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ALCALDÍAS GUAJIRAS, CON LAS ARCAS VACÍAS

ALCALDÍAS GUAJIRAS, CON LAS ARCAS VACÍAS

Cuatro alcaldías guajiras están paralizadas desde el domingo como protesta por el atraso en el pago de los salarios y primas.

Aunque el movimiento se desarrolla pacíficamente y no se han presentado bloqueos viales, las empresas de transporte interdepartamental del resto de la Costa decidieron no despachar buses para prevenir atentados contra sus vehículos.

Las alcaldías en problemas son las de Riohacha, Manaure, El Molino y Fonseca, cuyos mandatarios locales viajaron ayer a Bogotá para conseguir recursos con el fin de pagar los salarios de sus empleados.

Según los alcaldes, que asumieron las administraciones en enero, la situación se agravó cuando a comienzos del año la Corte Constitucional, a través de una providencia, determinó que los ingresos corrientes provenientes de la Nación con destino a los municipios no se pueden usar para funcionamiento, sino que todos deben ser para inversión social.

De esta manera, los alcaldes de Riohacha, Luis Gómez Pimienta; Manaure, Fulvio Daza Pérez; El Molino, Jorge Luis Zabaleta; y Fonseca, Carlos García Brito perdieron poder de negociación con los bancos.

Sin embargo, ante la crisis, el Ministerio de Hacienda ofreció como alternativa a los municipios la figura del crédito puente, que se aprueba por un año y se entrega de acuerdo a la capacidad de endeudamiento de cada municipio.

En el caso de La Guajira, los municipios que adoptaron esta alternativa se quedaron sin capacidad de endeudamiento y con millonarios compromisos bancarios comprometiendo los ingresos futuros durante varios años y una explosión burocrática enmarcada dentro de la carrera administrativa.

Además, los alcaldes de Fonseca, Manaure y Riohacha debieron sortear las emergencias suscitadas por deportaciones masivas de colombianos desde Venezuela y el brote de encefalitis equina proveniente del vecino.

El 15 de marzo comenzó la evacuación de colonos colombianos que cultivaban tierras en la Serranía del Perijá venezolana y fueron alojadas más de 200 familias en la Casa de la Cultura de Fonseca. Pese a la promesa de tierras para su reubicación en territorio colombiano, hecho por el presidente Ernesto Samper, a través del Instituto Colombiano para la Reforma Agraria (Incora), los recursos no llegan.

En esta población la situación sigue siendo conflictiva porque el alcalde sigue embargado, ya que el cheque que giró por 30 millones de pesos como garantía para que les siguieran suministrando alimentos, agua y medicina a los deportados no lo ha podido rescatar porque los dineros prometidos para atender esas necesidades, por parte de la Oficina de Atención de Desastres, no han llegado.

El otro gran problema se presentó el 14 de septiembre cuando el Departamento Administrativo de Salud de La Guajira (Desalud) declaró en emergencia sanitaria a los municipios de Maicao, Uribia y Manaure por la posible penetración de la epidemia de encefalitis equina venezolana proveniente del estado Zulia.

Ante la situación, la Alcaldía debió utilizar los recursos que habían llegado para el pago de empleados. Ante estos hechos la administración municipal se quedó sin dineros y cuando finaliza 1995 no le ha podido cancelar ni un solo mes de salario a sus empleados.

La plata no alcanza Con respecto a Riohacha, con un nómina cercana a los 300 empleados, el déficit de tesorería es correspondiente a una deuda de siete meses de salarios a maestros y empleados. Con los ingresos por recaudos y dineros del crédito puente se les cancelaron siete salarios a los maestros y seis a los empleados correspondientes a 1994.

De este año, se pagaron siete sueldos a los maestros y cinco a los empleados, sin embargo, a la fecha la deuda es de 1.600 millones de pesos para ponerse al día.

En el Molino la plata del crédito puente asignada por la Nación no alcanza para pagar la nómina de este territorio que carece de mayores entradas.

La nómina del municipio del Molino, de solo 27 funcionarios, vale 12 millones de pesos mensuales pero la Nación solo le autoriza, a través del crédito puente, seis millones. El alcalde Zabaleta dice que no sabe de dónde va a sacar la plata para pagarle a sus empleados los sueldos de noviembre, diciembre y la prima de Navidad.

Por otra parte, Riohacha debió destinar el 60 por ciento de sus ingresos para atender compromisos de la administración anterior y el 40 para gastos de la presente vigencia.

Con un presupuesto aprobado de 9.984 millones de pesos se ha logrado recaudar cerca de 7.000 millones de pesos con los que se canceló cerca de 2.000 millones a bancos por servicio de la deuda pública y 3,5 millones a contratistas, empleados, proveedores y transferencias.

Lo más complicado para las administraciones de todos los alcaldes ha sido el del pago a los maestros ya que esos dineros también fueron pignorados siendo motivo de paro de los educadores.

En Maicao, cerca de 12.000 niños de básica primaria del sector urbano y rural han perdido el año porque a los maestros el municipio les debe cuatro meses de salario y los docentes están en huelga en tanto que a los empleados les deben tres meses y la prima.

La situación de las finanzas de los once municipios guajiros, cuando se aproxima el año, son deficitarias y las perspectivas son que para la mayoría de sus empleados los salarios de noviembre, diciembre y la prima de Navidad deberán esperar hasta el primer trimestre del 1996.

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