suba viven desparramados en esta localidad.

Que haya aún indígenas en Bogotá, no es extraño para el historiador Alfredo Iriarte. Ellos están intactos en el altiplano cundiboyacense -dice Cuando los resguardos se terminaron después de la Independencia, los indios vendieron las tierras comunales y siguieron trabajando como peones en las haciendas. Después evolucionaron en costumbres .

Cabildos cuestionados.

Sin embargo, los cabildos de Suba y Bosa están cuestionados por las autoridades nacionales que los controlan y vigilan.

Hay varias razones: las autorizaciones a estas comunidades -expresaron-, se dieron sin previo estudio étnico que comprobara su ascendencia, la conciencia de identidad, la conservación de costumbres, el arraigo y la tenencia de un territorio propio.

Incluso, el aval dado por el Ministerio del Interior al Cabildo de Suba, podría revocarse, informaron fuentes de este despacho. La comunidad de Bosa, aún no está aprobada por dicho Ministerio.

Auténticos o no, quienes pregonan sus antepasados chibchas evidenciaron su presencia en el Distrito, en una peculiar ceremonia realizada hace dos semanas, en el despacho del alcalde Mockus. Fueron 11 indígenas del Cabildo Muisca de Suba que unos días antes y por el sistema de mano alzada, habían sido elegidos popularmente como miembros directivos de esa comunidad.

Allí, José Antonio Torres, un ex tipógrafo de Tomas de la Rue y maestro de construcción de 57 años de edad, se posesionó como nuevo gobernador indígena del Cabildo de Suba.

Fue un acto que terminó con un brindis de chicha servida en totuma y la entrega de un ramo de hierbas de los indígenas a Mockus, para darle suerte en esos días que los transportadores paraban el servicio por el Pico Placa.

Un ritual similar se había cumplido en junio pasado, cuando asumió José Reinel Neuta como primer gobernado del cabildo de Bosa.

Para mostrar el ancestro chibcha, los descendientes piden un repaso a sus apellidos: Yopasá, Niviayo, Neuque, Mususú que identifican a los residentes en Suba; o los Chihuasuque, Neuta, Fontiba, Orobajo y Tunjo que viven en la antigua vereda San Bernardino de Bosa.

Para identificar a un indígena se recurre igualmente al padrón muisca y al consejo de mayores o sea a los abuelos que conoce la ascendencia de cada uno , dice Oscar Melo, el gobernador mayor que equivale a un Alcalde Mayor en el territorio de la Sabana.

"La gente espera que vivamos en chozas y vistamos siempre como los indios. Quieren vernos como payasos, pero el mundo cambió y los indígenas tenemos derecho a la evolución", expresa Amelia Ospina Neuque del cabildo de Suba.

Por eso, no se ofenden cuando les gritan "indios chiviados" en los desfiles donde participan con la cara pintada con achiote luciendo trajes ceremoniales y el cuello repleto de collares.

En los terrenos donde viven muestran que siguen la tradición en la agricultura y en la preparación de alimentos como la chicha. Practican juegos tradicionales como el turmequé (tejo), el bocholo (juego de monedas lanzadas a tres huecos o cinco huecos), o el de la culebra (paso de una bolita por una zanja sin salirse de ella).

Aunque las comunidades reconocen que el idioma nativo muiscoum lo perdieron. Como algunas de sus tradiciones y rituales. Para rescatarlos, están recurriendo a la historia y a la memoria de los abuelos. Por estas vías, iniciaron la recuperación de la organización política enseñada por los españoles: los gobernadores, vicegobernadores, alguaciles, y los consejos de los mayores o abuelos, de las mujeres y los jóvenes.

Revivieron algunas danzas como la Ronda de la Sabiduría , un tributo al Dios Chiminagua (semilla del sol y de la luna).

Los cabildos urbanos de Bogotá, se suman a más de 350 que hay en el país. Por qué resurgieron? "Ellos son parte del fenómeno de la reindianización que se vive en Colombia", responde el delegado de la Defensoría del Pueblo para las minorías étnicas, Gabriel Muyuy.

La antropóloga de la Universidad Nacional Myriam Jimeno, agrega que ese fenómeno es una tendencia mundial.

En Colombia el auge de los indígenas se deriva también de la Constitución de 1991 que reconoció la diversidad étnica, ordenó proteger los derechos de los indígenas y les otorgó varios beneficios (Ver recuadro).

En el país hoy están certificados 745 mil indígenas con 554 resguardos. Es decir, tienen territorio propio y, por tanto, derecho a recibir transferencias de la Nación. En Bogotá no hay resguardos. Por eso, los dos cabildos de la capital quieren que les entreguen uno. Ese objetivo es ya parte del plan de vida muisca, así como lo es la infaltable chicha ", expresa Blanca.Y agrega: "No solo es la tradición Mususú. Es la costumbre de los descendientes chibchas. Así no nos crean".

Fotos:.

1. En Bosa viven unos 3.000 descendientes muiscas, como Inés Neuta Tunjo, de 66 años, que cultiva maíz y hortalizas en una pequeña parcela que tiene en la vereda San Bernardino.

2. Esteban Gonzalez Neuta, de 84 años, y Erasmo Tunja Neuta, de 70 años, residen en Bosa y declaran ser chibchas. se levantan a las 5:00 a.m. para recorrer los caminos de la vereda San Bernardino.

Camilo George / EL TIEMPO.

Algunos beneficios.

La multiplicación de los cabildos indígenas urbanos, que son las asociaciones de estas comunidades, se atribuyen, en parte, a los diversos beneficios que obtienen.

Basta que el gobernador certifique al indígena, para que este obtenga el derecho a recibir atención gratuita en salud.

En Bogotá, no necesitan encuesta para pertenecer al Sistema de Beneficiarios (Sisbén).

El Distrito tiene 3.226 indígenas inscritos en las Administradoras del Régimen Subsidiado (ARS) por quienes pagó, el año pasado, más de 500 millones de pesos.

Tienen prelación en la asignación de cupos para la educación básica primaria y secundaria. Así como en el ingreso a las universidades públicas que en Bogotá son la Nacional y la Distrital.

Son autónomos, independientes en sus leyes y en su sistema de organización. Sus diferencias y conflictos, las deben resolver internamente. Aunque, dice la Procuraduría General de la Nación y la Fiscalía, pueden intervenir cuando las denuncias lleguen a esa instancia o revistan gravedad.

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