La 'sinfónica' del reciclaje

La 'sinfónica' del reciclaje

Redactora de EL TIEMPO A punta de aplausos, golpes secos contra baldes y sonidos de un viejo tarro, que antes conservaba duraznos en almíbar, 20 niños de los barrios Paraíso y Bella Flor, de la localidad de Ciudad Bolívar, tejen hoy sus sueños.

18 de junio 2011 , 12:00 a.m.

En una casa de tres pisos, el sonido del enorme bus de servicio público que llega al apartado sector y los gritos de una mujer que vende verduras se pierden al ritmo de una samba que producen unas botellas plásticas y unos palos de escoba recubiertos con cinta. "Un, dos, tres", cuenta en voz alta Marco Tulio Mazo, al tiempo que manipula unas baquetas para dar inicio a una melodía que produce el golpe de unos palos contra la tabla que hace unos años hacía de escritorio de un pupitre de colegio.

Así suena 'Ritmos del Sur', la banda ecológica de Ciudad Bolívar, una iniciativa que les da otro uso a los materiales reciclables. "Con canecas, baldes o lo que sobre en la calle se pueden crear ritmos como el pop", aseguró Jáiverson Reyes, de 13 años, quien sueña con convertirse en músico o en un exitoso futbolista.

'Stomp', como se conoce la técnica, es aplicada por los niños como verdaderos profesionales, pues el grupo fue entrenado por el equipo experimental de percusión Tekeye, que ha hecho famoso al país produciendo música con el cuerpo.

"La música les ha permitido soñar y saber que son capaces de lograr muchas cosas en esta vida", contó Rosalba Martínez, directora de la Fundación Bella Flor.

Jáiverson Reyes y Laura Barreto confiesan que en sus casas nada se bota y todo se convierte en un potencial instrumento y que, incluso, en su tiempo libre, pasan las horas creando ritmos. Tal vez uno de los instrumentos más curiosos con los que se presenta 'Ritmos del Sur' es el rin de una llanta, que hace las veces de un triángulo que acompaña el golpe seco contra regordetas canecas.

"Aprender esta técnica nos ha integrado a todos y nos ha enseñado que cualquier objeto genera música", contó Ricardo Fonseca, otro de los integrantes del grupo, que se ha presentado en teatros como el Ástor Plaza y el Teatro Libre.

En ocho años de existencia, 'Ritmos del Sur' ha ocupado las tardes y los fines de semana de los niños de estos barrios. "Es una forma productiva de invertir el tiempo libre", contó uno de ellos, a quien le preocupa ver a sus vecinos involucrados en la delincuencia o en el vicio. Por eso, algunos de su cuadra prefieren mantener en secreto a qué dedican las tardes después del colegio, por temor a ser juzgados. "Hacer percusión me da energía, me entusiasma", confesó Marco Mazo, que camina al menos media hora desde la zona rural de Ciudad Bolívar, luego de madrugar para ordeñar las seis vacas que tiene su familia y asistir a clases de su último grado de colegio.

20 NIÑOS ENTRE LOS 6 Y los 18 AÑOS FORMAN EL GRUPO El número de integrantes de Ritmos del Sur, que crea melodías con materiales que son desechados como basura por los demás

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