LA RUTA DE LOS LIBERTADORES*

LA RUTA DE LOS LIBERTADORES*

Una de las obras de mayor importancia en la carrera integracionista de la Orinoquia es, indudablemente, la Ruta de los Libertadores. Aunque la idea rebasa ampliamente la geografía de la región, puesto que se trata de unir por vía carreteable a Bogotá con Caracas, el importante tramo que recorre al interior de ella y las proyecciones que promete para el desarrollo del piedemonte araucano y casanareño, la convierten en una expectativa de primer orden.

06 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Liderado por los Corpes Orinoquia y Centro Oriente, la Cámara Binacional Colomboávenezolana, gobernaciones y alcaldías de ambos países, se abre paso con agilidad.

Esta réplicaáhomenaje a la ruta que enfrentó Bolívar con sus tropas de llaneros en 1819 y que culminó con el sello de la independencia definitiva en el Pantano de Vargas y el Puente de Boyacá, parte de Caracas y sigue por Maracay, Valencia, Barinas, Maporal, Guasdualito y el Amparo, localidades estas de territorio venezolano, para continuar en Colombia para la capital Arauca, Tame, La Cabuya, Socha, Paz de Río, Belén, Duitama y Tunja para terminar en la capital de nuestro país. La ruta comprende, además, una variante por San Fernando, en el tramo entre Maracay y Guasdualito.

Resultan obvios los beneficios de todo tipo que la carretera traerá para una región fronteriza como la Orinoquia; los vínculos de amistad entre Colombia y Venezuela se fortalecerán ostensiblemente; el transporte de viajeros e intercambio de bienes de consumo se agilizará notablemente al evitar la actual ruta del Táchira y los santanderes; se estimulará la actividad industrial y agroindustrial; la colaboración binacional en materias de educación y salud sería más viable y se facilitaría multitud de planes ecoturísticos comunes.

El esfuerzo de ambos gobiernos consiste en construir los tramos que hacen falta: BarinasáMaporaláGuasdualito en Venezuela y La CabuyaáSácamaáBelén en Colombia. Concluidas estas obras se estará en presencia de una carretera con sólo un ascenso pronunciado entre Sácama y Socha. Estas excepcionales condiciones convierten a la Ruta de los Libertadores en un factor de primer orden con respecto a los objetivos del Pacto Andino, el Acuerdo de Cartagena, el Mercosur, además de facilitar la implementación del tráfico multimodal río Orinoco.

Pero quizá el aspecto integracionista de mayor relevancia es el humano, el que involucra a los de carne y hueso, porque mientras en los estrados administrativos y políticos los problemas se dirimen entre la frialdad de la retórica y las cifras, los pobladores rasos son quienes sufren directamente sus consecuencias.

Regularmente, incidentes como el de la barcaza colombiana, el mapa del Instituto Agustín Codazzi pertenecen exclusivamente a los terrenos de la diplomacia y la milicia, pero los efectos para el habitante se traducen en dolorosas experiencias como la incursión de la guardia venezolana en poblados colombianos, las interrupciones del comercio detallista y la exacerbación de chauvinismos burdos y primitivos que alteran el entendimiento que venezolanos y colombianos se han profesado durante siglos.

Algunos sectores influyentes del Meta no han visto con buenos ojos el proyecto de tan importante vía carreteable, pues consideran que podría frenar y retrasar los planes viales de este sector orinoquense. Es un temor infundado que desaparecerá en la medida en que se tome conciencia regional y se entienda que los buenos sucesos que se deriven de la Ruta de Los Libertadores son benéficos para todos los habitantes de la Orinoquia. Es ese tipo de egoísmo el que se debe superar mediante la divulgación del contenido, el ámbito y la filosofía de la Gran Orinoquia.

La Ruta de Los Libertadores constituirá un aporte significativo para limar diferencias y retornar al paraíso aquel en que la frontera era asunto de mapas que en nada estorbaba su vida cotidiana ni se interponía en las relaciones familiares que seguramente tenía en ambos territorios.

La vía tendrá que ser un instrumento para repetir en el siglo XXI la conocida anécdota de hace algunas décadas, la cual describía al llanero aquel que guindaba su hamaca sobre la línea de frontera y al mecerse plácidamente decía: Estoy en Colombia...estoy en Venezuela... .

*Este texto hace parte del trabajo denominado Borradores ara una reflexión orinoquense .

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