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SOY AMIGO DE ROSCAS... PERO LA DE LOS TALENTOS

SOY AMIGO DE ROSCAS... PERO LA DE LOS TALENTOS

Juan José Peláez, un economista de profesión y técnico de fútbol por pasión... Es el mismo que convulsionó la atmósfera deportiva del país al tildar de simio a un conocido narrador, aquél que fue noticia por algunas diferencias conceptuales con Francisco Maturana y la misma persona que al cabo de la participación colombiana en el Mundial de Arabia Saudita dijo que se sentía falseado por sus jugadores.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
01 de septiembre 1990 , 12:00 a. m.

Condujo el seleccionado juvenil al subcampeonato suramericano en Buenos Aires (equipo considerado por la crítica como el mejor) y luego obtuvo el octavo lugar en el Campeonato Mundial de la categoría en Arabia Saudita (el mismo puesto de 1985 con Luis Alfonso Marroquín).

Todo eso en un año: 1989.

Entonces, aquel rasgo de timidez que se asoma a primera vista en este antioqueño es apenas una especie de autodefensa. Más bien, posee una recia personalidad, que habla poco pero directo, porque su filosofía de la vida y del fútbol ya la definió hace mucho tiempo.

Hace unos días dio a conocer una lista de 25 jugadores con miras a integrar la selección Colombia juvenil que participará en el Juventud de América de enero en Venezuela y, como es una costumbre universal, los dardos críticos fueron disparados desde todos los rincones del país.

El tema que genera esa discordia sigue siendo el mismo: rosca antioqueña. Convocó seis jugadores de la liga paisa, algo que para muchos es un generoso premio para un equipo que solo se encasilló de cuarto en el Campeonato Nacional por la Copa Castalia que hoy definen Bogotá y Atlántico.

También están en la lista seis de Valle, cinco de Atlántico, tres de Santander, dos de Bogotá, uno de Medellín y otro de Millonarios...

La polémica está en plena vigencia. Willington Ortiz asegura que dejó al margen a por lo menos dos jugadores del Valle. Heberto Carrillo, técnico de Bogotá, no siente recompensado su trabajo que llevó a sus pupilos a la final del certamen, y en Atlántico se habla de dos víctimas: Alfredo Nieto y Alex Comas.

Pero el más herido es el orgullo bogotano: nadie se explica que un cuadro finalista apenas tenga a dos representantes en esa lista... y que se haya dicho que la selección capitalina no es de gran nivel.

Vamos por partes: me duele que los técnicos critiquen, porque ellos más que nadie deben entender la posición a la hora de hacer una selección. El corazón, la parte sentimental, jamás se debe mezclar con la parte profesional. Se aguanta el tono del aficionado o de los medios de comunicación porque cada quien tiene su concepto. Pero los técnicos debemos saber que estamos para trabajar por un bien común. No está en juego el prestigio de una región, sino de un país , dice Peláez categóricamente.

Segundo, agrega, la lista de 25 apenas es tentativa. Es susceptible de cambios porque es una preselección. Hay que mirar. De entrada hay que reducirla a 20 por disposición de la Federación y algunos que están allí de pronto pierden su posición, al igual que otros pueden ser llamados posteriormente. Creo que es un proceso lógico. Ahora mismo se encuentran en Medellín tres jugadores de la Sarmiento Lora que fueron enviados por ellos para un período de observación. Para lo mismo me han llamado de Santander, de la Costa, de otros lados.

Tercero, no he denigrado de la selección Bogotá. La respeto y por algo es finalista. Simplemente me preguntaron cuántos estaban y mencioné algunos nombres. Otros fueron agregados a manera de comentario y eso no se me puede achacar. Pienso que tiene un gran técnico como Heberto Carrillo y eso se ve en el terreno de juego.

Cuarto, yo soy el técnico y escojo a la gente que, creo, se acomoda a mi filosofía, que no es otra que la expuesta desde hace años por el profesor Francisco Maturana. Hemos ganado una imagen, hemos clasificado por esa vía a los últimos mundiales (prejuvenil-juvenil-mayores), y no veo la razón para cambiarla . Entonces, mientras los técnicos sean antioqueños, la mayoría será paisa porque son los que más conocen y se acomodan a ese estilo. Los jugadores de otras regiones, evidentemente, están en desventaja...

En el fútbol hay principios universales que no se pueden desconocer. Un jugador debe cumplir con ciertas premisas: capacidad técnica, talento, improvisación, personalidad, capacidad de alternativa durante el desarrollo de un partido. Eso es lo básico. Si agregamos preparación física, contextura y potencia, pues llegamos a lo ideal.

Sabe por qué? Porque los esquemas defensivos se conocen desde hace cien años. El bloque, la zona, la marca individual, las coberturas, los relevos, se hacen de acuerdo con el técnico. Entonces, se trata de buscar talento para romper. Eso no se enseña, se lleva en la sangre. La gran preocupación del fútbol mundial es esa: talento.

Se trata, sin herir susceptibilidades, sin llegar a polémicas regionalistas, que mi selección la hago de acuerdo con esos preceptos. No me importa si hay más vallecaucanos o más antioqueños o más costeños. Al fin y al cabo, lo último que se le suma a un jugador de estas divisiones es la parte táctica . No le resta mucha importancia al cuerpo técnico? Es importante afuera y no adentro. Aquí cabe una autocrítica: en Colombia el técnico quiere ser más protagonista que el artista. Entonces, no es raro advertir que se diagrame al jugador. No me haga túneles, no me haga tacos, usted no puede pasar de aquí, cuando llegue a este punto tire el centro, están prohibidos los sombreros, etc.

Hay que desarrollar una campaña para proteger al talento, virtud que en nuestro país sobra por montones. Pero se ha generalizado demasiado la práctica de correr, marcar, la ley del más fuerte, para finalmente quedar en ceros. El fútbol de los picapiedras. Veamos la selección Colombia prejuvenil que estuvo en el Mundial de Escocia: la base era Atlántico y, más allá, de un club barranquillero que, con Dulio Miranda al frente, se preocupó más por la pelota, por el espectáculo, por el mismo fútbol que por otra cosa. Y de esa camada de jugadores, ya varios se destacan a niveles mayores.

Así siento el fútbol porque yo fui primero aficionado y luego técnico. Y cuando asistí al estadio, lo hice para ver a Fernández, a Gómez, a Tamayo... eso es lo que queda en la mente. Y un hincha que se acerca a un partido, generalmente lo hace como desfogue de un problema. No puede ser que cuando salga de la cancha, lo haga con dos: con el que lleva y porque su equipo jugó mal . En Colombia hubo un premio para el campeón: ser la base de una selección. Bogotá lo puede ser y usted dice que Carrillo es un gran técnico. Qué opina? Eso no lo decide Juan José Peláez, sino la Federación Colombiana de Fútbol. No quiero entrar en polémicas, porque respeto el pensamiento de los demás y quiero que respeten los míos. Si el estilo de Heberto Carrillo es el que gusta, pues yo no tengo problemas... sigo con la segunda división de Atlético Nacional .

La primera concentración tendrá lugar en Medellín el 28 del presente mes, por unos quince días. Lo demás, depende de los fogueos, los partidos, que logre concretar la Federación. Por ahora, Peláez sigue como técnico de la segunda división y asistente del plantel satélite profesional, al lado de Nelson Gallego.

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