No podemos seguir aplazando el desarrollo rural: Navarro

No podemos seguir aplazando el desarrollo rural: Navarro

A seis meses de dejar el cargo de gobernador de Nariño, Antonio Navarro Wolff, no tiene claro su futuro político, pero en cambio sí está convencido de que al país le quedan caminos para llegar a la paz.

20 de junio 2011 , 12:00 a.m.

En su opinión,buena parte de la clave está en el desarrollo rural. ¿Qué opina de la nueva Ley de Víctimas y de Restitución de Tierras? LLos conflictos armados en el siglo XX fueron marcados por el control de las tierras rurales. Es la primera vez que hay un intento de revertir estos procesos de apropiación de las tierras conseguidas por la violencia. Siento una mezcla de esperanza y de aprehensión. Aprehensión porque los procesos de justicia transicional en el mundo se han dado en los conflictos que han terminado. Aquí tenemos un conflicto armado que no termina todavía.

¿Cómo resolver el tema de la coca, el narcotráfico y el desarrollo rural? EEl reto central, tanto para Colombia como para Nariño, es garantizar el desarrollo rural para campesinos pobres en zonas marginales. Las Farc no sólo siguen existiendo debido a los ingresos de la coca; en muchos casos, siguen teniendo el apoyo poblacional debido a la marginalización. Para alcanzar la paz, y para eliminar los cultivos ilícitos, no podemos seguir aplazando el desarrollo rural. El país requiere una política nacional de desarrollo rural: no una serie de cosas sueltas, rápidas y de corto plazo, sino una política nacional de gran alcance, con una decisión política de colocar el desarrollo rural en el centro de la agenda. Estoy más convencido que nunca que sí se puede: no es barato, pero es perfectamente financiable.

¿Hay algún ejemplo en el mundo? LLa experiencia internacional más relevante es Tailandia: dedicó 20 años al desarrollo rural para eliminar la amapola. En la Cordillera Occidental del departamento de Nariño, una familia campesina recibe alrededor de 10 millones por año de su siembra de la coca; una hectárea de café orgánico genera entre 12 y 14 millones. Lo mismo con el lulo y con el brócoli. Pero hay que acompañar a las comunidades, ayudar a resolver sus problemas básicos.

¿Qué más hay que hacer? También hay que trabajar con los jóvenes, sobre la ideología: prevalece la cultura del 'todo vale', del enriquecimiento rápido contra los valores. Y todo esto, al lado del ejercicio de la autoridad pública con todos los grupos armados. Pero primero hay que ganar el apoyo mayoritario de la población con el desarrollo rural y acompañamiento.

¿Habrá una negociación al conflicto armado? En este momento hay un problema jurídico de fondo: los comandantes guerrilleros no saldrán para negociar con las sentencias de cárcel actuales.

Es un tema difícil: en el caso mío, después de 21 años de servicio público, hay todavía sectores del Estado y de la opinión que me quieren en la cárcel.

Pero en una guerra de muchos años la negociación solamente será factible si se resuelve esto. Las Farc de hoy no son las mismas del 2000, pero tampoco están cerca de la aniquilación. Pretender ganar la guerra en el 2014 es irreal. El Eln está creciendo. La estrategia tendría que ser, además del ejercicio de autoridad, presionar la base social de las Farc con el desarrollo rural.

¿Cómo ve el logro de la Constitución en el 2011? FFue un logro humano, pero un momento magnífico: la reconciliación nacional parecía cerca, el Estado Social de Derecho al servicio del ciudadano y muchas cosas más. ¿Cómo va la izquierda en Colombia? La veo evolucionando hacia la marginalidad, donde parece sentirse cómoda. Por ejemplo, fue un error no votar la Ley de Víctimas. Pero no soy pesimista: existe todavía el conjunto de condiciones objetivas, como la desigualdad, para tener fuerzas alternativas serias.

¿Habrá paz? ¿puede haber reconciliación? Estábamos más cerca de la paz total en 1990 que ahora; aunque los eventos de los años 80, incluyendo el Palacio de Justicia, estaban más frescos, todo parecía posible. La reconciliación del M-19 con Álvaro Gómez lo demostró. El desarme de 4.500 guerrilleros también. Santos es consciente de que su lugar en la historia no se lo dará el Buen Gobierno, sino procurar la paz.

¿Qué futuro le espera a Navarro Wolff? No lo sé aún. Me quedan todavía siete meses de Gobernación. Siento que lo que estamos haciendo, con menos resonancia, tiene mucha importancia: estamos produciendo cambios duraderos en mi tierra

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