LOS SECRETOS DE LA NOSTALGIA

LOS SECRETOS DE LA NOSTALGIA

El siglo XIX representó para Colombia una época de transformaciones radicales cuyos efectos todavía no terminan.

10 de agosto 1996 , 12:00 a.m.

Parte de esa historia, y sus costumbres quedaron al cuidado de la memoria, y de las generaciones de hombres que decidieron cuidar del pasado y su legado cultural.

Por ese motivo, en la carrera octava con calle octava existe el Museo del siglo XIX, entidad que pertenece al Fondo Cultural Cafetero.

La casona, donde funciona la institución, tiene un valioso diseño arquitectónico porque logra combinar en su estructura tres tiempos distintos.

Originalmente, fue de una sola planta. Aún conserva el patio cuadrado y los corredores laterales de baldosas y piedras que comunicaban diversos espacios al estilo de la Colonia.

El comerciante santadereano José María Valenzuela la habitó y amplió en 1880 para dejar su huella, de estilo republicano en sus balcones y fachadas.

Y por último, en uno de los salones del segundo piso se puede observar una chimenea, entre otras obras modernas.

Ese mestizaje de formas y estilos, que mantienen cierta armonía, se debe en parte a los usos que tuvo la vivienda. Por ejemplo, a principios de los años 20 fue sede del Ministerio de Guerra, y posteriormente albergó al Colegio de María Inmaculada.

Sin embargo, la casa no conserva su área original porque la parte posterior desapareció para darle paso a la carrera 8A, que es una de esas acciones que inmortalizan la planificación urbana.

Volver atrás El alma del museo es su colección de piezas curiosas que recrean para el visitante, un estilo de vida que perdura en la memoria de los abuelos.

Para la dirección de la institución, es motivo de orgullo el hecho de haber comprado la Botica de los Pobres a los descendientes de su propietario y fundador don Alejandro Prince, famoso farmacéutico de la ciudad de Ocaña, en Santander del Norte.

La Botica de los Pobres, funcionó desde finales del siglo pasado hasta 1930 cuando fue cerrada , explicó Consuelo García, Asistente de la Dirección del Museo.

La botica se compone de piezas originales que incluye el cuaderno de las Recetas Magistrales, cuentas de cobro, frascos, morteros y pomos de porcelana de fabricación francesa y alemana, donde existen remedios y fórmulas que curaron a varias generaciones de colombianos.

Por otra parte, en la Galería de Retratos, una de las distintas salas en que se divide la casa, se observan pinturas originales de José María Espinosa, el Abanderado de Nariño, Epifanio Garay y Acevedo Bernal.

Del mismo modo, se exhiben la esculturas del maestro boyacense Dionisio Cortés, y las caricaturas de Ricardo Rendón, que parecen no perder vigencia por su particular forma de pintar el acontecer de la vida política del país.

Esa parte se complementa con una bella muestra, en la Sala de Paisajes, donde se exponen cuadros de los pintores Roberto Páramo, Ricardo Gómez Campuzano y José Domingo Rodríguez quienes dieron brillo a la denominada Escuela de la Sabana caracterizada por sus paisajes.

Otra de las exposiciones permanentes, muestra una colección de miniaturas elaborados en medallones y camafeos que ilustran el estilo de vida de los bogotanos de otro tiempo.

Quedan muchos objetos por describir como un aviario, compuesto por pájaros disecados de especies que ya desaparecieron de la fauna nacional. Estos sitios hacen de la casa un lugar para aprender y disfrutar de un época que no quiere terminar.

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