CUANDO EL RÍO SUENA...

CUANDO EL RÍO SUENA...

Para inmortalizarse, suelen los gobernantes soñar grandes empresas que traducen, por lo general, en la realización de obras monumentales. La acrópolis Griega y la Roma vestida de piedra por los Césares como que, todavía son motivo de regocijo universal.

07 de agosto 1996 , 12:00 a. m.

Cuesta Abajo En nuestro medio, guardadas las proporciones, de un tiempo para acá, el gobernante de turno, en una curiosa competencia con su antecesor, quizá para perpetuar el nombre, llenar las árcas y proyectar la ambición política personal, se especializó en el parcheo de calles y el diseño de avenidas. Algún encanto especial debe tener esta actividad. Y, siendo valorización una contribución obligatoria que ha servido para recaudar fondos suficientes con destino al desarrollo de la ciudad, inexplicablemente el Departamento de Valorización del municipio de Ibagué, que administra tales recursos, ha sido una entidad deficitaria y catastrófica, cuyas realizaciones viales son inversamente proporcionales a la armonía que deben guardar las formas de las vías públicas para el goce de quienes las transitan. La avenida del Ferrocarril o del Vibrador, la Avenida Octava o de los Sacrificios, la avenida Quinta o de la Muela Dolorosa de la 15, la avenida Fantasma, la avenida Primera o de la Sinfonía inconclusa y, ahora, la avenida Ambalá o del Viacrucis y el tal viaducto o puente del Sena, son un pequeño muestrario de la agresión a que sistemática han sometido la ciudad sus gobernantes. La realización de todas ellas ha sido polémica porque, además de haberse utilizado el mismo procedimiento para fijar discriminatoria y racionalmente la distribución de la contribución de valorización, al Alcalde y al Concejo Municipal les ha tocado recular ante el inconformismo de los ciudadanos. De tal suerte que, el escándalo que viene promoviendo la avenida del Viacrucis deja al descubierto nuevamente los grandes negocios que se siguen haciendo por cuenta del bolsillo de los ciudadanos y que nuestros gobernantes no sueñan con obras inmortales sino en cifras fabulosas. A los veedores ciudadanos y a las autoridades en general hay que recordarles que cuando el río suena...piedras lleva.

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