Viva la experiencia sensorial

Viva la experiencia sensorial

El cuerpo, la acidez o las notas, son términos que parecieran estar asociados con la música, a la anatomía o a la forma de ser de una persona, pero no al café. Por lo tanto, es un tema que no está claro para muchos.

28 de junio 2011 , 12:00 a.m.

Pero, son tantas las posibilidades gustativas con la bebida, que hay todo un despliegue de conceptos definidos, que permiten vivir la mejor experiencia sensorial.

"Lamentablemente, aún muchos colombianos no tenemos esos conocimientos y no hemos querido buscar la forma de aprender. Eso es muy triste porque vivimos en un país cafetero", asegura Claudia Gutiérrez, administradora de alimentos de Carulla, cadena que creó la primera Feria 'Colombia es café', que buscó, precisamente, educar en el conocimiento de esta conocida bebida natural.

Empiece a sentir con la nariz La Federación Nacional de Cafeteros, al detallar que en el café hay infinitas posibilidades de caracterización, como en el vino, hace muchos años pidió la asesoría del enólogo francés Jean Lenoir, para que hiciera una caracterización de los aromas del café. Fue así como se estableció que en éste pueden existir más de 36 aromas, a lo que se le conoce como la Nariz del Café y con la que muchos catadores se preparan. Por eso, para que viva la experiencia sensorial, lo primero que debe hacer es percibir la fragancia, que es el olor del café antes de ser preparado; es decir, cuando está molido antes de mezclarse con el agua. En este paso, trate de identificar alguna fragancia que se le haga familiar, no es para nada complicado.

Como segundo paso, sienta el aroma. Esto se hace una vez que se ha depositado, en el mismo recipiente del café molido, el agua caliente, a una temperatura media de 92 grados centígrados. Tan pronto se mezclen, sienta la infinita posibilidad de olores.

En este paso, lo primero que se define es la intensidad y claridad del aroma.

Y en segunda instancia, hay que tratar de relacionar y de reconocer aromas conocidos como los florales, los frutales o los herbáceos.

Concéntrese en su gusto Posteriormente, pruebe el café (sin azúcar, preferiblemente) y trate de identificar tres cosas: La acidez, que hace referencia a la brillantez que se siente cuando se toma un sorbo. Esta reacción se pronuncia en la parte de atrás de la lengua y a los lados de la misma. Según los expertos, la acidez es una de las grandes cualidades del café colombiano, porque al despertar el gusto con una sensación de cosquilleo, abre la posibilidad de que la boca descubra nuevos sabores. Luego, sienta la suavidad. Si toma el café e inmediatamente siente la boca seca, no es muy suave; si, por el contrario, lo que quiere es seguir tomando, el café es suave.

Más adelante, trate de sentir el cuerpo de esta bebida, el cual permite reconocer el grosor de la misma, lo cual está determinado por la perdurabilidad que se tiene durante el consumo y después del mismo.

Las notas, son la sensaciones posteriores a la toma del café, en donde se sienten sabores como la nuez, el chocolate, la madera o una infinidad de alternativas más.

Reglas de oro para obtener un buen café Existen varios aspectos que influyen para que el potencial de sabor y aroma del café se destaquen en la preparación.

El primero, evidentemente, tiene que ver con la calidad del café y de los cuidados que se hayan tenido a lo largo del proceso productivo, para que las características se preserven.

El segundo, tiene que ver con el agua. Una taza de café contiene un 98,5 por ciento de agua (un espresso contiene un 95 por ciento) y tan solo el 1,5 por ciento restante, pertenece a otras sustancias. Por eso, lo ideal es que sea agua pura y tratada, para que cualquier elemento contaminante o de mal sabor no afecte la degustación del café o la máquina en la que se prepara el tinto o el espresso. La taza en la que se sirve también es de vital importancia, pues de su material, que generalmente es porcelana fina, y su capacidad para mantener el calor, depende que se conserven las cualidades del café. Y, por último, la limpieza de los elementos con los que se prepara, bien sea una cafetera de casa o una máquina de espresso. Estos deben tener mínimo un lavado diario, para que los restos acumulados no se oxiden y cambien las propiedades gustativas de una taza

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