AMÉRICA LATINA, BAJO FUERTE PRESIÓN PARA MEJORAR SU SEGURIDAD AÉREA

AMÉRICA LATINA, BAJO FUERTE PRESIÓN PARA MEJORAR SU SEGURIDAD AÉREA

En Río de Janeiro, los controladores de vuelo tienen que lidiar con un problema de radar conocido como el efecto espejo , que hace que un avión aparezca de repente en las pantallas como dos imágenes que chocan. (VER GRAFICA: UN MAL PROMETIDO)

13 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

En Perú, volar alrededor del aeropuerto de Arequipa, a más de 2.400 metros de altitud, es tan peliagudo que un piloto peruano tenía la costumbre de descender por debajo de las nubes para echar su propio vistazo antes de intentar hacer un aterrizaje dirigido por los instrumentos. Su avión de Faucett Airlines se estrelló este año contra una montaña en un accidente en el que fallecieron 123 personas.

En otras partes de la región, los accidentes en el aire son mucho más frecuentes que en EE.UU. Hace tres años, cuando un avión Boeing 727 de Delta Air Lines se preparaba para aterrizar en buen clima en Guadalajara, México, chocó con una avioneta Cessna.

Milagrosamente, nadie murió en el accidente, pero la hélice del avión más pequeño desgarró una parte del ala del otro avión y las ruedas dejaron marcas en la cubierta del 727.

En toda América Latina, el crecimiento del número de viajeros, la mala formación del personal de las aerolíneas, una geografía difícil, unos aparatos de navegación poco fiables, unos sistemas de control de vuelo frecuentemente irregulares y hasta equipos de radares destruidos por las guerrillas pueden convertirse en una combinación mortal.

Hay ocho veces más accidentes en la región que en EE.UU. y Canadá en conjunto; desde principios de 1995 ha habido un promedio de por lo menos un accidente al mes que ha involucrado muertes o graves daños a la nave. Además, las diferencias en los sistemas de seguridad al volar, en comparación con otros países, sigue creciendo. Los gobiernos de varios países de la región tienen poco dinero o carecen de la disposición política necesaria para resolver sus problemas de seguridad, afirman varios pilotos, las autoridades de EE.UU.

y distintos expertos internacionales en aviación.

La gente habla, pero nadie hace nada para hacer más seguros los cielos , dice Jorge Carlos Botelho, presidente del sindicato de controladores de vuelo de Brasil. América Latina presenta un ambiente muy difícil en el que volar , agrega Ed Soliday, subdirector general de seguridad de United Airlines, filial de UAL Corp. No se puede dar nada por seguro. Hasta las desviaciones menores pueden ser arriesgadas .

Preocupados por los peligros, EE.UU. ha aumentado la presión para que se impongan cambios culturales y operacionales que lleven a mejoras en la seguridad de los vuelos de la región, no sin serias turbulencias políticas. La semana pasada, el gobierno de Clinton _ citando supuestos fallas graves de capacitación, inspección y mantenimiento_ amenazó con prohibir a todas las aerolíneas venezolanas que aterrizasen en EE.UU. Venezuela tomó represalias al suspender los vuelos a Caracas de varios aviones de American Airlines. Tras un fin de semana de conversaciones en Washington, ambas partes llegaron a un acuerdo temporal para cubrir las apariencias. Sin embargo, muchos problemas siguen todavía sin resolverse.

Los nueve mejores Los funcionarios de Sudamérica critican las medidas drásticas de EE.UU. y se quejan de que están motivadas tanto por motivos económicos como de seguridad. Las consideran un intento para reforzar la posición ya dominante de las aerolíneas estadounidenses en las rutas rentables de la región, uno de los mercados de mayor crecimiento del mundo. Los ejecutivos de las aerolíneas latinoamericanas y los funcionarios de gobierno de estos países dicen que EE.UU. trata a otros países, como Rusia e Israel, de una manera más indulgente.

Al señalarlos con el dedo, afirman, también quieren pulir la desprestigiada reputación de la Dirección de Aviación Civil de EE.UU., tras los accidentes de ValuJet Airlines en Florida y de TWA en Nueva York el mes pasado.

Aristides Hospedales, legislador venezolano que encabeza un comité que supervisa la aviación, reconoce algunos de los problemas de su país, pero enfatiza que el gobierno de EE.UU. los exagera por razones puramente competitivas .

