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Franco, un líder en la zaga para Colombia

Franco, un líder en la zaga para Colombia

Pedro Franco es un joven callado y tímido fuera de la cancha, pero adentro se convierte en una fiera. Le basta con escuchar el pitazo inicial para transformarse en un jugador intuitivo, veloz mentalmente, fuerte, pero leal para la marca y disciplinado tácticamente, valores por los cuales sus compañeros y el entrenador lo eligieron como el capitán de la Selección.

Igual, siente como cualquier persona: "La ansiedad antes de empezar un partido siempre está. El marco del estadio lleno de gente es espectacular. Cuando se escucha el Himno Nacional uno se siente más colombiano que nunca y esA es una emoción muy grande. Pero todo lo anterior desaparece cuando comienza el encuentro", afirma. No tiene que ser un perro de presa ni pegarles a los rivales ni corregir a sus compañeros con insultos ni manotearle al árbitro o protestarle airadamente para imponer autoridad, porque sabe que el respeto no se gana vociferando, sino respetando a todos los que están en el campo. Sin mucho aspaviento, Franco juega como él es en su vida, silencioso pero efectivo: "Cuando se da la oportunidad de enganchar y no botar la pelota, sino tratar de salir jugando, se hace. Afortunadamente, ha salido bien y no hemos tenido que lamentarlo". O cuando se encuentra solo frente a dos atacantes, que proponen una pared, y corta el avance, como pasó en la victoria sobre Malí: "Eso es intuición que uno tiene y que de a poco se va puliendo", agrega.

Sobre el funcionamiento del equipo, Franco, que es tan tranquilo como cuando le dan una patada y se levanta sin pelear, señala: "Uno siempre quiere jugar bien y salir conforme. Yo he terminado los partidos con esa sensación, porque nosotros, en el último juego contra Malí, sacamos el arco en cero y anotamos dos goles con los que pudimos ganar. En el que viene el próximo viernes (mañana) frente a Corea del Sur, queremos ganar, sin que importe que ya estamos clasificados, y hacer un buen partido para terminar de primeros en el grupo".

Finalmente, este bogotano comparte su deseo: "Me visualicé levantando el trofeo y ese es el sueño que todos tenemos, pero eso se dará paso a paso.

Faltan muchos partidos y hay grandes equipos por enfrentar, pero sin dudas soñamos con ser campeones mundiales", expresa.

Se juega como se vive, dice un adagio del fútbol, y el capitán de Colombia es un claro ejemplo, porque Franco se muestra como un hombre callado y tímido, que, cuando toma confianza, se suelta y habla de lo que piensa y siente, de la misma manera que lo hace en la cancha, como si el pitazo del árbitro liberara su espíritu de lucha y sus temores y lo transformara en un profesional de mil batallas futbolísticas, que con su actitud y liderazgo se echa al equipo al hombro y se lleva los aplausos de aquellos que valoran su pundonor y amor por la camiseta

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