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ENCRUCIJADA LIBERAL

ENCRUCIJADA LIBERAL

Los practicantes de las religiones tienen lugares sagrados donde se concitan con el propósito de exculpar sus pecados y testimoniar su fe; La Meca lo es para los musulmanes, Roma para los católicos y la embajada de Colombia ante el Quirinal para los liberales; allí está el nuevo papa de nuestra colectividad, que con sus ritos orientales le ha dado elementos de tranquilidad y garantía a nuestro partido, convirtiendo las adversidades en victorias; es pues, la ciudad eterna, paso obligado para la feligresía liberal. No es ajeno el ex presidente Julio César Turbay al cúmulo de obstáculos que tendrá que sortear una vez la convención nacional lo elija como jefe único del partido, pero más que pedirle un sacrificio personal, lo que conlleva de otro lado son obligaciones, compromisos y deberes del liberalismo y de sus precandidatos. Lo único cierto, hasta el momento, es que el señor ex presidente está viviendo el merecido retiro de quien ha servido al país y a su partido.

Cotidianamente se habla de Ernesto Samper, Humberto de la Calle, Carlos Lemos, Rodolfo González, Enrique Parejo, David Turbay como precandidatos liberales que buscan alcanzar la dignidad de ser el número uno del partido; parecería fácil la selección si el sistema fuese como los vividos antes de la consulta popular, pero ya empiezan a aparecer brotes de inconformidad sobre los mecanismos que se utilizarán en la escogencia del candidato; hay serios reparos de algunos de esos voceros que no pueden ser dejados de mano, sin que las directivas liberales los analicen con objetividad, porque pueden atentar contra la unidad.

Es responsabilidad prioritaria de los compañeros del ejecutivo, contribuir, dentro de los marcos propios de la equidad, para que el partido no pierda la fe en el proceso de selección del candidato; seguramente el ministro de Gobierno, doctor Fabio Villegas, colmará de confianza con sus actos al partido en su conjunto. La gobernabilidad es una tesis que algunos medios de opinión han tratado de desconceptuar, pero es la esencia y la razón principal para gobernar con armonía; Italia la utiliza permanentemente con cuatro o cinco partidos en la conformación de sus gobiernos; el Japón la practica en cada gabinete y en Colombia el presidente de turno lo hace con los partidos que rivalizaron con él. Por qué entonces no mirarla con buenos ojos en el interior del liberalismo? La dirección liberal viene haciendo un buen esfuerzo pero no sobra recomendarles, con el respeto que merecen sus miembros, sobre la necesidad de incorporar en los programas de divulgación de las tesis liberales a los precandidatos que dicen pertenecer al partido y así, bajo la tutela de nuestra casa de la 36, se sientan ellos con la obligación de respetar y acatar las decisiones que adopte el liberalismo, porque les está ofreciendo la protección para que en su nombre les hablen a los colombianos y blandeen con orgullo sus insignias.

Ante la ausencia de la ley de partidos que regule el proceso de escogencia del candidato, los aspirantes a esa dignidad deberían ir procesando unas reglas que sean transparentes para lograr que el liberalismo mantenga la unidad y se le garantice el triunfo. Lo que no puede quedar en duda, es que la legitimidad la tiene el partido por naturaleza y es la única fuerza que garantiza el éxito de la campaña. Los mecanismos contemplados hoy en la Constitución para la elección del Presidente de la República complican y dificultan para los nuestros la victoria; de acogerse la consulta como mecanismo de selección, sería ésta una primera vuelta, que no le asegura, a quien obtenga las mayorías, ganar la segunda y mucho menos la tercera, si los precandidatos, la dirección y el partido no definen las reglas del juego.

No podemos ignorar que el sistema es tortuoso y está diseñado para que el perdedor, pero mayoritario dentro de los pequeños, convoque a los otros en un gran frente político con el propósito de repartirse el poder (gobernabilidad), mal vista cuando la pone en práctica el partido liberal, pero sí de hondas repercusiones democráticas si la utiliza el sindicato contra el liberalismo.

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