EL DESFIBRILADOR PORTÁTIL: ÚTIL, CONVENIENTE Y VITAL

EL DESFIBRILADOR PORTÁTIL: ÚTIL, CONVENIENTE Y VITAL

UNA OPORTUNA descarga eléctrica marca la frontera entre la vida y la muerte para una tercera parte de las víctimas de un paro cardíaco. El acceso a un desfibrilador en los 10 minutos siguientes al paro es algo clave. Sin embargo, incluso en Estados Unidos, menos del 10% de las víctimas tienen la suerte de recibir la descarga salvadora antes que sea demasiado tarde.

07 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Eso podría cambiar pronto. Media docena de empresas de EE.UU. están empeñadas en poner al alcance del público la tecnología necesaria para salvar a más víctimas de paros cardíacos. Los desfibriladores actuales son costosos, voluminosos y complicados de hacer funcionar. Por ello, empresas como Physio-Control Corp. y Laerdal Medical Corp. se han dedicado a simplificarlos y miniaturizarlos.

Pero Heartstream Inc. se les ha adelantado. Su desfibrilador portátil ya fue aprobado en Europa y pronto recibirá el visto bueno de la Dirección de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.

La máquina de Heartstream pesa apenas cuatro libras y tiene sólo dos botones: uno para encenderla y el otro para activarla. Al encender el aparato se escucha la voz de Peter Thomas, conocido narrador de programas científicos de TV, que guía al usuario durante el proceso de preparación de la máquina, que sólo tarda un minuto.

Una vez que se colocan los electrodos del desfibrilador sobre el pecho desnudo del paciente, una minicomputadora incorporada al aparato toma un electrocardiograma. Sobre la base de los resultados, calcula la cantidad de electricidad que requiere la víctima y envía la descarga. El año pasado se realizaron pruebas del desfibrilador entre 294 pacientes de 14 clínicas: la máquina funcionó bien y ningún paciente sufrió lesiones.

Algunos de los desfibriladores portátiles en proceso de desarrollo no son más grandes que un diccionario de bolsillo y son tan fáciles de operar que prácticamente no requieren capacitación alguna.

Los fabricantes sueñan con el día en que estos aparatos, que costarán entre US$2.500 y US$4.000, sean tan comunes como los extinguidores de incendios. Heartstream calcula que su aparato tiene unos 750.000 clientes potenciales, incluida la policía, personal de urgencias y consultorios médicos en oficinas públicas, empresas privadas y hasta edificios de apartamentos. La compañía aspira a vender el año entrante unos 5.500 aparatos.

Algunos todavía albergan dudas sobre la conveniencia de ofrecer acceso a máquinas tan avanzadas a personas sin conocimientos médicos. Pero a juicio del Dr. Myron Weisfeldt, director del departamento de Medicina de la Universidad de Columbia, el modelo de Heartstream es un gran paso adelante por su simplicidad y bajo consumo de energía . También es preciso determinar cuántos desfibriladores necesita tener una comunidad para que baje la tasa de mortalidad por paros cardíacos. La experiencia de Rochester, un pueblo de Minnessota, parece alentadora. La población ya tenía una tasa de supervivencia del 30% en los casos de paro cardíaco que ocurrían en presencia de un testigo. Después que comenzaron a usar los desfibriladores portátiles en la mayoría de las patrullas policiales, la cifra aumentó al 49%.

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