FRACASÓ EL PROGRAMA DE REDUCCIÓN DE PÉRDIDAS DE ENERGÍA ELÉCTRICA

FRACASÓ EL PROGRAMA DE REDUCCIÓN DE PÉRDIDAS DE ENERGÍA ELÉCTRICA

En 1990, el sector eléctrico colombiano fracasó nuevamente en su programa de reducción de las pérdidas. La cifra ascendió a 23.1 por ciengo. Además del problema financiero que implica la situación, el panorama de endeudamiento externo para el sector se complica, pues la reducción de las pérdidas es una de las condiciones para el otorgamiento de créditos del orden de los 1.710 millones de dólares que se requieren para aumentar la capacidad de generación del servicio y evitar que se presenten racionamientos a partir de 1996.

05 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Aunque las autoridades energéticas disponen de los medios jurídicos indispensables para controlar el despilfarro de electricidad, establecidas a través del denominado Plan de Ajuste , los resultados de la campaña contra las pérdidas, negras y técnicas fueron en 1990 desalentadores.

En efecto, mientras se esperaba que el índice total de pérdidas se ubicara al finalizar la vigencia anterior en 21.2 por ciento, el resultado final elevó esta tasa a 23.1 por ciento.

Es decir, que de cada cien kilovatios de energía eléctrica que se generan, 23 se pierden en alguna parte del proceso que se requiere para llevar este servicio hasta los consumidores.

La demanda de electricidad creció el año pasado en 5.8 por ciento. Se generaron 36.468 gigavatios/hora y los usuarios consumieron 27.242 gigavatios/hora; el consumo de las propias electrficadoras y generadoras fue de 1.700 gigavatios/hora y las pérdidas llegaron a unos 6.541 gigavatios/hora.

Las consecuencias financieras se complican por esta causa: el sector dejó de percibir ingresos en 1990 superiores a los 9.500 millones de pesos, debido al rezago en el cumplimiento de las metas de reducción de pérdidas.

Las acciones decididas a enfrentar el flagelo de la piratería del servicio de energía se comenzaron a diseñar desde el Gobierno de Belisario Betancur Cuartas, pero su aplicación se efectuó durante el mandato de Virgilio Barco Vargas, período en el cual se logró una reducción cercana al siete por ciento.

Hasta julio de 1990, el índice de pérdidas se ubicaba en 21.9 por ciento, el cual se podía considerar como un resultado positivo, teniendo en cuenta que la meta para todo el sistema interconectado era de 21.8 por ciento. Inclusive algunas electrificadoras, como las pertenecientes al grupo del Instituto Colombiano de Energía Eléctrica (Icel), alcanzaron topes superiores a los objetivos trazados.

Sin embargo, el cambio de Gobierno en agosto del año pasado modificó la dinámica que el Ministerio de Minas le había imprimido al plan de ajuste y se volvieron a incrementar los rezagos. Además fue también notorio el aumento en el consumo propio de las generadoras, el cual, si se llegara a contabilizar como pérdida, elevaría el índice por encima del 25 por ciento.

Ante esta situación, el esfuerzo que se deberá hacer en este año debe duplicarse en relación con la vigencia anterior, toda vez que la meta que sedebe alcanzar es la reducir las pérdidas al 19.9 por ciento. Para 1992 el objetivo es llegar a 18.1 por ciento. Más dificultades Las dificultades financieras que se suman a la creciente deuda externa del sector (5.500 millones de dólares) por el fracaso en el plan de ajuste acarrearán entre otras las siguientes consecuencias, de acuerdo con las propias evaluaciones del Ministerio de Minas: Será materialmente imposible meter los incrementos tarifarios dentro del pacto social, porque al aumentarlos en 22 por ciento anual, como se comprometió el ministro de Hacienda, Rudolf Hommes Rodríguez, el déficit y las necesidades de recursos para cubrir el servicio de la deuda externa se aumentarían en unos 170 millones de dólares.

Se imposibilitará el cumplimiento de los pagos estipulados en varios contratos de levantamiento de obras de ensanche que ya están en ejecución, como las líneas de interconexión con Venezuela, que debe cubrir las necesidades en la parte norte del país, y la de Pasto Tumaco, que dotará de electricidad a la zona sur de la costa pacífica colombiana. También se complicarán obras como las de Urrá I en el departamento de Córdoba.

Así las cosas, los técnicos de la cartera de Minas opinan que cada vez cobra mayor fuerza el anuncio formulado por el presidente César Gaviria Trujillo en Apiay (Meta), sobre la eliminación, paulatina pero acelerada, de los subsidios por consumo de electricidad y la determinación de buscar nuevas alternativas de generación.

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