AQUITANIA TIENE SU CIEGO DE ORO

AQUITANIA TIENE SU CIEGO DE ORO

Es, desde hace 15 años, locutor, control y propietario de la emisora La Voz del Lago . Además, es quien repara los daños que se presentan en la estación de radio. Antonio Hernández no puede -aunque quisiera- olvidar la fecha en que perdió sus dos ojos y tres dedos de su mano derecha.

16 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Era el mediodía del 23 de julio de 1958. Acababa de regresar de la escuela cuando una hermana le pidió que atizara la candela de la estufa para calentar rápidamente el almuerzo. Presuroso atendió la orden, recogió leña, la acomodó en la estufa. Al instante se produjo una terrible explosión.

Un taco de pólvora, de los utilizados para romper piedra, se había ido entre la leña sin que el niño lo advirtiera. El estallido fue horrible, recuerda Antonio, que entonces tenía once años y cursaba el tercero de primaria. La fuerza de la detonación le sacó los ojos de sus cuencas y su mano derecha quedó sin los dedos meñique, anular y corazón, además de ocasionarle serias lesiones en el estómago.

De la vereda Hato Viejo, donde ocurrió la tragedia, fue trasladado al Hospital San José de Sogamoso. Allí estuvo un mes en cuidados médicos. Sin embargo, aun no comprendía los alcances de la tragedia sufrida. Como era un niño no medía la gravedad de lo que me había sucedido. Mi papá hacía lo imposible buscando que los médicos me devolvieran la vista , recuerda.

El día antes del doloroso accidente, Antonio, junto con otro condiscípulo, se había ganado una beca para ir a estudiar a Popayán. Los dos obtuvieron las mejores notas en las previas -que eran orales y por escrito- entre unos 500 estudiantes. Esos exámenes fueron seguidos por unos hermanos de la Comunidad Mariana de Popayán, quienes anunciaron el premio para los mejores. Eso fue el 22 de julio de 1958. Conocido el resultado, abandonó la escuela y presuroso se dirigió a su casa, donde llegó, a eso de las seis de la tarde, contento de haberse ganado la beca. 18 horas después un accidente mataba sus sueños y alegrías.

La vida sigue Tres años después de estar en tratamiento con los médicos, empezó a comprender su tragedia. Se resignó a aceptar que su vista se había apagado definitivamente. Entonces, con la ayuda de la familia, montó una tienda, en la vereda. Cinco años después sus padres se trasladaron a la cabecera municipal de Aquitania y allí continuó con la tienda.

La gente creía que yo no era ciego sino que les mamaba gallo porque correctamente les daba las vueltas. Yo simplemente preguntaba el valor de cada billete y como en un cajón había hecho unos compartimentos para colocar los billetes según su denominación, eso me permitía no equivocarme al darles las vueltas , cuenta Tuco , como cariñosamente llaman a Antonio familiares y amigos.

Más adelante refirió que a los 27 años me levanté novia y me casaron . El padre de una joven, que había sido escogida como reina de un bazar en la vereda Hatolaguna, le pidió que le prestara unos discos, Antonio accedió y ahí nació su amistad con María Isolina Parada, con quien en 1972 se casó y es la madre de sus seis hijos.

Inicia la radio en Aquitania En 1972 empezó a funcionar en Aquitania La Voz del Lago , emisora montada por el párroco del pueblo Alfonso Rico, pero poco tiempo la apagaron, sin saber la causa. Seis meses después, el padre Rico insistió con su emisora y abrió Brisas del Lago .

A Antonio le causó curiosidad el lenguaje que utilizaba la gente de la radio una tarde que probaban unos equipos, intentando hacer una transmisión fuera de estudios. El padre Rico hablaba a través de un walkie-talkie (aparato emisor-receptor portátil) con el locutor Leonel Chaparro, quien repetía: atención, atención, padre Rico, cuando quiera salir al aire ya lo tenemos encadenado .

Recuerda cómo el locutor anunciaba los temas musicales: Emisora Brisas del Lago está presentando música romántica que llega a los corazones... Corre, corre camioncito .

En 1979 el padre Rico se enfermó y se fue para Bogotá. La emisora la tomó Ramiro Carvajalino, un costeño conocedor del medio, casado con una aquitanense.

Se hizo radiodifusor Antonio Hernández se hizo amigo de Carvajalino por un aviso social que debió colocar en la emisora buscando unas llaves que se le habían extraviado. El servicio fue efectivo, Hernández recuperó las llaves.

Tuco , dando muestras de técnico electricista, salvó la transmisión de una novena de aguinaldos sacando sonido por la emisora con un cable de timbre. A mi nadie me enseñó a desbaratar y armar un radio, pero lo hacía. Dios me iluminó para ello , señala este campesino que no se dejó enclaustrar por la pérdida de sus ojos.

El padre Rico regresó a Aquitania y poco después vendió la emisora- Carvajalino se le metió un día al confesionario y lo convenció de esa venta, además de que tenía a Antonio Hernández como cliente. El 31 de diciembre de 1979 Hernández dio como arras del negocio diez mil pesos. Dos días después Tuco estaba arrepentido de intentar esa compra, pero la insistencia de Carvajalino lo reanimó. Lo curioso es que cerrado el negocio, el padre Rico le dijo que varios de los equipos que conformaban la emisora eran de la parroquia y no podían entrar en la venta. Antonio Hernández únicamente había comprado la razón social de la emisora.

Manos a la obra A partir de entonces Antonio Hernández empezó a dar muestras de sus capacidades como radiodifusor. Sorprendía a todo el mundo instalando equipos para transmitir fuera de estudios. Cualquier daño en la emisora los repara. Nada le queda grande. Además, cuenta con el apoyo de su esposa y de sus hijos, quienes, como él, son locutores y controles. Mi esposa es dueña, recepcionista, secretaria, locutora, control y ama de casa , destaca el propietario de La Voz del Lago , como se llama su emisora. Para apoyar el trabajo de las 16 horas diarias en que la emisora está al aire cuenta con un locutor de planta. En el momento es Ernesto Soledad Joya.

Hernández dice que La Voz del Lago tiene el mérito de hacer radio como la hacen las grandes estaciones. Su mayor éxito: servirle a la comunidad . Y el programa Mañanitas Campesinas , que Tuco presenta y controla, es el de mayor sintonía porque ahí, además de los saludos musicales, hay espacio para servicios sociales sobre pérdida de papeles, avisos de misas y sepelios.

Como locutor ha tenido sus metidas de lengua: un día, al despedir la programación, anunció las notas del Himno Nacional y dejó correr el disco, pero al aire salió un vallenato. De inmediato un profesor del Colegio Ramón Ignacio Avella llamó por teléfono y preguntó: Antonio, cuánto hace que reformaron el Himno de Colombia? .

La Voz del Lago Esta emisora promociona las actividades deportivas y, culturales, y , en general, apoya todos los eventos que vayan en favor del progreso y desarrollo de los habitantes de la Capital Cebollera de Colombia.

Cuenta con un móvil para hacer transmisiones fuera de los estudios. La emisora está codificada, lo que le permite que las casas disqueras estén enviando permanentemente los temas que van saliendo al mercado. Tiene una completa discoteca, especialmente de música vieja.

Han pasado por sus micrófonos, entre otros locutores: Ramiro Carvajalino, José Alfredo del Prado, Edilberto Suárez, Leonardo Tavera, Salvador Mosquera Dussán, José Monsalve, John Henry Sarmiento, Silvio Tibaduiza y Daniel Alfonso Benítez.

Su eslogan es: La Voz del Lago, voz e imagen de Aquitania .

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