¿Corremos el riesgo de un apagón, como Venezuela?

¿Corremos el riesgo de un apagón, como Venezuela?

Al Gobierno le habría gustado que usted integrara la terna del Polo para reemplazar a Samuel. Pero el Polo no quiso considerar su nombre... ¿Por qué? Facilísimo. Porque no soy del Polo. Como lo dije un día conversando con Clara López, yo soy del polo a tierra. Ese es un polo bien distinto porque no es político. Siempre he pertenecido al Partido Liberal, es mi condición, y así participé en la administración de Samuel Moreno.

20 de junio 2011 , 12:00 a.m.

Si hubiera estado en sus manos escoger a uno de la terna, ¿habría escogido a Clarita? Indudablemente. Fuimos compañeras del Consejo de Gobierno. Conoce la ciudad, sus problemas actuales y particularmente el de seguridad, que es tan importante para los bogotanos. Desde que fue secretaria de Gobierno tomó una serie de medidas que no son visibles todavía, pero lo serán. Usted fue secretaria de Desarrollo Económico de Samuel Moreno. ¿Qué opina de lo que le ha pasado al Alcalde? Desde el punto de vista humano, ha sido desafortunado y doloroso. Desde el punto de vista del alcalde, puedo dar fe de cómo se comportó conmigo cuando fui su secretaria y luego como presidenta de la Empresa de Energía. Le puedo asegurar que nunca recibí una sugerencia suya en materia de contratación de personal, o de algún contratista.

¿Es cierto que en tres años usted ha triplicado las ganancias de la Empresa de Energía de Bogotá? El año pasado tuvimos unas utilidades excepcionalmente buenas: subieron más de un 100 por ciento, pero también es cierto que estamos acometiendo grandes proyectos que requieren inversiones muy fuertes. La idea básica es que una empresa de energía o de servicios públicos tenga una sostenibilidad a largo plazo y la ciudad sepa cuáles son los dividendos que va a recibir. ¿ Y cuáles son los dividendos que los bogotanos hemos recibido de los éxitos de la Empresa de Energía? En los últimos años, sumados más de 4 billones de pesos, esto es, aproximadamente, entre 300.000 y 500.00 millones de pesos al año.

¿Y cómo se han gastado? Son de libre disposición del Distrito. Entran al presupuesto de la ciudad.

¿¡Nos los podemos haber gastado en los Nule!? Se supone que son para financiar las obras más importantes de la ciudad. Por eso es tan importante tener una empresa sostenible a largo plazo, para que la ciudad pueda contar con esos dividendos. Por ejemplo, los dividendos de la Empresa de Energía de Bogotá han financiado la primera etapa de Transmilenio, hospitales y escuelas, entre otros. ¿Y con base en esos magníficos resultados no podemos bajarle un poquito a la tarifa de la luz? Nosotros no fijamos las tarifas. Hay una metodología que hace la CREG.

Nosotros, como Empresa de Energía de Bogotá, lo que hacemos es transmisión.

Les entregamos la energía a los diferentes comercializadores. En Condensa sí somos propietarios del 51,5 por ciento de las acciones. Pero se han logrado unas tarifas muy estables porque hemos logrado contratar a largo plazo para tener certeza sobre la estabilidad de las mismas. A diferencia de Venezuela, donde están sufriendo frecuentes apagones, desde Colombia les estamos suministrando energía a casi todos sus vecinos. ¿Qué estamos haciendo bien? Para tener energía eléctrica no solo se necesita tener la materia prima, ya sea gas natural, agua, carbón, las térmicas funcionando, sino muy bien cuidada esa infraestructura para la transmisión eléctrica. Si esto se descuida, las posibilidades de que nos pase lo de Venezuela serían muy altas. ¿Podemos concluir que Colombia está muy lejos de un apagón? Estamos muy a salvo. Tenemos un sistema muy robusto, la interconexión funciona muy bien, y tenemos grandes reservas de agua, por lo que también podemos generar con esta fuente.

Si somos tan exitosos generando energía, ¿por qué nos cuesta tan cara la luz, en particular a los bogotanos? No es cierto. Bogotá es una de las ciudades donde la luz es menos costosa, pero tenemos que ver cuáles son los factores que componen la tarifa de energía. Por ejemplo, los estratos altos subsidian a los más bajos.

Obviamente, va subiendo la tarifa, dependiendo del costo de generación y otros factores. Pero las tarifas de Bogotá son bastante estables y a muy buen precio, teniendo en cuenta esa garantía del servicio y los subsidios.

La he escuchado quejándose de que a los bogotanos también nos toca subsidiar la luz de otras regiones del país, obligación que no tienen otros grandes generadores, como Antioquia...

