La Ley 1450 o PND

La Ley 1450 o PND

Oscar Wilde pasó a la historia, entre otras cosas, por su famosa expresión "que hablen mal de mí, con tal de que hablen de mí". Esta reflexión viene como anillo al dedo en relación con los debates y críticas que ha suscitado la aprobación y refrendación de la Ley 1450 de 2011, mediante la cual acaba de cobrar vida el Plan Nacional de Desarrollo conocido bajo el rótulo de 'Prosperidad para Todos'.

28 de junio 2011 , 12:00 a.m.

Recordemos que pocos colombianos, por no decir que una escasísima y selecta minoría, leyeron, analizaron o tuvieron algún tipo de aproximación con el Plan de Desarrollo del Gobierno anterior en sus dos versiones de 4 años cada una.

Aun en cursos a nivel especializado, ningún estudiante recuerda aquello del Estado Comunitario, a pesar de que la imagen persistente semana tras semana del jefe del Estado en sus consejos comunitarios debería haber generado alguna conexión con los propósitos institucionales del Gobierno. Es evidente que la obsesión de gobernante y de gobernados por el tema de la seguridad desplazó a segundo plano cualquier interés o motivación por temas económicos.

El intento malogrado entre 1998 y el 2002 por una paz negociada también relegó el tema económico, al punto tal que la ley que aprobó el plan de desarrollo - bautizado como Cambio para la Paz- fue finalmente declarado inexequible por la Corte Constitucional y ningún colombiano se dio por aludido. De planes de desarrollo anteriores, antes de que fuese una norma constitucional, los más recordados son el de la Revolución Pacífica, que dió origen al proceso de apertura y globalización con todos los efectos positivos y negativos que dicho proceso engendró, y el muy comentado de Las Cuatro Estrategias, que dio origen al sistema Upac, con todos sus efectos buenos y malos.

No por nada, cada vez que el Gobierno actual acude a la ya arraigada figura de las cinco locomotoras, es inevitable hacer reminiscencia a las cuatro estrategias de los años 1970-1974. La mencionada Ley 1450, que le dio el arranque legal a las cinco locomotoras, abarca la bobadita de 275 artículos; de ahí la crítica de que pueda convertirse en una colcha de retazos, con un nivel desproporcionado de detalle que le hace perder la coherencia que sería deseable entre todos sus componentes. El plan del Gobierno anterior abarcaba 160 artículos con muy pocas cifras y posiblemente ahí está la causa de que haya pasado por la vida nacional sin pena ni gloria. El actual plan, por el contrario, tiene por ejemplo un Artículo, el 135, intitulado 'Sustitución de vehículos de tracción animal', que en sana lógica debería ser un tema de policía local y no estar al mismo nivel jerárquico del artículo que define el concepto de Vivienda de Interés Social.

Esta proliferación de temas permite que el texto final aprobado por el Congreso, pueda convertirse en un 'arbolito de Navidad'. Tiene toda la razón Carlos Caballero, cuando propone sacar del texto constitucional la norma discusión y aprobación del Plan de Desarrollo. A la hora de la verdad, el plan de desarrollo de cualquier Gobierno debería ser el programa de gobierno del candidato o partido elegido por voluntad popular.

*Profesor de Economía, U. del Rosario gonzao.palau@urosario.edu.co

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