ESTAMOS CANSADOS , DICEN LOS COCALEROS

ESTAMOS CANSADOS , DICEN LOS COCALEROS

Es histórico: unos nos dicen cocaleros, otros guerrilleros. Y sólo somos campesinos que cultivan coca para sobrevivir . Es el comentario de Jesús María Gamboa sobre la marcha campesina que se tomó a Mocoa. El es un campesino que hace 20 días se instaló en una carpa, y el responsable de 200 labriegos que llegaron del río Mandur, límites con Caquetá.

20 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Gamboa está acompañado de su mujer y sus seis hijos, cuatro hombres y dos mujeres, dispuestos a todo, porque si nos fumigan los cultivos, nos acaban a todos .

Todos los campesinos opinan que es muy duro, que están mal comidos, mal dormidos y que nadie los escucha, y que lo peor es que viven entre dos fuegos: la guerrilla y el Ejército. Cuando llegan unos u otros, compartimos la comida .

Gamboa, opita de 56 años, recuerda haber llegado al bajo Putumayo hace 24 años.

Llegué con un pocos reales; ahora tengo mujer, hijos y una tierrita para trabajar , dice. Por eso soy muy agradecido de esta región .

Con barba de patriarca bíblico y mirada que infunde respeto, Gamboa no se inmuta al decir que es cocalero.

Pero, si no es así, de qué vamos a vivir? , reflexiona. La agricultura es de subsistencia y la tierra es buena; pero si continuamos sembrando yuca y maíz, quedamos en la ruina .

Recuerda que antes los campesinos recogían yuca, plátano o maíz, y esperanzados viajaban río arriba, tres días en busca de un comprador; cansados, tirábamos la carga al río, pedíamos fiado un kilo de sal para llevar a la casa y dinero prestado para la gasolina, y regresábamos...

Cansados de esto, decidieron dedicarse al cultivo de la coca.

No podíamos dejarnos morir de hambre , explica David, hermano de Gamboa. Es lamentable que en últimas nos tocara dedicarnos a esta clase de cultivos, pero la verdad es que nadie nos entiende...

Los hermanos Gamboa son reconocidos líderes del río Mandur. Jesús María es agricultor, y David un motorista que conoce el río como la planta de su mano, la única vía de comunicación de la región.

Saúl Perdomo también tiene razones: Cultivamos coca, porque, sin medios de transporte, es mejor sacar en la mochila un kilo de coca, y no lidiar con 100 cargas de maíz o plátano, para que nadie las compre, y tener que tirarlas al río .

Claro que tampoco es que la coca sea muy rentable , explica Gamboa.

Para sembrar una hectárea de maíz se necesitan 150.000 pesos, y una de coca, 500.000. A los obreros les pagan un jornal de 10.000 pesos, y las químicas (sic) están muy costosas, por culpa del Gobierno .

Aceptan que con su actitud le hacen un mal a la ecología, pero no podemos quedarnos cruzados de brazos... El Gobierno nos tiene que entender. Nos dicen que van a fumigar los cultivos, pero si fuera solo los cocales no nos oponemos, pero necesariamente, por cada hectárea de coca, fumigan tres de pastos, y eso si acaba con Putumayo .

Mocoa exige respeto De otra parte, dirigentes de Mocoa pidieron al Gobierno nacional la pronta solución al problema que actualmente estamos padeciendo, con el fin de que no alargue más el sufrimiento de tantas personas de numerosas comunidades que se ven sometidas a todas las consecuencias negativas de este conflicto .

Durante una segunda marcha en menos de cuatro días, la población mocoana les hizo saber a los campesinos que ocupan la población, que entienden su situación, pero les exigieron respeto y tolerancia por una convivencia pacífica.

Ayer los participantes en el paro dedicaron el día al juego y la recreación. Unos jugaron cartas; otros, fútbol. Ante los teléfonos hubo largas colas de campesinos a la espera de poder llamar a sus parientes que se quedaron cuidando casas y parcelas. Fue un día tranquilo, sin hostigamientos. La comunidad y dirigentes del paro coincidieron en no apoyar acciones que atent contra la vida y la integridad de los ciudadanos.

Creemos que como personas civilizadas debemos tener la capacidad de ayudar a la solución, aportando, por lo menos, una actitud de respeto entre nosotros mismos; al fin y al cabo somos sencillamente parte de lo que llamamos el pueblo , dijeron al término de una reunión para distensionar los ánimos.

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