BOGOTÁ EN EL CORAZÓN

BOGOTÁ EN EL CORAZÓN

No es un ataque de romanticismo, sino cuestión vital. O los bogotanos nos ponemos a Bogotá en el corazón, o nunca tendremos la ciudad coqueta donde nos gustaría vivir y que estamos obligados a heredarles a nuestros descendientes. París, Madrid, Londres, Roma, Lisboa, Viena, Venecia, Buenos Aires, y tantas de las grandes urbes, tienen el encanto que emana del amor que por ellas sienten propios o extraños, o propios nada más, porque nadie en ellas se siente ajeno. Nueva York registró ese charme indescriptible mientras los neoyorquinos estuvieron enamorados de ella, y lo perdió en cuanto dejaron de quererla. Bogotá se parece mucho a Nueva York por los problemas, y se diferencia en que carece de sus inmensas ventajas.

14 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Bogotá coqueta? Sin discusión es la mejor idea que se le ha ocurrido al doctor Mockus en sus meditaciones filosóficas; pero se ha quedado con la idea y no ha sabido inventar el método adecuado de ponerla en práctica. Los que aplica le producen resultados contrarios. Por ejemplo, para celebrar el aniversario de la ciudad se adornaron los postes de la carrera séptima y de otras vías con unos ringletes horribles, que le dan aspecto de feria municipal. Y el domingo se repartieron ringleticos en cantidades industriales que, al terminar la tarde, habían contribuido a ensuciar con ganas el de por sí cochambroso aspecto de la séptima.

Más trabajo, sin utilidad práctica, para los escobitas abnegados que hacen esfuerzos heroicos para mantenerla bonita. Y de ñapa nos endulzaron el oído con una música de ponchpapanaponch, que me hizo recordar las ferias y fiestas de Tocancipá, dicho sea con respeto sincero por ese amabilísimo municipio cundinamarqués. No obstante, deben recordar nuestras autoridades que el Distrito Capital no es un municipio.

Amigos de la Séptima se denomina un grupo de ciudadanos que acunan a Bogotá en sus corazones, deseosos de recuperar la prestancia de la Séptima, desde sus históricas calles reales hasta la Avenida de la República, San Diego, San Martín, y si es posible, hasta La Uribe. Hermosa y no poco ardua labor tiene por delante la corporación Amigos de la Séptima en su propósito de conseguir que el septimazo vuelva a ser un placer incomparable. Como es exiguo el espacio que me resta, en próxima ocasión apuntaré algunas ideas al respecto, fruto de mis amarillentas cavilaciones de bogotano enamorado de su ciudad.

Bogotá coqueta. Un sueño que no estamos lejos de materializar. Nuestra ciudad ofrece muchos atractivos y con que a los bogotanos se les ocurra abrir los ojos, ahí podrán verlos. Desde un paseo a pie por las calles adorables de barrios como Teusaquillo, La Soledad o Palermo, hasta una tarde regocijada en cualquiera de sus parques que, como el Nacional o el de la Independencia, están lindísimos, o una excursión a esa maravilla que es el Santuario de Monserrate, verbigracia. Los que tengan alma de artistas, no encontrarán en otra parte las tonalidades plásticas, de gamas infinitas de colores, que le da al ambiente la luz bogotana, a cualquier hora del día, y sobre todo en los atardeceres. Para apreciar tal atractivo no se requiere ánimo distinto de llevar a Bogotá en el corazón.

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