LA CONSERVACIÓN, MÁS QUE UNA COMPENSACIÓN

LA CONSERVACIÓN, MÁS QUE UNA COMPENSACIÓN

Construir bases sólidas; levantar unos muros jurídica y legalmente viables; engalanar, restaurar y mantener la fachada de la memoria de la ciudad, y cubrir de compensaciones así no sean económicas, a lo dueños de los inmuebles son las intenciones de propietarios, gremios y autoridades frente al tema de la conservación arquitectónica.

18 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Sin embargo, cada uno de estos grupos de actores tiene su propia estrategia para lograr dichos propósitos, la cual, en la mayoría de los casos, resulta completamente diferente a la del otro.

Mientras la Administración Distrital, a través de los representantes de Planeación, insiste en que se deben fortalecer las actividades pedagógicas para que sea la misma comunidad la encargada de realizar el control social para mantener los inmuebles de conservación, los propietarios de casas solicitan más acciones de control policivo a las autoridades y, por su parte, algunos arquitectos piden reglas claras con un listado más extenso del que quedó consignado en el Decreto 677 de 1994.

Por lo menos, esas fueron las posiciones que asumieron representantes de cada uno de estos grupos (autoridades, arquitectos y propietarios) en el foro sobre conservación arquitectónica que realizó EL TIEMPO el pasado miércoles.

Aunque el representante del Comité de Afectados por el Decreto 677 de 1994 sobre Conservación Arquitectónica y Urbanística, Luis Ricardo Paredes, se presentó al foro, se retiró antes de que se iniciaran las discusiones. Sin embargo, dejó un documento con los puntos de vista de sus afiliados (ver recuadro).

Hay que recordar que actualmente la Administración Distrital está a punto de expedir un nuevo decreto a través del cual se revisa el listado de casas de conservación del Decreto 677 de 1994. Además, está presentando a consideración del Concejo Distrital un proyecto de acuerdo para reglamentar las compensaciones para los propietarios de inmuebles de conservación arquitectónica.

El proyecto de decreto con el nuevo listado de inmuebles presenta como gran novedad el tratamiento diferente que se les va a dar a las conservaciones arquitectónica y urbanística.

La primera se refiere a los inmuebles que por su valor individual es indispensable preservar, mientras que la conservación urbanística hace énfasis en los grandes sectores de la ciudad que por su valor histórico y por lo que representaron en determina época de la ciudad deben mantenerse como memoria de la capital.

Estos últimos quedaron apenas reseñados en el proyecto de decreto con el nombre de Proyectos de Sector. Según el texto del mismo, más adelante se va a sacar una reglamentación específica para ellos.

Carlos Niño, el arquitecto que Planeación Distrital encargó para hacer la nueva selección de inmuebles, aseguró que el nuevo listado se hizo bajo el principio de conservar calidad y no cantidad.

Aseguró que en la ciudad existe un fuerte fariseísmo que dice: conservación sí, pero al predio del frente. A mí que no me toquen.

Los principales enemigos de este proyecto son quienes están interesados en la conservación. Son los mismos que en público abogan porque la ciudad tenga una memoria , manifestó.

Niño insistió en que se debe formar sociedad, armar una ciudad, una tarea que es colectiva. De esta manera, la misma comunidad será la encargada de vigilar para que se mantengan las casas de conservación.

Según Niño, después de hacer un detallado análisis se decidió agrupar los inmuebles en tres niveles de conservación. En el primero, se encuentran todas las joyas arquitectónicas de la ciudad. Las casas que por su valor individual deben mantenerse. En palabras de Juan Manuel Robayo, asesor externo de Planeación Distrital, los picassos de la arquitectura bogotana. En este nivel hay 83 inmuebles.

En el nivel dos, están los inmuebles que cuentan con valores de contexto y son fundamentales en el entorno en que se encuentran. En este quedaron incluidas 2.603 casas. Y al nivel tres pertenecen todos los inmuebles que colindan con los niveles uno y dos, dijo Niño.

A pesar de la defensa que presentaron los representantes de Planeación sobre los criterios de selección de los inmuebles, arquitectos como Silvia Arango y Olga Pizano manifestaron estar en desacuerdo con la reducción del listado de casas de conservación arquitectónica.

Arango dijo que la actual administración es enemiga de la conservación. Eso lo está demostrando a través del proyecto de decreto, el cual está lleno de buenas intenciones, pero en el fondo está camuflando la reducción de inmuebles, pese a que estos representan apenas el 0,03 por ciento del total de predios de Bogotá.

