CINCO VELITAS

Nosotros, los colombianos, creemos en la panacea. Y sobre todo, creemos en que lo escrito en el papel es salvaguardia segura del comportamiento de todos y cada uno de nosotros.

12 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

En la Constitución se halla escrito lo que los colombianos queremos que el país sea.

Armamos discusiones bizantinas acerca de si tiene o no importancia que la Constitución comience: En nombre de Dios... o En ejercicio de su poder soberano...invocando la protección de Dios... , como si ello fuera la certeza de la religiosidad del colombiano medio, siendo que todos sabemos que cada quien cree lo que quiere creer y que la creencia de cada uno difiere siempre de la del vecino, porque en estas cosas de la psiquis, como dice el refrán cada cabeza es un mundo .

Estamos convencidos de que en 1991, mediante la Asamblea Nacional Constituyente, nos dimos un baño lustral que borra todas las culpas y nos confiere algo así como una indulgencia plenaria sobre todos los pecados, con lo cual, a partir del 5 de febrero de 1991, cuando se reunió la Asamblea, se fueron disipando nuestras malas intenciones y fuimos haciéndonos más y más santos, más y más patriotas...

Sin más. En la Constitución se halla escrito lo que los colombianos queremos que el país sea, por lo tanto, para qué nos vamos a modificar en lo personal? Basta con que allí diga lo que está bien, lo que debe hacer el Presidente, los congresistas, los ministros, el pueblo, el juez, el alcalde, el cura, el médico. Entonces, qué necesidad hay de que cada uno de nosotros haga un examen de conciencia y de acuerdo con su resultado cambie su actitud frente al vecino, al subalterno, a la ley? No. Si allí está escrito todo cuanto se necesita.

De resultas, las cosas siguen como venían. Si la de 1896 era deficiente y hubo que cambiarla, la de 1991 no le agrada a quienes ostentan el poder o escriben las leyes y es preciso modificarla rápidamente para ajustarla al comportamiento de los colombianos. No al revés, que eso es de tontos; un ciudadano digno hace lo que le da la gana, incluso la real gana en plena República. Porque en un país de reinas, se debe ser monárquico en la actitud y altamente democrático en la desobediencia, porque democracia es hacer voluntad de cada uno en beneficio de cada uno y de ninguna manera perjudicarse pensando en el bien de los demás. Como aquel a quien le dijeron: Ama a tu prójimo como a ti mismo... Y preguntó: cuál prójimo? Ahora se han cumplido cinco años de la proclamación de la Constitución de 1991. Al menos ha servido para que se toquen ídolos, para que se manoseen conciencias, para que se luzca la retórica parlamentaria, para que los congresistas ataquen a los periodistas y los periodistas caigan como moscas al pastel de la noticia revestida de chisme y de comentario comadrero, para que haya tutelas hasta definir donde debe m... cada colombiano con lo que los jueces tienen tantas solicitudes de tutela ridículas que no tienen tiempo para atender las que pueden ser razonables.. Llevamos cinco años. Son cinco velitas en el pastel de la vida de un Estado nuevo que soñamos quienes inventamos la Constituyente, que quisieron hacer Constitucional y se hizo constituyente para trabajarla constitucionalmente... Que, al fin y al cabo, da lo mismo. Colombian people...

Recuerda uno aquello de: cuatro pilares tiene mi cama y un angelito que me la guarda... Cinco velitas tiene la Constitución y treinta millones de astutos para violarla. Perdonen la tontería. Pero es que llega un momento en que cualquiera tiene ganas de reír.

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