No todos los países tiene problemas. Nueve de las casi 30 naciones de la región (Argentina, Aruba, Bahamas, Brasil, Chile, Costa Rica, El Salvador, México y Panamá) recibieron la calificación más alta de las autoridades de EE.UU.

Ejecutivos del sector en EE.UU. y América del Sur predicen que la tensión recrudecerá. La aviación latinoamericana _como muchos sectores de la economía de la región_ está sumergida en un proceso de cambio y apertura. Sin embargo, los gobiernos regionales no tienen la capacidad para defender a los consumidores.

La revolución económica ha impulsado el crecimiento y provocado la creación de cientos de aerolíneas nuevas, deseosas de capitalizar el auge de los viajes aéreos. Sin embargo, durante el avance del proceso de privatización de las grandes aerolíneas de la región, la mayoría de las compañías no han tenido éxito a la hora de establecer un sistema fiable de seguridad.

Un alto funcionario del Departamento de Transporte de EE.UU. describe la raíz del problema de la siguiente forma: Debido a que las aerolíneas y el gobierno en muchos casos se han comportado como una sola familia feliz durante décadas, nunca ha habido demasiada supervisión independiente . Héctor Facundo, piloto de Avianca que encabeza el comité de seguridad aérea del sindicato de pilotos de Colombia, es más directo: Nadie se puede investigar a sí mismo .

Imponer sistemas Ante la carencia de regulaciones nacionales efectivas, EE.UU. intenta, en esencia, imponer su propio sistema de control de la seguridad aérea. A pesar de cierto resentimiento, algunos logros modestos tales como unas mejores inspecciones y un seguimiento de historial son evidentes en la legislación y en las nuevas prioridades presupuestarias en varios países.

Se empiezan a sentir los llamados de atención al tiempo que varios gobiernos intentan lidiar con el impacto económico y la pérdida de credibilidad , si se niegan a cumplir con estas normas, señala Stuart Matthews, presidente de la Fundación de Seguridad de Vuelo de EE.UU., que cuenta con el apoyo de la industria. Junto a la fundación, muchas naciones, aerolíneas y otros grupos se han inscrito para participar el mes que viene en la mayor conferencia latinoamericana sobre seguridad aérea.

En lo que respecta a los peligros de la aviación comercial en otros países, China y Rusia han atraído la mayor parte de la atención de los medios, y EE.UU. no recomienda a sus ciudadanos que vuelen a algunos países de Africa. Pero el tráfico aéreo estadounidense con esas regiones es pequeño.

LOS PROBLEMAS de seguridad aérea en los vuelos con América Latina son numerosos y se han visto exacerbados por las escarpadas montañas y las violentas tormentas de los Andes. Muchos aeropuertos latinoamericanos tienen pistas de aterrizaje difíciles que requieren que el avión descienda entre nubes a través de valles angostos antes de tocar tierra a velocidades mayores de las normales. También son comunes los aeropuertos con una sola pista de aterrizaje y unos equipos obsoletos.

Muchas zonas de la región no están cubiertas por los radares y algunos de los problemas tienen raíces políticas. Hace tres años, un grupo de guerrilleros marxistas en Colombia dinamitó las señales luminosas de aterrizaje en el aeropuerto de Medellín tras destruir una antena de radar del aeropuerto de Cali. Además, los controladores de tráfico aéreo muchas veces trabajan demasiadas horas seguidas, reciben salarios bajos y apenas hablan inglés, el lenguaje oficial de la aviación internacional.

Don McClure, asesor de seguridad de la Asociación de Pilotos de Aerolíneas de EE.UU., que representa a unos 45.000 pilotos de 36 aerolíneas estadounidenses, ha investigado los accidentes en América Latina. Declara que los pilotos estadounidenses tienen que mantener la guardia en alto. El enfoque tiene que ser completamente diferente en esa región, desde el momento en que se pisa el acelerador para despegar. Nadie puede darse el lujo de poner los pies sobre la mesa y relajarse , indica.

A pesar de la larga historia de la aviación comercial en América Latina _ Avianca nació en 1919_ los problemas de presupuesto y las diferencias culturales a veces relegan la seguridad aérea a un lugar secundario, si se compara con EE.UU. Cuando un grupo musical brasileño, que tenía el álbum de música pop más vendido en la historia del país, murió en un accidente en marzo pasado, los investigadores del caso descubrieron una serie de errores de operación.

