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EL UNIVERSO TIENE SU 'ALMA'

EL UNIVERSO TIENE SU 'ALMA'

En un inhóspito rincón del planeta, más concretamente en un llano del desierto chileno de Atacama, una veintena de países se han unido para otear el espacio con un conjunto de 66 antenas con las que esperan divisar el corazón del universo, desde su origen hasta la formación de los planetas.

Este ambicioso proyecto, que tiene un presupuesto inicial de unos 1.300 millones de dólares y fue bautizado como Alma (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array, por sus siglas en inglés), permitirá que todas esas antenas funcionen juntas como un radiotelescopio único y colosal.

Mientras los telescopios ópticos tradicionales se sirven de la luz visible y la observación óptica del cielo, la radioastronomía capta una parte de las ondas lumínicas que escapan al ojo humano y las procesa para crear imágenes digitales que pueden arrojar luz sobre los enigmas del universo. Alma será sensible a las ondas milimétricas y submilimétricas, es decir, longitudes de onda entre la luz infrarroja y las ondas de radio en el espectro electromagnético.

Esas antenas están siendo desplegadas en Chajnantor, una planicie situada a 5.000 metros de altitud cerca a San Pedro de Atacama (1.660 kilómetros al norte de Chile). En esa llanura confluyen unas características propicias para instalar un proyecto de semejante envergadura. Al ser esta una zona de extrema sequedad, Alma esquivará uno de sus principales obstáculos, el vapor de agua presente en la atmósfera, que absorbe la luz de las ondas milimétricas y submilimétricas y distorsiona las señales que llegan del espacio. Además, la extensión de la planicie posibilitará que las antenas se puedan desplegar a distancias entre sí que van desde los cien metros hasta los 16 kilómetros.

Y, al estar ubicada cerca del Ecuador, Alma puede también observar gran parte del universo. Allí ya se han instalado 15 platos y a finales de septiembre, con 16 antenas operativas, Alma comenzará su operación científica con la denominada ciencia temprana, según el astrónomo italiano Gianni Marconi. Poco a poco se irán sumando el resto de las parabólicas hasta llegar a las 66 finales.

"Es el proyecto astronómico más grande del mundo", resalta Marconi. Para hacerse una idea de sus dimensiones, sólo una de las antenas de 12 metros de diámetro es más grande que el más grande de los telescopios de luz visible instalado en la Tierra.

Pero más allá de sus cifras colosales, lo que convierte a Alma en un proyecto muy distinto de los telescopios ópticos convencionales es la combinación de la radioastronomía -que permite ver más allá de lo que el polvo cósmico deja observar- y la interferometría.

"Podremos investigar los lugares que normalmente son invisibles a otro tipo de observaciones", explica Marconi. .

- Una capacidad casi infinita de información Con la resolución y la capacidad de recolección que tiene Alma, podrá llegar a captar las huellas del origen del universo, al que los astrónomos atribuyen unos 13.800 millones de años de historia.

"Podemos investigar en escala local los lugares donde se forman los planetas alrededor de una estrella y en escala cosmológica cuál es la formación de estrellas dentro de la galaxia y las primeras galaxias que se formaron en el universo", explica Marconi. También se podrán estudiar las propiedades físicas y químicas de la materia que compone esa galaxia al comienzo del universo

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