A TRES JÓVENES LA MUERTE NO LES DEJÓ VER A SHAKIRA

A TRES JÓVENES LA MUERTE NO LES DEJÓ VER A SHAKIRA

Aun cuando estaba convencido de que su madre no lo dejaría ir al concierto de Shakira por asuntos de religión, Michel Charlie Vallejo, de 15 años, reunió las tapas de gaseosa que necesitaba y consiguió la boleta.

19 de agosto 1996 , 12:00 a.m.

Desde un principio, doña Jaqueline Vallejo se había dado cuenta de que su hijo estaba entusiasmado con el concierto. Ella administra el restaurante Galaxia, ubicado frente al Estadio Romelio Martínez, y allí lo sorprendió recogiendo las tapas. El sabía que no lo iba a dejar ir porque soy evangélica, por eso cuando me dijo que ya tenía la boleta, le pedí que la vendiera o que la dejara allí , comenta la señora.

Michel nació en Santo Domingo (República Dominicana). Fue traído a Barranquilla hace un año, y estaba estudiando el bachillerato en el Colegio Adventista del Atlántico. A las 7 de la noche del viernes, dos horas antes del concierto, Jaqueline dejó un momento el restaurante y fue a su casa, y sorprendió a Michel colocándose los zapatos tenis. Le pregunté por la boleta y me contestó que la había vendido y que me daba la plata el martes .

En ese momento aparecieron otros dos muchachos. Uno de ellos inquilino de una de las piezas de la casa, y el otro su primo. Preguntaron si Michel iba al concierto, pero Jaqueline fue tajante: él no va . Aparentemente, los jóvenes quedaron satisfechos con la respuesta y se marcharon. Jaqueline tenía que darle leche a su hijo menor, Jesús Elías, quien la esperaba en el restaurante, y se despidió de Michel. Fue la última vez que lo vio.

Más tarde, cuando cerraron el negocio, Jaqueline y su esposo Jesús regresaron a la casa y no encontraron a Michel. Lo primero que pensé fue que no había aguantado la tentación y que estaba en el concierto, así que me preparé para recibirlo con una pela y busqué la correa .

A las 3 de la madrugada del sábado llegaron los dos amigos de Michel. Mi hermana y yo nos levantamos. Nos dijeron que hubo tres muertos y 40 heridos en el concierto de Shakira. Fui al Comando de la Policía, al Hospital Metropolitano, y nadie me dio razón. A las 6 me di por vencida y regresé a la Policía. A las 9 de la mañana reconocí en un álbum a mi hijo . En el bolsillo del pantalón le encontraron la llave que le sacó a la tía para poder entrar a la casa cuando regresara del concierto.

con la boleta en la mano A las 5:30 de la tarde del viernes, Yilena Tapias Jiménez, de 19 años, nacida en Plato (Magdalena) salió de su casa para el Instituto Pedagógico Integral Deseo de Aprender, de la Ciudadela 20 de Julio, con una muda de ropa extra porque iba a pasar el día donde unas primas.

Al contrario de lo ocurrido con Michel, la madre de Yilena, Denis Jiménez, no sospechaba que su hija tenía la intención de asistir al concierto. Yo no sabía que fuera aficionada a Shakira. Además, ella nunca había ido a ningún concierto , dijo.

Lo cierto fue que no sólo era seguidora de Shakira, sino que se había puesto de acuerdo con su novio, Julio Díaz Mercado, para ir al concierto con otras ocho personas que no tenían boleta, pero que iban a aventurar. Ya Julio había asegurado la de Yilena y la suya. Cuando estábamos en el tumulto, ella se me soltó y sobre nosotros cayeron varias personas. Yo caí de rodillas y ella, acostada. Me levanté, y como no la vi, pensé que ella también lo había hecho, así que seguí en el empujón y me volví a caer Esperó a su novia durante media hora, cuando aparecieron unos agentes cargando a Yilena y la montaron en una ambulancia. Julio le quitó la boleta de gramilla que tenía en la mano, y la acompañó en silencio hasta la Clínica General del Norte. Allí le dijeron que había llegado muerta por los golpes que recibió.

A la tristeza de los familiares de Yilena, se unió también la rabia por lo que calificaron como irresponsabilidad de los organizadores, por haber escogido un escenario tan pequeño, por limitar el espacio de entrada, y por retrasar el ingreso del público, lo cual facilitó el desorden.

Wilson Maldonado Fontalvo, de 31 años, natural de Santo Tomás (Atlántico), y trabajador de la cervecería Aguila, fue la tercera víctima. Consiguió las boletas con la debida anticipación y se fue con su esposa Ivonne para el Estadio. Ella recuerda que él, en el tumulto, le pidió que siguiera. Ivonne entró y disfrutó del concierto. No lo vio en toda la noche y pensó que se había quedado afuera con sus amigos. Sin embargo al salir del concierto, la sorprendieron con la noticia de que uno de los muertos era su esposo.

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