El poder y la realidad

El poder y la realidad

30 de junio 2011 , 12:00 a.m.

Para evitar la fatiga de los lectores, que por tanto insistir pueden calificarme como insoportable monotemático, tenía la intención de referirme a otros asuntos. Sin embargo, es tal el apego que tengo por el sector rural, que me veo obligado a volver sobre el tema, sobre todo porque con demasiada frecuencia las opiniones que lanzan algunos personajes de la vida nacional son tan sesgadas o carentes de conocimiento, o definitivamente pobres, que no me resisto los deseos de meter baza sobre aspectos que son motivo de comentario o análisis. Para no ir muy lejos, leyendo la entrevista que le hizo El Tiempo al Canciller de Chile, por cierto elogioso para nuestro país, vino a mi memoria el pasaje de un informe que presenté al Ministro de Agricultura de ese país al concluir una asesoría para la cual me contrató una entidad internacional.

Sobre la cuestión política escribí: "el primero y el más importante objetivo en mi sentir es la conquista de un verdadero poder político, tanto internamente en el Gobierno como fuera de él. Dicho de otra manera, el Presidente y los miembros del gabinete ministerial deben percibir el grado de liderazgo o influencia política que tiene el titular de la cartera agropecuaria. También los gremios del sector y otros protagonistas de la vida nacional, deben ser colocados en igual tónica, de manera que se obtenga respaldo para sus tareas".

"Por supuesto, cuando esto se anota, no se está diciendo, bajo ningún motivo, transgredir o romper la unidad monolítica del Gobierno. La administración es una y a ella se debe el mayor esfuerzo y lealtad de sus integrantes".

"En perfecta armonía con el plan global, el Ministro de Agricultura debe ser considerado vocero de los consumidores y de los productores, pues no hay nada más costoso para aquellos, que lo que estos no producen; y esto es válido para economías desarrolladas y en desarrollo, por la seguridad alimentaria, la conservación del medio ambiente, la estabilidad social y el progreso nacional".

Hago esta reflexión, citando algo que escribí hace años, porque me llama la atención lo que está ocurriendo en muchos países del mundo en donde, dicho literalmente, se está trasladando el poder sectorial a los ministros de Hacienda. La comprobación indiscutible de que la responsabilidad de los incrementos de los precios de los alimentos en parte cae en la órbita de los mercados financieros y que la posibilidad de mitigar las alzas subsecuentes está por los lados del Banco Mundial, me surge la inquietud de que más pronto que tarde tendremos a los ministros de Hacienda tomando decisiones sobre algo que poco conocen o rechazan de plano. Al hacer este punto, no estoy descalificando a los ministros de Finanzas -entre otras razones, porque más fiscalista que yo, pocos-, sino lo que busco es aplicar la voz popular 'zapatero a tus zapatos', porque lo otro sería un desastre. Por experiencia y conocimiento directo, puedo decir que la política económica no es un parámetro fijo, sino una variable en continua negociación entre Presidente, ministros, jefes de departamentos administrativos, funcionarios del Emisor y, en fin, personajes que con la anuencia del Primer Mandatario participan en los diversos mítines. A esta altura del partido me pregunto: ¿qué ocurre si el vocero del sector es el zar de las finanzas públicas? .

Gabriel Rosas Vega Ex ministro de Agricultura .

rosgo12@hotmail.com

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