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GOBIERNO Y TURISMO

GOBIERNO Y TURISMO

A raíz del XIV Congreso Nacional de Turismo celebrado en Cali en días pasados, se escribió y comentó muchísimo sobre la realidad y el futuro del turismo colombiano. Indudablemente que el común denominador de las críticas que se hacen a este sector de la economía, es la inseguridad reinante y los problemas de orden público. El viajero es el ser más sensible a visitar una zona en la cual las condiciones políticas o de inestabilidad jurídica que presenta del país receptor de turismo, sean inciertas. Los turistas, definitivamente, no visitan naciones que viven bajo la incertidumbre y la falta de garantías personales. Lo mismo que el capital extranjero, que tiene mucho que ver con el desarrollo del turismo en los países que sí poseen una verdadera y clara concepción de lo que representa esta actividad, como México, República Dominicana, Cuba y las demás naciones del área del Caribe; para no citar otros destinos turísticos mundiales, cuyas cifras, por obtención de divisas, nos dejarían pe

El turismo es una de nuestras mayores fuentes de riqueza para traer al país muchas divisas que las transitorias riquezas petroleras , afirmaba el ex presidente Gaviria en junio de 1994. Pero, él mismo contribuyó al desmonte de la Corporación Nacional de Turismo, convirtiéndola en una dependencia de segunda categoría dentro del Ministerio de Desarrollo.

Y sí dijo una verdad demostrada hasta la saciedad. La industria turística mueve mucho más dinero que las exportaciones mundiales del petróleo y sus derivados. En 1993, los ingresos por turismo representaron un 8.35 por ciento del total de las exportaciones mundiales. Mientras el petróleo llegó al 6.5 por ciento, los vehículos para el transporte de pasajeros, incluyendo la aviación, representaron el 5.6 por ciento y, en realidad, a otras actividades tradicionales como las materias primas y los textiles. Según las últimas estadísticas analizadas en EL TIEMPO en su edición del 10 de noviembre pasado, Colombia figuraba en el octavo lugar entre los destinos turísticos durante 1985-1994, por debajo de países que nunca habían aparecido en los mapas turísticos tradicionales, como Bolivia, Guayana, Paraguay y Venezuela.

Es bueno destacar, y esto es una respuesta a una crítica que hizo en meses pasados el doctor Ismael Enrique Arciniegas, presidente de Cotelco, quien afirmaba sobre la década oscura del turismo entre 1980-1990, que en la actualidad, según datos contenidos en esa información general de EL TIEMPO, en 1994 llegaron a Colombia 1.027.000 turistas. En 1982, cuando el suscrito ocupaba la gerencia general de la Corporación Nacional de Turismo, llegaron al país más de 1.200.000 turistas.

También en esa época había guerrillas, asaltos a los buses turísticos procedentes de Venezuela, atracos en las calles de las principales ciudades colombianas, en fin, la misma situación de inseguridad que, en nuestro país, parece el cuento de nunca acabar.

Por otra parte, ahora que se discute en el Congreso y, estoy seguro de que será aprobada, la ley que creará el Viceministerio de Turismo, que será otra dependencia más del Ministerio de Desarrollo, bien vale la pena que recapacitemos y hagamos el gran esfuerzo para crear, de una vez por todas, el Ministerio de Turismo. Así lo han hecho todos los países del mundo que sí creen en esta industria que generó el año pasado ingresos superiores a los 338 mil millones de dólares (creo que nuestras calculadoras no dan el resultado en pesos colombianos. O como el chiste, toda la plata del país).

En muchas naciones han fusionado actividades que tienen relación directa con el turismo. En República Dominicana, por ejemplo, el Ministerio de Turismo, o Secretaría de Estado como la llaman, maneja las funciones propias de esta industria, como las políticas ambientales, hoy bajo el Ministerio del Medio Ambiente. Lo mismo sucede en otros estados con altos ingresos de divisas resultantes de una clara y estable política turística.

En otros países, como los del norte de Africa y algunos de Asia, los ministerios de Turismo manejan también sus políticas aeronáuticas. Se podría crear un Ministerio de Turismo y Medio Ambiente; o Ministerio de Turismo y Aeronáutica. La idea en Colombia puede parecer descabellada, pero así funcionan, y funcionan bien estas integraciones de actividades, que de una u otra forma tienen muchísimo que ver con el turismo. De esta manera tendrían un solo asiento en el Conpes, y no varias entidades cada una por su lado trabajando sin coordinación, y, a veces, con directrices contrarias, como ha sucedido en nuestro país.

Una vez creado dicho ministerio, con suficientes y claras herramientas legales para poder definir verdaderas políticas turísticas, se debe estudiar la creación de una entidad financiera en la cual todas las fuerzas económicas que trabajan en esta industria creadora de empleo, como los hoteleros, agencias de viajes u operadores, líneas aéreas, transporte marítimo y terrestre, los sistemas de tarjetas de crédito, restaurantes, clubes, etc. tuvieran los suficientes recursos y créditos dirigidos exclusivamente a ese importante sector económico. Por qué no aprovechamos la larga y eficaz experiencia de otros países cuyos ingresos por turismo representan la mayor parte de sus presupuestos e ingresos? Repito: todos, sin excepción, tienen Ministerio de Turismo.

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