El jet empresarial que se había alquilado para los músicos se preparaba para aterrizar en Sao Paulo cuando chocó contra la cima de una montaña. Resultó que el piloto había trabajado 17 horas seguidas el día del accidente, seis más de lo que permite la ley. Además, tenía sólo la mitad de horas de entrenamiento recomendadas para volar ese tipo de aeronaves, y se aproximó al aeropuerto al doble de la velocidad normal y a una altitud más baja de lo normal.

Cuando el controlador de vuelo le dijo al piloto que virará hacia el sur, para alejarse de la montaña, éste dobló hacia el norte y la torre no alcanzó a avisarle o advertirle de que volaba demasiado bajo.

Desde la densa selva brasileña hasta los opulentos centros turísticos de México, el control del tráfico aéreo es un aliado bastante débil en la red de seguridad aérea en el hemisferio sur.

Cuando un avión brasileño se quedó sin combustible y cayó al río Amazonas hace varios años, los investigadores descubrieron que la tripulación había perdido el rumbo, y al parecer, no trataron o no pudieron obtener las indicaciones básicas de parte de los controladores de tráfico aéreo.

Muchos expertos estadounidenses realmente destacan a Brasil por estar entre los países más conscientes del tema de la seguridad aérea. Sin embargo, el salario promedio de los controladores de vuelo es tan bajo, que se estima que casi un 70% trabajan un segundo turno en otros trabajos, lo que aumenta el cansancio que experimentan.

Debido a que las autoridades brasileñas sólo publican estadísticas de seguridad aérea de manera esporádica, los controladores han recopilado sus propias cifras. Mediante el uso de las definiciones utilizadas por la FAA para calificar un error, calcularon que el año pasado en Sao Paulo hubo un error por cada 1.850 operaciones, en comparación con un error por cada 58.000 en EE.UU., según las estadísticas de 1994.

Los retos pueden ser un desafío difícil, incluso para las tripulaciones mejor preparadas y que cuentan con las flotas más modernas.

American Airlines, división de AMR Corp., la aerolínea de EE.UU. con el mayor tráfico hacia América Latina, ha estado a punto de sufrir cinco accidentes durante las maniobras de aproximación desde que comenzó a volar en estas rutas hace seis años, según distintos funcionarios del gobierno y ejecutivos del sector.

Los portavoces de la empresa se abstuvieron de confirmar con precisión el número de emergencias. Pero el peor incidente se presentó en diciembre, cuando un Boeing 757 de American se estrelló en las montañas de Cali.

Para los pilotos latinoamericanos, los tabúes culturales que impiden con frecuencia formularle al comandante de la nave advertencias que puedan molestarlo podrían ocasionar errores fatales. El copiloto de un Boeing 737 guatemalteco se enfrentó a un dilema hace casi un año, cuando su avión se aproximaba al aeropuerto de San Salvador en medio de una tormenta.

Las grabadoras de la cabina indican que el copiloto se dio cuenta de que el jet iba por el curso equivocado, pero sólo le formuló al piloto una débil advertencia. El jefe de pilotos de la compañía viajaba en la silla lateral, y el copiloto no quiso avergonzar al capitán de la nave en frente de su superior. Los 65 ocupantes de la nave murieron cuando el avión se estrelló contra un volcán.

Para poner fin a estos traspiés, por lo menos tres aerolíneas de EE.UU. han comenzado a ofrecer asistencia técnica. Además, algunas aerolíneas latinoamericanas están contratando a antiguos funcionarios de la Administración Federal de Aviación de EE.UU. y Boeing Co., la fabricante de aviones más grande del mundo, está contribuyendo en la creación de consejos regionales de seguridad y dando demostraciones sobre el funcionamiento de programas modelo de seguridad aérea.

Algunos gobiernos Latinoamericanos se han mostrado renuentes a investigar las causas de algunos accidentes. Funcionarios del gobierno peruano condujeron una investigación superficial sobre las causas que motivaron la caída de un jet Fawcett en el Atlántico Norte hace varios años, aunque docenas de personas viajaban en el avión procedente de Islandia.

Estados Unidos y Canadá ofrecieron ayudar en la investigación, pero los peruanos rechazaron la mayoría de las ofertas.

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