SE CRECE EL PROBLEMA

SE CRECE EL PROBLEMA

Aunque parezca reiterativo, el tema de los cultivadores de hoja de coca del Llano y de la Amazonia, merece continuar sobre el tapete debido a la situación generada la semana anterior en Putumayo y Guaviare, y por las implicaciones que puede tener estos hechos.

06 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

El problema es uno solo. Un grupo numeroso de familias de estas regiones del país viven del cultivo de hoja de coca, porque es la única actividad rentable en zonas tan apartadas y abandonadas por el mismo Estado. El sistema no les ha dejado otra alternativa para subsistir.

Hay que distinguir entre los cultivadores y los narcotraficantes. Los primeros son en su mayoría campesinos o colonos que se internaron en la selva para ganarse la vida, luego de haber pasado por innumerables dificultades para conseguir un empleo digno y con una remuneración justa. Estos se ganan el sustento y el de sus familias con esta actividad.

Los segundos son realmente los beneficiados con el trabajo de los primeros, son los de las grandes ganancias y también los de los grandes privilegios inclusive por parte del Gobierno a través de la misma justicia (léase rebaja de penas; cuando los capturan y juzgan).

Aunque el Gobierno y las Fuerza Militares le han vendido a la opinión pública la idea de que los que están protestando en el Guaviare y Putumayo son narcotraficantes, lo cierto es que son simples cultivadores.

Por qué el Gobierno no dialoga con los afectados? Porqué no se les da el mismo tratamiento que a los verdaderos narcotraficantes? Por que no se ha diseñado siquiera un solo programa tendientes a erradicar el problema con soluciones sociales viables? No hay una explicación lógica a estas preguntas.

Por eso seguimos insistiendo en la necesidad de conversar con los campesinos y colonos para buscar una salida concertada a mediano y largo plazo, porque cualquiera con un cociente intelectual normal entiende que un problema como este no se soluciona de la noche a la mañana, y menos con represión y muerte como está ocurriendo.

Cuantos muertos y heridos más serán necesarios para que el Gobierno decida escuchar con atención y con voluntad de solución a los manifestantes? Estos han expresado estar dispuestos a erradicar los cultivos si el gobierno les ofrece alternativas de subsistencia reales.

Por ahora, la situación se puede empezar a manejar con tacto, antes de que se le salga de las manos al gobierno; pues con los movimientos que se han iniciado en Caquetá, el sur del Meta, y los que se vislumbran en otras regiones el panorama tiende a agravare.

A su regreso de Europa, el presidente Samper, ha dicho que estudiará detenidamente el ofrecimiento del gobierno francés de subsidiar la erradicación de cultivos ilícitos, y ha anunciado que la Red de Solidaridad Social encaminará sus esfuerzos hacia la búsqueda de alternativas de solución para los involucrados en esta problemática. Ojalá el Gobierno no tome mucho tiempo analizando estas opciones y prontamente decidan meterle el hombro al problema para que de verdad sea el tiempo de la gente.

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