SIETE AÑOS DE UN VIL CRIMEN

SIETE AÑOS DE UN VIL CRIMEN

Persisten en la historia triste de Colombia esos malditos balazos que segaron la vida de Luis Carlos Galán, como tantos otros que han truncado la existencia de juveniles promesas en todo el mundo.

18 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Su asesinato, para desgracia de los colombianos, le cortó su paso a la Presidencia, que es el arribo definitivo al enfrentamiento de las realidades, tan diferentes a como se ven desde la vida promisoria de cualquier político antes de alcanzar el poder; el escenario donde ciertamente se revelan las capacidades, en todo el sentido de la palabra, para manejar una Administración difícil y confusa, y atender las necesidades de una masa de ciudadanos a veces caótica.

De todas maneras los asesinos consiguieron su objetivo. Y hoy, la figura material del líder liberal ha desaparecido, para cimentar con más fuerza la espiritual, la política o la personal, encarnadas en el dirigente, quizá el más importante de los últimos tiempos, sin haber alcanzado la Presidencia. A lo largo de su vida pública Galán representó al partido liberal, sus ideas, su estilo. Fue combatido y combatió, con fervor y con altura.

Con él hubo discrepancias políticas, siempre situadas en el campo de la corrección, de la moral y de una honestidad que nadie puede objetar ni con un mínimo argumento. Con su gran inteligencia, su corta edad no le impedía advertir los problemas del futuro, con la sensibilidad necesaria y el criterio pragmático de un ser humano que captaba por igual la realidad o la ficción, compañeras de una actividad diaria y variable como es la política, para la que él se había preparado. Y cuando lo asesinaron ya parecía estar listo para ocupar el solio de Bolívar.

Por todo ello es por lo que nos preguntamos, o se preguntan los colombianos sin distingos de política o de clase, cómo habría sido la presidencia de Galán Sarmiento y cuál el destino del país después de su paso por el Palacio de Nariño. Este puede ser el enigma que se planteen todas las mañanas y todas las noches un sinnúmero de compatriotas pendientes, momento por momento, de la suerte de este país, tan confuso, donde nacimos y donde moriremos.

La sombra de Luis Carlos, quien trabajó en la redacción de este periódico, donde mantenía una columna semanal, se pasea por las oficinas de EL TIEMPO, con la influencia que emana de un ser cuyo destino impredecible le auguraba un futuro extraordinario, acorde con su joven y brillante personalidad.

Con el respeto y la prudencia que lo caracterizaron, retiró su columna de este diario cuando lo consideró conveniente para mantener la imparcialidad del periódico, ante su clara y dedicada vocación política que en él se personificaba. Había prometido reanudarla tan pronto se decidiera su suerte en la dura tarea que se impuso. Esa promesa también la frustraron los criminales.

Y es una verdadera lástima que hoy no podamos estar leyendo nuevamente sus conceptos, las frases bien traídas. En fin, las tesis, las ideas y los consejos de Luis Carlos Galán.

Muchos creían que era hombre de pasiones. Nada más contrario a él. Opositor del ex presidente Turbay, supo acatar su llamado como jefe del partido cuando se buscó la unión, y con él trabajó con lealtad, con franqueza, liberalmente. Creemos que ante su sombra espiritual, sobran más elogios, o más esbozos de su personalidad. También las banderas o los afiches. En cambio, consideramos lo más justo y honesto revivir dentro de cada uno de nosotros el ejemplo moral y ético, político y personal de Luis Carlos Galán.

Al evocar su paso por la Tierra no podemos menos de enviar un estrecho abrazo a su esposa, a sus hijos, a sus padres y a todos aquellos a quienes hoy les brota una lagrima al recordar al jefe caído en aquella oscura y fatídica noche del 18 de agosto de 1989.

Finalmente, pedimos hoy que en su homenaje y por respeto a su memoria, no se abuse de su efigie para lanzarla y echarle vainas al presidente Samper. Seguramente él no lo compartiría. No era su manera de ser. Paz en su tumba.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.