ITALIA: ESTABILIDAD EN LA IZQUIERDA

ITALIA: ESTABILIDAD EN LA IZQUIERDA

Cuando el público asistente al partido Argentina-Italia en el Mundial de Fútbol de 1990 coreaba el nombre de Diego Maradona en el Estadio San Paolo de Nápoles, el día en que el equipo local fue eliminado de la justa, hubo quienes adujeron como explicación que era el sentimiento de frustración por el relegamiento histórico de que había sido víctima el sur de Italia lo que explicaba esa extraña opción, al paso que los medios oficiales quisieron explicarlo solo como el reconocimiento al único ídolo que los había llevado a ganar varios torneos.

05 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Pero ahora, cuando el líder de la Liga del Norte, Humberto Bossi establece un Parlamento propio y nombre Consejo de Ministros para lo que él denomina República de Padania, retomado el nombre que en el Imperio Carolingio tuvo la llanura de que se extiende desde el río Po y los Alpes hasta la provincia Emilia Romagna, la cuestión pasa de ser mirada como un juego para obtener ventajas del gobierno central, y obliga a plantearse en serio la pregunta acerca de si es viable hacia el futuro la unidad italiana.

Historia reciente Nacida de la anexión que Piamonte hizo de la Lombardía y el Véneto primero y del resto de reinos después, la República italiana no ha cumplido aún su primer siglo y medio de existencia cuando ya presenta graves problemas de cohesión: el norte, de mayor desarrollo industrial y más ligado a Europa acusa a Roma de ser un nido de burócratas, que no ha tenido una política de desarrollo regional y descentralización, al paso que descalifica al sur de ser una región donde la mafia se ha aclimatado.

Estas diferencias tienen un profundo enraizamiento histórico: el norte es de origen celta, en tanto que el sur es mediterráneo y mientras el norte tenía sistemas modernos de riego ya en 1920, el sur heredaba el atraso que las ocupaciones extranjeras dejaron en su territorio. Como dijo Metternich en el Congreso de Viena de 1915, Italia es solo una expresión geográfica ( Italien ist ein geografhikez Ausdzuck ), y en ella a diferencia del resto de naciones donde el gobierno central surgió como resultado de la unificación del mercado interno, acá la unificación se creó desde el Estado. Así convergieron zonas que habían estado bajo dominio austro-húngaro como Lombardía-Veneto, regiones del Sur que habían formado parte del imperio español y los estados pontificios. Pero por lo que se ve ahora, la cohesión no ha sido tan sólida.

Para quien conociera Italia de antes, resulta sorpresivo encontrar que el proceso de denuncia y juicio de la corrupción inveterada, haya llegado hasta el nivel de los Primeros Ministros y que uno de ellos esté preso y otro prófugo. Quizá la presencia en el gobierno de Antonio Di Pietro, el fiscal del proceso Manos Limpias que lideró dicho proceso, esté simbolizando por un profundo relevo en el sistema político italiano.

Adicionalmente, la virtual recomposición y fractura de los antiguos partidos ha recompuesto el mapa político de la península. Mientras la coalición Polo de la Libertad agrupa al magnate Silvio Berlusconi, al heredero del fascismo de Musolini y al nacionalismo del norte, y copan el espacio del centro y la derecha, las fuerzas del antiguo partido comunista escindido en Partido Democrático de la Izquierda y Refundación Comunista, se agrupan con ex-demócratas cristianos como el Primer Ministro Romano Prodi en la coalición Olivo.

En un país tradicional inestabilidad política -ha habido casi un gobierno por cada año pasado después de la guerra-, el resultado ha sido el desorden económico expresado en un recurrente déficit fiscal, que había colocado a Italia en imposibilidad de poder cumplir las metas de la Unión Europea para establecer la moneda única. Por ello, la condición básica de cualquier proceso de reordenamiento económico pasa por tener un gobierno estable.

Logros económicos La reciente revisión de la calificación que MOODY S, principal firma evaluadora de riesgo hizo de la economía italiana, al elevarla de la categoría A3 a la categoría AA1, reconoce que se han logrado significativos avances. El tipo de cambio que alcanzó a superar las 2.000 liras por dólar, se sitúa en torno a 1.500 en este momento y aunque es verdad que falta por corregir graves problemas fiscales, Italia está por encima de Inglaterra en el cumplimiento de las metas exigidas por la Unión Europea.

El gobierno de transición de Lamberto Dini realizó parte de los cambios: Reforma del sistema pensional y avance en el proceso de privatizaciones. En este momento la poderosa empresa estatal de ferrocarriles se ha transformado en una sociedad por acciones de la que el gobierno es socio mayoritario y se prepara la privatización del ente nacional de energía (ENI) y del Instituto de Contratación de las Obras Públicas (IRI). La presencia del ex-Primer Ministro Dini en el gabinete del nuevo gobierno Romano Prodi ha sido una señal saludable de cohesión y sobre todo de continuidad en las políticas.

Berlusconi, cuyo gobierno de solo cuatro meses no logró el consenso para aplicar su plan de reformas critica al gobierno que su acción se centre en sanear las finanzas cuando de lo que se trata es de reactivar el crecimiento, pero se ha impuesto la verdad de a puño, de que es imposible un proceso económico ordenado con la inestabilidad y ruido que introduce un proceso inflacionario como el que vivió históricamente Italia.

Las organizaciones sindicales dan por sentado que el tema de las pensiones ha quedado atrás con el aumento de 60 a 65 y de 55 a 60 años para hombres y mujeres respectivamente adoptado por el pasado gobierno, y lo que se puede tratar ahora es lo referido al sistema de salud.

Algunas organizaciones han vuelto a proponer el sistema de la escala móvil , que ya aplicó Italia en el pasado y que consiste en reajustar automáticamente los salarios de acuerdo al índice de aumento de los precios del mes transcurrido. Se ha propuesto también, reducir para el año 2000 la semana de trabajo a 35 horas, caminando hacia una semana futura de cuatro días y 32 horas de trabajo, como forma de reactivar el empleo.

Italia sigue siendo un país opulento, sin grandes tensiones ni carencias sociales; pero deberá mantenerse en la senda del manejo equilibrado para restablecer la confianza perdida por la pasada inestabilidad política. Caído el Muro de Berlín, los temores que siempre se utilizaron para impedir la llegada de partidos de izquierda al gobierno, se han diluido.

Ahora ocurre que los tradicionales opositores al régimen capitalista han recibido el difícil encargo de modernizar el sistema político y la estructura productiva italiana para poder ingresar definitivamente a la Unión monetaria y al nuevo milenio.

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