En el gobierno anterior, una decisión del Ministerio de Minas pidió una unificación de tarifas con Arauca, Boyacá y el Huila, y eso hace que las tarifas de Codensa se equiparen con las de esas regiones del país. La diferencia entre las que estaban pagando allá y las que cobra Codensa se entrega a esas electrificadoras y, en consecuencia, sube un poco el precio para los bogotanos, con el objeto de poder compensar las diferencias tarifarias.

Con mucho gusto los bogotanos les ayudamos con sus tarifas a los boyacenses, a los huilenses y a los araucanos. ¿Pero por qué no les ayudan también desde otras regiones del país? En su momento discutimos mucho el punto con el Ministerio. Incluso, el Alcalde le envió una carta al Presidente. Pero la decisión es un hecho y tenemos que cumplirla.

¿A cuántos países de América Latina ilumina Bogotá? Hicimos toda la línea de interconexión con Ecuador. Otras empresas de energía eléctrica le venden a Venezuela; junto con ISA tenemos dos compañías (Rep y Transmantaro) que transportan más del 60 por ciento de la energía eléctrica en Perú. ¿Se puede decir que Bogotá está iluminando a Venezuela, Ecuador y Perú? Que están apoyándose en nuestros esfuerzos de interconexión. Pero agréguele Guatemala, donde estamos construyendo 800 kilómetros de línea, el proyecto más grande de transmisión de Guatemala.

La Empresa de Energía de Bogotá es la prueba de una venta exitosa de una empresa distrital que era patrimonialmente muy rentable para los bogotanos.

¿Hay que hacer lo mismo con la ETB? En la ETB están ocurriendo varias cosas. Comenzando porque la tecnología mundial está en manos de muy pocas grandísimas multinacionales. Y si no se tiene la posibilidad de tener esas alianzas, uno se va quedando atrás. La ETB tiene que buscar de manera muy creativa qué tipo de alianzas y con quién las va a hacer para estar en la frontera de la tecnología. El candidato a alcalde Jaime Castro propone que la Empresa de Energía, que gana tanto, compre la Empresa de Teléfonos. ¿Está dispuesta? La Empresa de Energía expidió bonos internacionales en Nueva York, y eso exige unos límites de lo que podemos y no podemos hacer. Son 1.400 millones de dólares que tenemos en deuda, 620 millones en bonos, y ese tema es muy importante, porque no podemos invertir en nada que no sea nuestro negocio, que es la transmisión de energía eléctrica y el transporte de gas natural. Tenemos un compromiso firmado que ha llevado a la solidez financiera de la empresa.

Ahora: lo que la ciudad puede hacer es invertir sus dividendos donde quiera. Ojalá a la alcaldesa encargada no le dé por meterlas en el actual cascarón de la ETB... Finalmente, hoy lunes estrena usted su puesto en el Pacto Global, un exclusivo club de empresarios del mundo que patrocinan las Naciones Unidas.

¿De qué le sirve a Colombia tener ahí a una colombiana? El Pacto Global es una iniciativa privada, no diplomática, que permite el diálogo de la ONU con el sector empresarial y social del mundo. La ONU le propuso al mundo las metas del milenio, donde, desde luego, tiene que estar involucrado el sector privado, con unas entidades que tengan comportamientos sobresalientes y buenas prácticas en aras de conseguir esos objetivos del milenio, basados en la responsabilidad corporativa.

¿Como cuáles objetivos del milenio? Reducir la pobreza, el cuidado del medio ambiente y controlar sus efectos sobre el cambio climático, los derechos humanos, la erradicación del trabajo infantil, el salario justo. La transparencia es un tema importantísimo. Es la primera vez que Colombia está en la junta mundial del Pacto Global. Estamos en el mundo globalizado; siendo parte activa de esta comunidad internacional se demuestra que Colombia hoy es más consciente que nunca de los temas sociales, medioambientales y la lucha contra la desigualdad. La única obligación de las entidades afiliadas al Pacto Global es presentar un reporte de sostenibilidad anualmente. No cuesta nada adherirse y desde luego mi trabajo es ad honórem.

Actualmente hay 242 empresas colombianas afiliadas al Pacto Global y esperamos con la red local compartir las buenas prácticas empresariales. La Empresa de Energía de Bogotá preside la red de Pacto Global del país desde octubre del 2009.

¿Quiénes son sus compañeros de pupitre? Somos 24, entre asiáticos, africanos y europeos. De América Latina, solamente el presidente de Petrobras, el del Grupo Aeroportuario de México y yo. Espero que cuando haya estrenado su nueva función, nos cuente si el Pacto Global sirve para algo y si las metas del milenio son solo un saludo a la bandera...

Con el mayor gusto

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