Según Arango, hasta el Decreto 677 de 1994 la ciudad tenía 3.462 inmuebles de conservación; ahora la lista pasa a 2.683.

Pizano, por su parte, aseguró que una ciudad sin memoria no puede construir su futuro. Por eso soy defensora a ultranza de la conservación. Me preocupa que estemos interesados en hacer esta revisión de normas solamente por petición de intereses particulares y que la lista de casas, en lugar de crecer, disminuya , afirmó.

Niño, por su parte, dijo que si se mira la lista con detenimiento no está disminuyendo, pues si hay 2.683 inmuebles en los niveles unos y dos y si se tiene en cuenta que los del nivel tres son los que colindan con estos (alrededor de 8.049 casas), fácilmente se pueden contar 10.732 inmuebles en conservación.

Sin embargo, Arango dijo que los inmuebles del nivel tres no están señalados en el proyecto de decreto ni tampoco se específica qué significa colindar.

En el mismo sentido se expresó el presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, capítulo Bogotá-Cundinamarca, Gustavo Perry, quien a pesar de no haber asistido al foro hizo llegar su punto de vista.

Según Perry, dentro del proyecto de decreto se debe definir plenamente qué es colindar: si colindan las dos casas que están al lado o las que apenas se tocan, en fin, a cuáles cobija la norma, para evitar que cada uno interprete la norma como mejor le parezca.

Pero quizá una de las mayores preocupaciones de Arango es el hecho de que se liberen casas que actualmente se encuentran incluidas dentro del Decreto 677 de 1994 y se acabe con la conservación de amplios sectores como Quinta Camacho.

Sin embargo, los representantes de Planeación aseguraron que en Quinta Camacho no va a suceder esto. Por el contrario, dijeron que en la presente semana va a salir una norma más restrictiva que la actual, pues se bajará de tres pisos y medio a dos y medio la altura máxima permitida en el sector.

Sin embargo, los representantes de Planeación Distrital no mencionaron otros sectores como Palermo, Teusaquillo, La Soledad, La Magdalena y Santa Teresita.

Según los representantes de la Corporación La Soledad, ellos ya se reunieron con la Subdirectora del Medio Urbano de Planeación y ella les informó que el Proyecto de Sector para estas zonas no estaría antes de marzo de 1997.

Esto significaría la muerte de la conservación para dichos sectores, pues en las zonas de actualización se permite la construcción de edificaciones hasta de seis pisos, situación que sucedería al no estar listo el Proyecto de Sector.

Compensaciones Frente a las exenciones y compensaciones económicas para los inmuebles de conservación, Carlos Bermúdez, abogado asesor de Planeación, dijo que estas tienen un soporte jurídico y es el rompimiento del equilibrio de las cargas públicas.

Según Bermúdez cuando a una persona se le restringe el desarrollo de su predio, el Estado lo debe compensar. Pero al tiempo que se le está pagando, se le está imponiendo una obligación y es la de mantener el inmueble. Por eso, para las casas de conservación urbanística no se propone, pues allí la restricción es para todo un sector y no para un inmueble en particular como sucede en la conservación arquitectónica.

El arquitecto José Salazar aseguró que la conservación es un problema de tratamiento general, debe surgir de una política global. Es parte de una mejora de la calidad de vida de la ciudad y aquí en Bogotá este ejercicio no se ha hecho.

Según Salazar, en todas las grandes ciudades del mundo se ha logrado la conservación y no precisamente a través de las compensaciones económicas. Ciudades como Madrid, Barcelona, San Francisco lo lograron porque hacen las normas no para cambiarlas cada cinco minutos sino para que perduren.

Entonces, se pregunta Salazar, qué es lo que tiene que dar Bogotá para que el ciudadano no se pase la norma por la faja?...

Y se responde: accesibilidad, condiciones de habitabilidad aceptables, parques, normas para que el señor del lado no le haga un edificio de 20 pisos, pues cuando yo compré esa casa, compré las condiciones de vida existentes .

En esto coincidió el arquitecto José Eslava, quien dijo que cuando uno compra una casa también compra el derecho a que le entre el sol e insistió en que si se dan compensaciones económicas hay que tener cuidado para que la gente no las reciba y 10 años después tumbe el inmueble.

