OXIGENO!!

Ya nadie discute la realidad del fenómeno de la desaceleración de la economía colombiana. Todos los indicadores confirman que la situación se ha venido deteriorando gradualmente sin que se perciban expectativas mejores en el corto y mediano plazo.

12 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

El gobierno sigue sosteniendo que la crisis política no es la responsable de la coyuntura actual. Una cortina de humo busca responsabilizar al proceso de apertura de lo que acontece hoy. Es cierto que algunos de los problemas que experimentamos están relacionados con debilidades de nuestra estructura productiva que fueron agudizados por la internacionalización. Pero también es evidente que la crisis de legitimidad -tanto nacional como internacional- de nuestro gobierno es el principal obstáculo para que el país recupere una dinámica de crecimiento y supere esta angustiosa incertidumbre. Negar la responsabilidad del gobierno en la crisis es querer tapar el sol con las manos.

Lo importante en las actuales circunstancias es diseñar una estrategia que nos permita frenar la caída del ritmo de actividad y mitigar los efectos negativos que ya se perciben con toda claridad. Por ello proponemos una serie de medidas que tendrían efectos positivos sobre el panorama productivo.

1. Bajar los Impuestos La actual coyuntura económica se caracteriza por una fuerte caída en los niveles de consumo. Para estimular la demanda es necesario recuperar el ingreso disponible, que es equivalente al ingreso total menos los impuestos y las cotizaciones sociales. Una disminución de la presión fiscal tendría el efecto benéfico de fortalecer el consumo privado y permitir -dada la coyuntura de altas tasas de interés- un aumento del ahorro de los particulares. Adicionalmente fortalecería la capacidad de autofinanciación de las empresas, disminuyendo la carga financiera y mejorando los índices de rentabilidad.

Desafortunadamente todas las propuestas actuales del gobierno nos encaminan hacia una nueva reforma tributaria que solo agravará la crisis al debilitar aún mas la demanda.

2. Austeridad Fiscal Bajar los impuestos obliga al gobierno a implementar un verdadero plan de austeridad fiscal. Hay que frenar el desangre de las finanzas públicas y ello no se puede lograr con paños de aguas tibias . La crisis fiscal exige acelerar y ampliar el programa de privatizaciones, luchar realmente contra el contrabando y la evasión y definir un plan real de recortes burocráticos.

La actual tendencia del gobierno es la de incrementar el gasto público, satisfacer las cuentas de cobro que le pasa el Congreso y seguir anunciando gigantescos planes de inversión a lo largo y ancho del país. Simultáneamente se realizan enormes recortes de presupuestos que nunca se habrían podido ejecutar por falta de recursos. Todo lo anterior únicamente contribuye a deteriorar aún mas la muy confusa situación de las cuentas públicas.

3. Frenar el endeudamiento público El principal factor de presión sobre la tasa de interés lo constituye el crecimiento exponencial de la deuda interna contraída por el Estado. La decepcionante evolución de los recaudos han llevado a incrementar irracionalmente los ingresos de capital generando un desequilibrio en el mercado monetario. La combinación de un mayor déficit fiscal con un mayor nivel de endeudamiento público explica el comportamiento de la tasa de interés en los últimos meses. Por otra parte, los desembolsos de algunos créditos externos son los responsables de la caída de la tasa de cambio, que viene a agravar la ya delicada situación de los exportadores.

Como puede deducirse de lo anterior, una política económica para salir de la crisis debe tener como eje fundamental un cambio radical en el manejo de las finanzas públicas. Hasta ahora el gobierno se ha comportado como un elefante en una cristalería produciendo graves daños al conjunto de la economía. Una política de reactivación debe procurar brindarle oxígeno a esta economía desfalleciente y no cargarla con mayores lastres. Ojalá el mensaje sea entendido antes de que la asfixia sea total.

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