LA TELEFONÍA CELULAR LO HIZO RICO, AHORA LA ESPOSA QUIERE SU PARTE

LA TELEFONÍA CELULAR LO HIZO RICO, AHORA LA ESPOSA QUIERE SU PARTE

Craig McCaw parece haber encontrado por fin la horma de su zapato, una persona astuta y terca para hacer negocios: su esposa Wendy.

08 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

McCaw levantó un imperio de telefonía celular en Estados Unidos al comprar a precio barato y de manera clandestina varias licencias de telefonía local.

La venta de su empresa, McCaw Cellular Communications Inc. a AT&T por US$11.500 millones en 1994, lo convirtió en multimillonario a los 44 años.

También le dio tiempo para reflexionar. En privado, McCaw, que pronto cumplirá 47 años, dice que analizó su vida y encontró que su matrimonio de 22 años había perdido lustre. McCaw le dijo a su esposa que deseaba salir con otras mujeres. La pareja se separó en enero de 1995 y McCaw presentó una demanda de divorcio en septiembre en el tribunal superior de Seattle. Al mismo tiempo, le informó a su esposa mediante un abogado que esperaba que el acuerdo fuera privado, digno y amistoso .

Sin embargo, ha resultado todo lo contrario.

Ninguna presión La media docena de abogados y asesores de la esposa de McCaw han acusado al equipo de abogados del empresario de obstaculizar el acceso a unas 5.000 cajas de documentos que están almacenadas en una bodega de AT&T. Alegan que McCaw engañó a su esposa al aconsejarle que no se sintiera presionada en lo absoluto a responder a la demanda de divorcio, incluso mientras sus abogados se apresuraban a asegurar el caso, que representó honorarios legales de US$120.000.

En represalia, la esposa de McCaw trató de desalojarlo de la casa que compartían en Seattle, a pesar de que eltribunal superior de Seattle ya le había otorgado la casa a orillas del mar que el matrimonio tenía en Santa Barbara y donde la señora McCaw reside habitualmente. La propiedad está avaluada en US$9 millones. Los documentos del tribunal también muestran que ella ya recibió otros US$21 millones.

Pero no sólo está en juego la reputación de McCaw de ser un visionario motivado por ideas y no por dinero. También podría verse obligado a reducir o retrasar sus proyectos de inversión, incluido el lanzamiento de una red satelital de comunicaciones.

Washington es un estado que reconoce los bienes gananciales y bajo esta ley la señora McCaw podría recibir hasta la mitad de la fortuna, que asciende a unos US$1.000 millones. McCaw, a diferencia de otros grandes magnates, no cuenta con un acuerdo prematrimonial. Incluso con un contrato de este tipo, los empresarios acaudalados como John Kluge y Donald Trump han tenido que pagar enormes sumas para divorciarse.

Sin embargo, McCaw señala que no tiene intención de renunciar a US$500 millones. En su opinión, gran parte de la fortuna, unos US$700 millones, debería considerarse de manera separada porque proviene de regalos en acciones y efectivo que él y sus tres hermanos recibieron de sus padres antes de casarse. En el estado de Washington, los jueces cuentan con una amplia autoridad para tomar estas decisiones. Si el juez concuerda conMcCaw, éste podría quedarse con unos US$850 millones.

Algunos expertos creen que el argumento de McCaw es exagerado. Lo va a pasar muy mal tratando de proteger sus activos de las acciones de su esposa , dice Michele Jones-Garling, conferencista de la Facultad de Derecho de la Universidad de Washington. Se pueden rastrear los orígenes de la fortuna, pero eso tiene un límite .

James Hardisty, profesor de Derecho de la misma universidad agrega: Las circunstancias económicas del cónyuge son un factor y en este caso la favorecen a ella. La duración del matrimonio también favorece a la esposa .

Más que suficiente McCaw se opone a cualquier insinuación de que no actúa de buena fe con su esposa. La cantidad de dinero que se llevaría tras el divorcio] es más que suficiente para hacer lo que quiera , declara McCaw. Tengo muchos otros objetivos y aspiraciones, y si tuviera que escoger dónde invertir en obras de caridad, éste no sería el caso, pero deseo lo mejor para ella .

La esposa de McCaw, a quien le disgusta el candelero público casi tanto como a McCaw, entregó un comunicado a través de un portavoz. Estos son asuntos muy personales y la señora McCaw no estima apropiado discutirlos públicamente.Sólo desea señalar que lamenta lo que está pasando después de 22 años de matrimonio .

Pero la madre de la esposa de McCaw, Shirley Petrak, está feliz de discutir el asunto. Ella ha sido algo muy positivo para él. Ahora parece que trata de deshacerse de ella por la menor cantidad de dinero posible .

Sin embargo, la experiencia le ha dado fortaleza a la señora McCaw. Aunque reconoce que no ve a su hija desde hace cinco años, su madre confiesa que es una persona con mucha confianza y que no tiene duda que dará batalla. Es una luchadora .

A menos que la señora McCaw acuerde una tregua, algunos de planes de McCaw quedarán en el limbo algún tiempo. Una orden del juez del tribunal superior de Seattle ha restringido la posibilidad de que realice nuevos negocios, si bien si lo autoriza a continuar con sus actuales actividades.

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