El foro que realizó EL TIEMPO sirvió de abrebocas para que el tema de la conservación arquitectónica se discuta y se analicen los proyectos de decreto que está a punto de ser firmado por el Alcalde Mayor, y de acuerdo que va a estudiar en los próximos días el Concejo Distrital.

La voz de la comunidad Eduardo Schlesinger, representante de la comunidad de Quinta Camacho, aseguró que la planificación deber ser global y no planes de ordenamiento por puchitos .

Dijo que por la falta de planificación global, el barrio Quinta Camacho se está destruyendo. No hay conciencia del valor arquitectónico de los inmuebles sino que hay un furor mercantilista.

Schlesinger aseguró que en el proyecto de decreto hace falta hablar de acciones. Manifestó que el 80 por ciento de las casas de Quinta Camacho han sido intervenidas y el 99,9 por ciento de esos trabajos se ha hecho sin el permiso de Planeación Distrital.

Todos los usos que dice el proyecto de decreto que no deben funcionar en una zona de conservación existen en Quinta Camacho. Por eso, este decreto hubiera sido perfecto si hubiera salido hace 20 años , dijo.

La posición del Comité de Afectados El representante del Comité de Afectados por el Decreto 677 de 1994 sobre Conservación Arquitectónica, Luis Ricardo Paredes, dijo que le había parecido importante que hubieran revisado el listado de inmuebles.

Nosotros lo habíamos pedido el año pasado , aseguró.

Añadió: me parece una excelente noticia que se haya pulido el listado tomando la tarea de forma más estricta, con más fundamento y argumento .

Sin embargo, el representante del Comité de Afectados dijo que la Administración debe definir el nivel tres de conservación arquitectónica o, de lo contrario, se le va a caer el decreto jurídicamente.

Además, aseguró que le parece injusto con los propietarios de las casas del nivel tres, pues según el proyecto de decreto no van a poder desarrollar sus predios pero tampoco van a recibir compensaciones. Es decir, taparon un hueco y destaparon otro , dijo.

Según Paredes, a la norma le falta un decreto de conservación urbanística y a los propietarios de estos inmuebles no deben darles compensación porque son inmuebles que están dentro de un mismo sector y la norma los afecta a todos. Caso diferente es el de conservación arquitectónica pues la restricción es solo para el inmueble individual lo cual lo sitúa en desventaja frente a los demás.

Paredes concluyó que ojalá la Administración no vaya a utilizar jabón de mano para lo que requiere jabón de lavadora .

Los compromisos de Planeación Los representantes de Planeación Distrital aseguraron que a partir del próximo año se va a intensificar el control posterior. Esto se hará desde las cinco sedes regionales que tiene actualmente la institución y es para evitar que se pasen las normas por la faja .

De igual manera, aseguraron que lo derechos de petición que interpongan las personas para saber cuáles fueron los criterios para declarar sus inmuebles de conservación se contestarán tres días después de su radicación.

Posteriormente, cada uno de los inmuebles tendrá su propia ficha técnica, la cual se podrá consultar en Planeación.

Planeación informó de una lista negra en la que se encuentran los inmuebles de conservación que han violado las normas. Afirmó que estos no tendrán derecho a compensaciones hasta que restituyan las condiciones originales de los inmuebles.

Dentro de las discusiones que se dieron en el foro, quedó clara la posición de Carlos Niño, asesor de Planeación, quien está de acuerdo con que a los inmuebles de nivel tres se les den compensaciones económicas.

De igual manera, Niño dijo que dentro del texto del decreto se debe definir qué significa colindar.

Los asistentes En el foro estuvieron presentes: Eduardo Schlesinger, representante de la comunidad de Quinta Camacho; Silvia Arango, arquitecta; Roberto Correa, concejal; Guillermo Bohórquez y Carlos Córdoba, asesores del concejal; Carlos Eduardo Bermúdez, abogado asesor de Planeación; Mauricio Dever, presidente de Cámara Colombia de la Construcción (Camacol), Bogotá-Cundinamarca; Carlos Niño, arquitecto que hizo la selección de los inmuebles de conservación; Juan Manuel Robayo, asesor externo de Planeación Distrital; Alvaro Baca, subdirector del Medio Urbano de Planeación, y Olga Pizano, arquitecta.

Además, después del foro presentaron sus puntos de vista los miembros de la Corporación La Soledad, el Comité de Afectados por el Decreto 677 de 1994 sobre Conservación Arquitectónica y el Presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, capítulo Bogotá-Cundinamarca, Gustavo Perry.

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