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El extraño nuevo mundo de los viajes espaciales privados

El extraño nuevo mundo de los viajes espaciales privados

Iris Brueggler, editora de News.at, hizo varias preguntas a Richard Branson sobre su incursión en el espacio.

¿Por qué le fascina tanto el espacio? Siempre he tendido a ser aventurero. En mi niñez pretendía llegar a ser un atleta, y después de que una lesión en la rodilla lo volvió imposible, continué explorando el mundo a través de otros medios. Aunque muchas personas se enfocan en mis empresas comerciales, también he establecido récords para viajes en globo aerostático, tanto transatlántico como transpacífico, y en el 2004 establecí un récord para el cruce más rápido en vehículo anfibio del Canal de la Mancha. Ir en pos de la exploración espacial a través de Virgin Galactic es mi aventura más reciente, una que plantea interesantes desafíos técnicos. Ver el aterrizaje final del transbordador espacial Atlantis en el Centro Espacial Kennedy en Florida el mes pasado fue un momento doloroso para mí.

Marcó el fin de una epopeya que empezó en 1981, cuando se lanzó el programa de transbordadores espaciales de la Nasa. Desde entonces, esos vehículos reutilizables han recorrido 867 millones de kilómetros y transportado a 355 personas de 16 países diferentes al espacio. Es un programa que mi equipo y yo hemos observado de cerca, tanto en términos de nuestro negocio como por interés personal. Hasta ahora, el desarrollo de los cohetes, las naves espaciales y los viajes espaciales ha sido el ámbito exclusivo de los gobiernos: durante la Guerra Fría, ganar la carrera espacial era cuestión de orgullo nacional para Estados Unidos y la Unión Soviética. Ahora, con el fin del programa de transbordadores, el Gobierno estadounidense quiere que el sector privado desarrolle la siguiente generación de vehículos y plataformas para la exploración y los viajes al espacio cercano. En Virgin Galactic estamos asumiendo ese desafío, y planeamos ofrecer viajes espaciales suborbitales desde nuestra base en Nuevo México en algún momento de los próximos dos años. La atención de la Nasa ahora se trasladará al diseño y construcción de una nave espacial de propósitos múltiples y para largas distancias.¿Piensa que los hombres algún día podrán dejar la Tierra y vivir en otros planetas? Hace unos años, Google y Virgin planearon una broma para el Día de los Inocentes. Ese día, yo pronunciaba un discurso en Las Vegas. Hacia el final dije a mi público que les daría una exclusiva mundial: anuncié el lanzamiento de una nueva empresa llamada Virgle, con la intención de colonizar Marte y construir una ciudad ahí. Ofreciendo pocos detalles, pero con mucho entusiasmo, expliqué cómo los fundadores de Google, Larry Page, Sergey Bryn y yo, estábamos buscando voluntarios dispuestos a realizar la misión pionera. Aventureros ansiosos inundaron el escenario, probando que muchas personas aún sienten la emoción y el ansia por la exploración que acompañó a nuestros primeros pasos en el espacio. Aunque quizá pase mucho tiempo antes de que una compañía privada llegue a otros planetas y los colonice, las misiones financiadas por los gobiernos probablemente llegarán a Marte en la próxima generación. Usted realiza muchas actividades de caridad, pero hoy en día miles de personas están muriendo en África porque no tienen nada que comer. ¿No sería mejor dar todo el dinero invertido en su aventura espacial a África? Creo que necesitamos hacer ambas cosas. Necesitamos aprovechar el poder de los gobiernos, las ONG y el mundo empresarial para hacer frente a los desafíos de la hambruna, la pobreza y el cambio climático que enfrentamos actualmente, como la horrorosa hambruna en Somalia. Pero esto no debería ser a costa del esfuerzo humano: la exploración del espacio tiene un propósito más amplio a medida que buscamos indicios sobre cómo abordar el cambio climático y minimizar sus efectos. Llevaremos el espacio a un mercado fundamentalmente nuevo: el público en general. Cuando se lanzaron los primeros vuelos comerciales hace más de cien años (en Alemania, en el dirigible Zeppelin), esto aceleró el desarrollo de la tecnología de aviación, impulsó la demanda y, con el tiempo, redujo los precios para beneficio de todos. Los viajes espaciales orbitales seguirán fuera del alcance del ciudadano promedio por un tiempo, pero los viajes espaciales suborbitales estarán disponibles para millones de personas en la próxima década. La arquitectura de Virgin Galactic quizá nos ayude a avanzar más allá de la meseta de los viajes en jet de los últimos 50 años, ofreciendo la base para la evolución del transporte de un punto a otro de la Tierra. Algún día, una innovación en los viajes suborbitales pudiera reducir drásticamente el tiempo que toma trasladarse por el planeta. Deberíamos poder desarrollar aviones espaciales que puedan viajar de Londres a Sídney en unas cuantas horas. Nuestro programa espacial está diseñado para ser tan innovador como sea posible: nuestros vehículos son casi totalmente reutilizables, que es la innovación más importante para el transporte espacial radicalmente de menor costo. Y más allá de nuestros planes iniciales para el turismo espacial, espero que usemos la tecnología de Galactic para desarrollar operaciones comerciales para el lanzamiento de pequeños satélites y la realización de investigación científica en el espacio. La exploración espacial es esencial para el bienestar futuro de la humanidad

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